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Entre Pitufina y la esclavitud sexual

El pitufo granjero, el pitufo fortachón, el pitufo filósofo, el pitufo poeta, el pitufo gruñón, papá pitufo… y Pitufina. Todos los pitufos menos uno son varones, y tienen su pitufoetiqueta, una cualidad que les caracteriza. Y luego está Pitufina, que no necesita más pitufoetiqueta que ser mujer.

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En 1991, Katha Pollitt describió por primera vez el “efecto Pitufina” (the Smurfette principle): las películas y series infantiles y juveniles, cuando no están dirigidas explícitamente a un público femenino, están organizadas en torno a un grupo de chicos aderezado con una única mujer, normalmente representada de manera estereotípica. El artículo original cita a las Tortugas Ninja y a los Teleñecos (the Muppets). Anita Sarkeesian, en su blog Feminist Frequency cita además a Inception, Transformers, Winnie the Pooh, Star Wars, The Big Bang Theory (en su primera temporada)…

Pero no debemos preocuparnos, se trata sólo de series infantiles y juveniles. En realidad, somos la generación que superó el sexismo. El machismo está tan extinto como los diplodocus. Fijaos si no en esta noticia: diez hombres jóvenes aparecieron recientemente asesinados y violados en una ciudad latinoamericana. Por lo visto, fueron víctimas de una red de prostitución que les secuestró y les esclavizó para ser sometidos a violaciones diarias. Cuando se aburrieron de ellos, les pegaron un tiro y les dejaron tirados en una casa abandonada.

Ah, no, calla. Que no eran hombres.

Eran mujeres.

Ahora tiene más sentido, ¿verdad?

¿Qué pensáis que pasaría si la noticia fuera real? Si se esclavizara a hombres para disfrute sexual, y se les asesinara brutalmente cuando dejaran de ser útiles, o cuando se rebelaran. Habría una ola de indignación en el mundo entero. Pero son siempre mujeres. Así que no pasa nada grave.

Os dedico el siguiente dato. La mayor parte de la esclavitud en el mundo es esclavitud sexual. Mujeres, claro. Las estimaciones varían, pero ninguna baja de los dos millones de personas. Millones de mujeres esclavizadas para ser violadas a diario. Pensad un poco. Imaginad por un momento que se tratara de hombres. Millones de hombres esclavizados y humillados a diario. Habría una guerra. ¿Habéis leído 2666, de Roberto Bolaño? Pues no es ficción. En Ciudad Juárez las mujeres desaparecen, son violadas y asesinadas por centenares. Si fueran hombres, el país estaría en guerra. Pobre Ciudad Juárez, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos. Que las mujeres sean asesinadas, esclavizadas y violadas es triste, claro, pero es algo que se puede perfectamente asumir dentro del orden natural de los acontecimientos. En resumen: duele menos el sufrimiento de las mujeres.

Y ahora, en un sorprendente giro, intentaré traer a colación a la Pitufina.

Necesitamos etiquetas para entender a las personas, y para entendernos a nosotros mismos. Hombres, mujeres, queer, ricos, pobres, clase media, del Madrid, del Barça, agnósticos futbolísticos, panaderos, profesores, artistas de circo… No subestiméis nuestra necesidad de categorías, de identidades: son la base del pensamiento. Nos ayudan a predecir el comportamiento de los demás, y a actuar socialmente sin quedar como imbéciles. También nos ayudan a entender qué esperan los demás de nosotros y, de nuevo, no quedar como imbéciles.

Todos nosotros tenemos una multitud de etiquetas, que conforman nuestra identidad. Yo soy varón, gaditano, físico, profesor, izquierdista, agnóstico futbolístico, y llevo coleta. Y más cosas, muchas más. Soy saxofonista (aficionado), escritor (afinicionado), feminista, no creo en la necesidad del horario de verano, linuxero, programador, farfullo el chino… Algunas de estas etiquetas son más relevantes que otras. Una identidad rica tiene muchas componentes relevantes. La individuación, el proceso por el cual asignamos a alguien el carácter de individuo único, tiene mucho que ver con una alta complejidad en su identidad, en su conjunto de etiquetas. Si tienes una sola etiqueta relevante, eres un cliché. Si tienes muchas, eres un individuo. Por supuesto, la identidad de una persona depende de a qué distancia se la mire. Tus amigos íntimos y tu familia considerarán una identidad más rica. Pero aquí nos situamos al nivel de identidad pública, la que forma tu tarjeta de visita en la mayoría de las interacciones sociales. La imagen que de ti se hace alguien que charla diez minutos contigo en una fiesta (antes de que bebas de verdad).

Hay etiquetas fuertes y etiquetas débiles. Una etiqueta fuerte es la que te permite predecir muchas cosas sobre el comportamiento de alguien. El ejemplo más relevante es “ser mujer”. Recuerdo cuando explicaba a mi madre que una amiga no quería tener hijos. Mi madre, que no conocía a mi amiga, me respondió que eso no podía ser. Y que ella “sabía mejor que yo lo que quieren las mujeres”. Ésa es la clave. Mi madre se permitía hacer inferencias en base a un único dato: los cromosomas. Bueno, en realidad, no llegó a hacer un análisis cromosómico, pero me entendéis. Saber que persona es mujer te permite hacer muchas inferencias. A menudo son erróneas, sí, pero con frecuencia son correctas: quiere tener hijos, quiere enamorarse, le importa mucho su aspecto, antepone el cuidado de los demás a su desarrollo personal… La etiqueta “mujer” eclipsa a las demás. Por ejemplo: los físicos somos adictos a nuestra carrera, pero de una “física mujer” se esperará que renuncie a ser profesora en Cambridge si tiene que cuidar de su madre enferma. A medida que la sociedad evoluciona, la etiqueta fallará cada vez más en sus predicciones y perderá fuerza. Si algún día falla tanto como acierta, la sociedad la abandonará. Pero ese día está lejos.

¿Por qué es tan fuerte la etiqueta “mujer”? Porque el sistema social necesita el trabajo gratuito de las mujeres para sobrevivir. ¿Imagináis que el cuidado del hogar, de los hijos y de los ancianos estuviera sometido a las fuerzas del mercado? Nunca poder confiar en nadie, pues todos son mercenarios… temer siempre que, si se te acaba el dinero, te abandonarán a tu suerte y morirás como un perro. No deja de sorprender que una sociedad capitalista, que supuestamente valora la libertad en los intercambios por encima de todo, dependa de la sumisión de la mitad de la población a un rol que no han elegido, sino que les viene impuesto. Para los defensores del capitalismo realmente existente es muy importante demostrar que la sumisión de las mujeres está dictada biológicamente, de la misma manera que para los filósofos de la Antigüedad clásica era importante justificar la inferioridad de los esclavos germanos. No es más que una racionalización burda, necesaria para mantener tus privilegios. Todos somos buenas personas… si vamos a explotar a alguien, debemos convencernos de que no es alguien, que es un robot, que es un objeto. No se pone nombre al cerdito que se va a sacrificar. En Star Wars, a los soldados imperiales no se les ve la cara. Así no nos duele que mueran por miles en la Estrella de la Muerte. Una de las claves de la robotización es asignar una identidad lineal, una etiqueta fuerte que anule la posibilidad de una personalidad genuina. Así, aunque las mujeres sean el 50% de la población mundial, la Pitufoaldea sólo necesita una porque… ¡son todas iguales! Vista una, vistas todas. Una pitufina médico o una pitufina bombero no aportarían nada a la trama. Son tres mil millones de mujeres, y una sola personalidad. Así que cada una toca a un tercio de milmillonésimo de persona. Desde ese punto de vista, no duele hacerlas sufrir, tenerlas sometidas, que sean máquinas de dar placer, lavar la ropa y parir hijos.

Todas las etiquetas fuertes están ligadas a la explotación. Ser judío en Varsovia, palestino en Gaza, charnego en Mataró, gitano en las Barranquillas, negro en la valla de Ceuta, chicano en Denver, argelino en París… Todas permiten a los demás hacer muchas inferencias sobre ti, deshumanizarte, y a ti mismo comprender por qué los demás pueden maltratarte sin remordimientos. Para ser antidisturbios en España es obligatorio asignar a los del 15M una identidad lineal. De ahí el término “perroflauta”. O pensad en los muertos de los CIE, o los asesinados por la Guardia Civil en Ceuta. A la mitad de los españoles les parece triste, pero no terrible. Claro. Porque no saben nada de ellos, ni quieren saber. Basta con una única etiqueta: son africanos-muertos-de-hambre. Seguro que alguno tocaba el bajo, o hacía juguetes de madera, o no le gustaba el fútbol, o estudiaba historia, o era sindicalista. Pero eso sería tener cara, tener nombre.

¿Es entonces la identidad lineal la causa del sexismo y del racismo? Por supuesto que no. Es parte de un complejo autosostenido de sometimiento, necesario para la reproducción del sistema social, el capitalismo realmente existente. La explotación no desaparecerá meramente por el desarrollo de la conciencia. Pero el desarrollo de la conciencia la dificultará, pues hará que más personas se pasen al lado oscuro de la fuerza. O al luminoso, ya no sé. Me hice un lío con las metáforas. Pero me entendéis. 😛

Agradecimientos a nim y a chv.

Feliz día de la Mujer Trabajadora.

Las víctimas son culpables

Si existe el infierno, yo lo reservaría para los que hacen a las víctimas sentirse culpables de su situación.

“Es verdad que los desahucios son un drama, pero las deudas hay que pagarlas. Si compraste un piso muy por encima de su valor real, y para ello te endeudaste, es tu responsabilidad. Nadie te obligó.”

Me sorprende la cantidad de veces que he tenido que soportar ese argumento, incluso viniendo de gente inteligente y bien intencionada. Se trata de una de esas tristes falacias que ya serían sospechosas con tan sólo ver lo bien que le sientan a los poderosos. El éxito de la propaganda política es siempre obtener la gestión del sentido común. Y en este caso lo han logrado: el argumento anterior parece auto-evidente.

Todo abuso de poder se intenta siempre justificar culpabilizando a las víctimas. Pensemos en las mujeres violadas que tienen que soportar preguntas dirigidas a establecer si ellas “provocaron” la agresión. No, señores, ser una víctima no implica ser una persona pura y candorosa. Una mujer puede ser provocativa con su manera de vestir y de actuar, puede ser tan guarrilla como le dé la gana y, aun así, tener derecho a ser defendida en caso de violación. No se debe tolerar que un juicio por violación se convierta en un juicio sobre el estilo de vida de la mujer violada. De la misma manera, una familia que ha perdido su vivienda y queda con una deuda de por vida tendrá mi apoyo, aunque en su momento hubieran usado el préstamo hipotecario para comprar también el coche y la wii. Así de claro.

“Las deudas hay que pagarlas” parece una evidencia, pero no lo es. No todas las deudas deben ser pagadas, aun cuando hayan sido asumidas libremente. Cuando una empresa quiebra, sus deudas no se cobran. Al prestar dinero, el banco asume un cierto riesgo de impago, y cobra un interés en base a dicho riesgo. La función social del banco es evaluar la probabilidad de éxito de cada plan de negocio y asignar préstamos en consecuencia. Imaginemos que pudiera idearse un mecanismo para que toda deuda fuera cobrada en cualquier caso, aunque fuera a costa de la vida de los prestatarios. En ese caso, el banco no asumiría ningún riesgo, y no tendría ningún motivo para negarse a prestar. Al no asumir riesgos, el banco tratará de convencer a los ciudadanos de que pidan prestado dinero para cualquier chorrada, por arriesgada e imbécil que sea, pues así maximizarán sus benficios. En conclusión: es necesario que, al prestar dinero, el banco asuma un riesgo de impago. En otras palabras: es necesario que algunas deudas no se paguen.

El reparto de riesgos entre prestamista y prestatario es un delicado equilibrio que debe establecer el Estado. Al fin y al cabo, el Estado es el garante del pago de las deudas. Sin la amenaza de violencia que sólo el Estado puede ejercer, nadie tendría por qué devolver ningún préstamo. Pero en los últimos veinte años los bancos han acumulado mucho poder político, y el equilibrio se ha destruido. Lograron desembarazarse de los riesgos asociados a los préstamos por diferentes vías. Por ejemplo, la venta de préstamos en forma de paquetes (CDO), o los seguros de impago (CDS). En España, añádase la ausencia de dación en pago. Los banqueros se dieron cuenta de que ganaban lo mismo, dieran préstamos buenos o malos. ¿Había desaparecido el riesgo, de verdad? No: lo asumían el Estado y los prestatarios.

¿Todos somos culpables? No, señores. Toda sociedad compleja precisa de división del trabajo y confianza en los especialistas. Confiamos en los médicos para que tomen decisiones sobre nuestra salud, en los ingenieros para que diseñen puentes y ordenadores… y en los financieros y economistas para que gestionen nuestro dinero. Los españoles éramos imbéciles, pensábamos que el director de nuestra sucursal bancaria era alguien en quien podíamos confiar, como nuestro médico. Grave error. Nos dijeron que los altos precios de los pisos eran naturales, y que era imposible que bajaran. Nos animaron a pedir préstamos aun cuando no los necesitáramos, y nos argumentaban que era bueno pedir más de lo necesario. Claro, ellos no asumían riesgos. Y los economistas les reían las gracias y publicaban artículos elogiando la nueva ingeniería financiera.

¿Qué pasaría si los físicos tuviéramos tan pocos escrúpulos como los economistas? Pues que negaríamos el cambio climático y animaríamos a todo el mundo a derrochar energía y a usar el coche hasta para ir a comprar el pan. Los magnates del petróleo nos premiarían con subvenciones y regalitos. Después, cuando llegara la catástrofe, nos llenaríamos la boca diciendo que “no había manera de preverlo” y que “todos somos culpables” de haber abusado del coche y derrochado energía.

La culpabilización de las víctimas se difunde como una mancha de aceite. Los desahuciados vivieron por encima de sus posibilidades. Los parados son vagos que quieren vivir de las subvenciones (¡que se jodan!). El fracaso escolar se debe a la falta de esfuerzo. Toda exclusión social radica, a la postre, en una culpa previa. Los no-excluidos aceptan de buen grado estas sandeces, pues les ayudan a sentirse a salvo. Eso no podría haberles pasado a ellos, pues son gente esforzada y con una gran fibra moral. Y lo que vale para las personas, vale para los países: Alemania es virtuosa, España es derrochona. El hecho de que el capital que huye despavorido de España esté ayudando a tapar el enorme agujero financiero alemán no tiene relevancia. Y lo mejor de la culpabilidad es que no mueve a la acción, sólo a la autoflagelación y al sufrimiento callado.

Así se extienden los engendros pseudo-intelectuales como “El Secreto”, Paulo Coelho o los libros motivacionales que nos informan de que obtendremos todo lo que deseamos si somos positivos y nos esforzamos. Ello implica que quien no obtiene el éxito es porque no se esfuerza o no es positivo. Salen del tablero otros motivos, como que las reglas del juego sean injustas, que los dados estén cargados. Y así logran que el sentido común abrace la noción de que quien tiene éxito es porque lo merece, y los derrotados del sistema lo son por su desidia y su flojera. La vida es justa, y las víctimas son culpables.

Españoles, Franco… ha vuelto!!!

(la cita del título corresponde a @MordorMirror)

Dice Eneko que en el 39 la dictadura venció a la democracia, mientras que en el 77 empataron. En 2011 la dictadura vuelve a adelantarse en el marcador. Y de muchas maneras.

Es preciso distinguir entre democracia y régimen de libertades públicas. No son lo mismo. Ya sabíamos que nuestro sistema político no es una democracia, quien gobierna en realidad es la Banca y las Grandes Fortunas, montando un teatro cada cuatro años con el único objetivo de que nos callemos. Pero contábamos con los derechos de asociación, expresión y reunión. Los poderosos suelen entender que esos derechos no son peligrosos en tiempos de bonanza, y es por ello que se pueden mantener en regímenes pseudo-democráticos. El bienestar creciente de la población hace improbable que quiera cambiar el sistema.

Pero los tiempos han cambiado. El capitalismo está agotando su potencial creador. El PP y el capitalismo no nos va a sacar de esta crisis, sino que nos va a hundir más en ella. Así que la casta superior necesita el uso de la fuerza y la propaganda masivas para mantener su supremacía. Nos acercamos a un régimen fascista. Consideremos la evidencia:

  • Garzón expulsado de la judicatura por realizar prácticas dudosas, pero aceptadas cuando son aplicadas a criminales ajenos al establishment (“usted no sabe con quién está hablando”).
  • Absolución y/o indultos a banqueros (tanto PP como PSOE). La ley es sólo para los pobres.
  • Normalización de la violencia policial y de las denuncias a manifestantes con fines intimidatorios (e.g. Valencia, hoy).
  • Interpretación restrictiva de los derechos constitucionales (e.g. decreto Cifuentes sobre el 15M).
  • Normalización del gobierno por decreto (e.g. reforma constitucional o reforma laboral).
  • Fomento institucional de la xenofobia (e.g. aprovechamiento gubernamental del affaire en torno a los guiñoles franceses).
  • Recuperación de tradiciones castizas que han perdido su apoyo popular (e.g. los toros).
  • Fomento de las actividades de la jerarquía de la Iglesia Católica (e.g. visita del Papa).

Como estos métodos no van a tener éxito, debemos prepararnos para los que vienen a continuación. De un momento a otro comenzarán las campañas de propaganda con el fin de criminalizar de la oposición (la real, la de la calle, no el PSOE). Si el 15M continúa siendo un movimiento pacífico, y así lo percibe la población, entonces se verán obligados a tomar medidas más drásticas. Como, por ejemplo, resucitar a ETA (bien atacando al entorno abertzale hasta que estalle, o bien creando ataques de falsa bandera).

Confío que hayamos aprendido de la historia. El fascismo pilló a nuestros abuelos desprevenidos, pero no a nosotros. Conocemos las técnicas de manipulación psicológica que llevan a su implantación:

  • Impotencia aprendida (learned helplessness): la sensación de fracaso repetido lleva a que dudemos de nuestras propias capacidades intelectuales y perdamos nuestro sentido crítico. Eso explica por qué las poblaciones sometidas al fascismo tienden a ser tan sumisas, incluso en ausencia de violencia física.
  • Crueldad inducida. Como muestran los experimentos de Milgram, la cárcel de Stanford o la Tercera Ola, cuando somos instados a ello por una persona investida de autoridad podemos ser mucho más crueles de lo que jamás pensamos que podríamos haber sido. (En estos experimentos se basó la película La Ola).
  • Fomento del autoritarismo de derechas, rasgo psicológico asociado a la inmadurez intelectual y afectiva asociado al racismo y al miedo a lo diferente.

Algunos de los que leéis estas líneas estaréis pensando que eso no puede volver a suceder. Está bien. ¿Qué habríais pensado, en el año 2004, de la posibilidad de que hubiera hambre en Grecia, o que la economía española se pudiera hundir, o que el PSOE se desplomara y se enfrentara a la posible desaparición?

La personalidad autoritaria

Esta entrada va a levantar ampollas…

En estas páginas he afirmado cien veces que el PP y el PSOE vienen a ser dos marionetas diferentes del mismo titiritero. Y lo afirmaremos otras cien. Pero sus votantes… ¿son iguales? Para empezar, hay una diferencia obvia: la fidelidad de voto de los conservadores. La masa de sufragios del PP oscila sólo en un 5%. La masa de sufragios del PSOE tan pronto se lanza a los cielos como se desploma. Los votantes del PSOE condicionan su voto al funcionamiento de su partido. Si su partido les defrauda, se quedan en casa, o buscan alguna alternativa minoritaria. Los votantes del PP…  se comportan como hinchas de fútbol: quieren que su equipo gane, juegue bien o mal. Así que nos planteamos la pregunta: ¿se trata de rasgos de personalidad diferentes? ¿Existe un tipo de personalidad conservador?

Todos conocemos a gente que cala a los demás inmediatamente. Ello se debe a que intuye los rasgos de personalidad que mejor permiten entender y predecir el comportamiento de los demás. Los psicólogos sociales hacen lo mismo, pero en lugar de utilizar su intuición, utilizan la estadística. La psicología social es una ciencia fascinante. A pesar de lo complejo de nuestro comportamiento, somos mucho más analizables de lo que parece a primera vista. Los publicistas lo saben, los banqueros lo saben, los políticos lo saben… y todos ellos quieren que nosotros NO lo sepamos. Lo consiguen creando un ambiente intelectual que desalienta o trivializa el análisis social. Pero aun así, algunas perlas de conocimiento llegan al público en general. Y, en mi opinión, cuando la sociedad se mira a sí misma y se entiende, avanza un poco más.

Antes de seguir quiero hacer un statement: no voy a dar mis opiniones, sino que voy a hablar de ciencia. Las afirmaciones de los párrafos siguientes, salvo que advierta de lo contrario, están sacadas de publicaciones reconocidas, están bien contrastadas y son ampliamente aceptadas por la comunidad científica.

Uno de los rasgos de personalidad más consistentes del repertorio del psicólogo social resulta ser el autoritarismo de derechas, o RWA (right-wing authoritarianism), diseñado por Bob Altemeyer y fantásticamente explicado en su libro The Authoritarians (libremente disponible en su web). ¿En qué consiste? Mide el grado en el que una persona se somete a la autoridad establecida. Consta de tres factores que, según afirma Altemeyer, funcionan en paralelo: (1) Sumisión a la autoridad tradicionalmente validada: todo lo que dice o hace la autoridad establecida es bueno para nosotros; (2) Agresividad autoritaria: hostilidad contra los desviados, y justificación de los actos de agresión contra ellos por parte de la autoridad; (3) Convencionalismo: alto grado de adhesión a las normas imperantes, y exigencia de adhesión general. El nivel de RWA se mide mediante un test de 22 preguntas que os pongo a continuación. Cada pregunta debe responderse con un valor de -4 (profundamente en desacuerdo) a 4 (profundamente de acuerdo).  La traducción es mía, para el original, ver pág. 11 del libro. OJO: se trata de una traducción, no de una adaptación al medio hispano.

1.- Las autoridades suelen tener la razón, mientras que los radicales y los inconformistas suelen ser unos bocazas que muestran su ignorancia.

2.- Las mujeres deberían tener que prometer obediencia a sus maridos al casarse.

3.- Nuestro país necesita desesperadamente un líder fuerte que haga lo que se debe hacer para destruir las nuevas modas extremistas y la desreligiosidad que nos está arruinando.

4.- Los gays y las lesbianas son tan sanos y tan morales como cualquier otra persona.

5.- Siempre es preferible confiar en las apreciaciones de las autoridades gubernativas y religiosas legítimas, antes que en los agitadores sociales que sólo quieren crear dudas a la gente.

6.- Los ateos y las personas que se han rebelado contra las religiones establecidas son, sin duda, tan buenas personas y tan virtuosos como los que van a misa con regularidad.

7.- La única manera en la que el país puede salir de la crisis es volviendo a los valores tradicionales, otorgando el poder a líderes fuertes y silenciando a los agitadores que difunden ideas incorrectas.

8.- No hay absolutamente nada malo en los campamentos nudistas.

9.- Nuestro país necesita pensadores libres que tengan el coraje de desafiar las maneras tradicionales de pensar, aunque esto siente mal a mucha gente.

10.- Nuestro país será destruído si no aplastamos las perversiones que están consumiendo nuestra fibra moral y nuestras creencias tradicionales.

11.- Cada cual debería poder llevar su propio estilo de vida, sus creencias religiosas y sus preferencias sexuales, incluso si eso le hace ser diferente a todos los demás.

12.- Los modos de pensar y los valores “chapados a la antigua” constituyen aún la mejor manera de vivir.

13.- Son admirables las personas que desafiaron a las leyes y los puntos de vista mayoritarios protestando en favor de los derechos de la mujer al aborto, los derechos de los animales y para abolir el rezo en las escuelas.

14.- Lo que nuestro país necesita de verdad es un líder fuerte y determinado que aplaste el mal y nos lleve de nuevo al camino correcto.

15.- Algunas de las mejores personas de nuestro país son las que cuestionan al gobierno, critican la religión e ignoran las “maneras supuestamente normales de hacer las cosas”.

16.- Las leyes de Dios sobre el aborto, la pornografía y el matrimonio deben ser seguidas estrictamente antes de que sea demasiado tarde, y aquellos que las rompen deben ser castigados.

17.- Hay mucha gente radical e inmoral en nuestro país hoy en día que intenta arruinarlo para sus propios fines impíos, y deberían ser frenados por las autoridades.

18.- El “lugar de una mujer” debería ser el que ella elija. Los días en los que las mujeres eran sumisas a sus maridos y a las convenciones sociales pertenecen al pasado.

19.- Nuestro país será grande si hacemos honor al pensamiento de los que lo forjaron, hacemos lo que las autoridades nos piden y nos libramos de las “manzanas podridas” que están arruinando todo.

20.- No hay una “única” forma de vivir la vida; cada uno debe crear “su” propia forma.

21.- Hay que agradecer a los homosexuales y a las feministas el haber tenido el valor para desafiar los “valores familiares tradicionales”.

22.- Este país funcionaría mucho mejor si ciertos grupos de escandalosos simplemente se callaran y aceptaran el papel tradicional de su grupo en la sociedad.

¿Hecho? Muy bien. Las preguntas 1 y 2 no cuentan, son de prueba. Las preguntas 3, 5, 7, 10, 12, 14, 16, 17, 19 y 22 se valoran sumando 5 a lo que escribiste. A las preguntas restantes, cámbiales el signo y súmale 5 también. Suma todos los resultados. El máximo posible es 180, que correspondería a un cruce entre un Flanders desquiciado y Federico Jiménez Losantos. El promedio entre estudiantes de primero de psicología en la universidad de Altemeyer (Manitoba) es de 75, el de sus padres es 100, justo en el punto medio de la escala. Insisto una vez más que es una traducción, mientras que en España necesitaríamos una adaptación. Si queréis usarlo, ¡¡bajo vuestra responsabilidad!!

Un rasgo de personalidad es útil si nos sirve para hacer predicciones sobre el comportamiento humano, y el perfil RWA es sorprendentemente predictivo. ¿Qué cosas correlacionan con un alto nivel RWA?

Para empezar, el comportamiento infantil es RWA. Las autoridades son mamá y papá y, aunque a veces haya conflictos, los niños tienen claro que mamá y papá quieren lo mejor para ellos. A medida que crecemos desarrollamos el sentido crítico para analizar el comportamiento de nuestros padres y de las demás autoridades.  Los alto-RWA no han desarrollado este sentido crítico y mantienen, por tanto, ciertas actitudes infantiles. Así, por ejemplo, sienten ansiedad cuando se enfrentan a situaciones nuevas y ante la toma de decisiones para las que no tienen un patrón externo. Su sentido crítico subdesarrollado les hace tener serias deficiencias en lógica. Así, por ejemplo, suelen aceptar como válido cualquier razonamiento si les gusta la conclusión. Un ejemplo:

“Todos los peces viven en el mar,
Los tiburones viven en el mar,
Luego los tiburones son peces.”

¿Es el razonamiento válido? Mucha gente se equivoca y dice que , pero la gente con alto RWA se equivoca mucho más que los demás.  Una persona con alto RWA suele tener la mente compartimentalizada, con un alto nivel de tolerancia ante la contradicción con respecto a las afirmaciones proferidas por la autoridad. Así, por ejemplo, puede criticar al régimen cubano por antidemocrático y, minutos después, explicarte que un país en crisis necesita un gobierno tecnocrático, no unas elecciones. Tienden a aceptar con simpatía a cualquiera que profese sus mismas ideas, y a aceptar a cualquier líder que las defienda. Son inmunes a la desilusión con respecto a sus líderes. Claro: son los herederos de papá y mamá.

La gente con alto RWA también tiene una idea muy clara del nosotros. Al sentir ansiedad frente a lo que desafíe su modo de pensar, tienden a rodearse de gente que piensa igual que ellos. La presión de grupo les afecta mucho más que al resto de la gente. Son felices y distendidos cuando están rodeados de los suyos… pero, al mismo tiempo, tienen un profundo miedo: miedo al cambio social, miedo a perder su modo de vida, miedo a lo diferente. Nada genera más agresividad que el miedo. Las personas con alto RWA ven el mundo bajo un prisma de “nosotros contra ellos”. Son fácil presa de los prejuicios generalizados: contra los homosexuales, los hippies, los negros, los chinos, los sindicalistas, los marroquíes, los catalanes, los madrileños… Tienden a creer cualquier estereotipo que se les ponga por delante, por absurdo que sea. Se les dice que en Barcelona el dueño de un bar va a la cárcel si pone el menú del día en castellano… y se lo creen.

Precisamente esto nos da una pista sobre cómo se genera la personalidad RWA y cómo evoluciona hacia talantes menos meapilas. Los prejuicios se combaten dando elementos de juicio. El nivel RWA disminuye al salir al mundo. Cada vez que una persona de alto RWA conoce a un homosexual y ve que no tiene cuernos, cada vez que discute con un rojo y descubre que tienen puntos en común… su nivel RWA cae un poquito.

Los alto-RWA creen ser mejores personas que los demás (en inglés dicen que son self-righteous): sólo ellos son garantes de la moralidad. Su falta de lógica les hace gestionar con facilidad la culpa: son propensos a la racionalización. Si son religiosos (suelen serlo), los mecanismos religiosamente aceptados de absolución les liberan totalmente. Por ello mismo, son más felices que los demás. Pero aprenden mucho menos de sus errores.

El pensamiento-RWA está asociado a gente que ha vivido en un mundo cerrado, sometidos a una autoridad benéfica que les ha inculcado inseguridad frente al mundo exterior. El nivel RWA se reduce con la educación y con la edad, hasta un mínimo en torno a los 30 años, cuando tiene un repunte (que Altemeyer asocia al tener hijos). Después se estabiliza e incluso tiende a bajar más. Cuanto más se ha visto, viajado, vivido… menor será tu RWA. Cada vez que, durante nuestra adolescencia, encontramos autoridades injustas o hipócritas, cada vez que probamos algo prohibido y vemos que no ocurre nada terrible, conocemos a gente de diferente orientación sexual… reducimos nuestro nivel de RWA.

Otro rasgo de personalidad diferente es el del dominador social (SDO, social domination orientation). Los dominadores sociales creen vivir en una jungla, donde o comes o eres comido. No creen en la igualdad, son ambiciosos y no tienen escrúpulos. También es un rasgo con alto nivel de coherencia interna, y con alto poder predictivo. Los dominadores sociales tienen una mayor capacidad lógica que los RWA, son perfectamente conscientes de sus incongruencias. Opinan que, si las pueden esconder, todo va bien. Como es evidente, RWA y dominación social son rasgos que aparecen juntos con muy poca frecuencia.

Los alto-RWA, con su facilidad para obedecer, son siervos naturales, y los dominadores sociales se mueren de deseo de ser amos. Si fueras un dominador social… ¿qué tipo de rebaño elegirías? Personalmente, me haría pasar por meapilas para que los alto-RWA me aceptasen y así convertirme en su dios. Tragarán con lo que les quiera vender, mientras les diga lo que quieren oír. No importa si vivo como un pachá mientras les exijo austeridad. No importa si lanzo ideas contradictorias. Mientras me consideren uno de los suyos, me votarán hasta que me tengan que arrancar del sillón con espátula.

Hay unos pocos dominadores sociales, muy pocos, que también son RWA. Los meapilas sin escrúpulos. Por ejemplo, me atrevo a apostar por G.W. Bush. Son los que Altemeyer llama double highs.

En su libro, Altemeyer refiere un experimento curioso. En su universidad inventaron un juego de rol para unos 50-60 jugadores en el que se investigaba el futuro de la humanidad, llamado Global Change. Los participantes eran divididos al azar en áreas territoriales: Norteamérica, Sudamérica, Europa, la antigua URSS, África, Medio Oriente, India y el Área del Pacífico. Se les entregaban recursos correspondientes a la actualidad y se pedía que se autonominasen unos líderes. A partir de ahí, se desarrollaba el juego. Cuando se llevó a cabo con gente de bajo RWA, aunque hubo sus problemas, en general el ambiente fue de cooperación internacional. Lograron luchar con los problemas globales, y terminar con el agujero de la capa de ozono. Cuando se hizo con RWA… el mundo terminó en catástrofe nuclear. A repitió el experimento usando RWA puros, es decir: gente de alto RWA que no fueran dominadores sociales. El resultado fue muy diferente. No hubo catástrofe nuclear, pero tampoco hubo ningún tipo de cooperación internacional. Cada grupo se encerró en sí mismo.

Ojo: El RWA es un rasgo de personalidad, no una adscripción política. ¿Tienen los RWA que ser de derechas? Pues depende de qué quieras decir con de derechas. El término se eligió según el sentido etimológico de la palabra right en inglés, que significa “apropiado”. Los alto-RWA se someterán a la autoridad establecida y sancionada, sea la que sea. En EEUU votan republicano en masa, son evangélicos o católicos fundamentalistas. Son la gente que quiere el rezo escolar y que se prohíba la enseñanza de la evolución, son el Tea Party. En la antigua URSS seguro que todos los RWA eran ateos militantes, y agitaban banderas rojas.

Pero, mucho ojo: no todos los gobiernos corresponden al patrón de la “autoridad establecida y sancionada”. En los regímenes (más o menos) democráticos occidentales, los alto-RWA son de la idea de que el único gobierno con auténtica legitimidad es el de la derecha. Si gobierna el PSOE, o si gobierna Obama, se trata de usurpadores, se crea una tensión grave que sólo se resolverá cuando el auténtico gobernante regrese. Es un tema recurrente: Arturo, Ricardo Corazón de León o, en versión zarzuela, Fernando el deseado. ¿Algún ejemplo más cercano y más reciente?

¿Y qué ocurre en España? El test, tal como os lo he puesto, no creo que sea aplicable aquí. Es necesario adaptarlo al ambiente político español, que es menos Flanders que el americano. Aun así, creo que el rasgo de personalidad es universal.

Los estudios sobre la personalidad autoritaria comienzan tras la Segunda Guerra Mundial. Theodor W. Adorno y otros filósofos se preguntaban cómo era posible que Hitler hubiera tenido una masa de seguidores tan dóciles y abnegados. Los experimentos de Milgram mostraron cómo los humanos somos mucho más dóciles ante la autoridad de lo que creemos. Resumidamente, el psicólogo engañaba al sujeto, haciéndole creer que participaba en un experimento sobre memoria. Frente al sujeto había otra persona, cómplice del psicólogo, que debía hacer una complicada tarea memorística. Cada vez que fallaba, el psicólogo ordenaba al sujeto que le aplicara una descarga eléctrica. Descarga que, por supuesto, era falsa. Una mayoría abrumadora de los sujetos llegaron al punto en el que (creían que) ponían la vida del cómplice en peligro. Sólo porque un señor con bata blanca se lo ordenaba. Las personas con alto RWA, con su facilidad para obedecer, son la carne de cañón sobre la que se construyen los fascismos.

Qui habet aures audiendi, audiat

¿Por qué la evolución ha creado a los alto-RWA? Pues porque la sociedad, para funcionar, debe combinar cierta inercia con cierta tendencia al cambio. ¿Son malos, o tontos? ¡No! Son personas a las que les cuesta entender que la autoridad haga mal, ¡nada más! Su criterio político está, por tanto, seriamente sesgado, pero no su inteligencia general… salvo en su capacidad para compartimentalizar. Al discutir con ellos, no se debe buscar jamás la victoria dialéctica, porque les provocarás ansiedad y bloquearán tus palabras. No. Las creencias de un alto-RWA son altamente contradictorias, y algunas de ellas son muy positivas (democracia, libertad, etc.). Agárralas y, muy despaaaaaacio, fuérzale a la consistencia… pero manteniendo siempre que son sus propias ideas en acción. Sé que suena algo cínico. Igual soy un social dominator. Voy a ver qué doy en el test.

Con agradecimientos a Migeru.

P.D.: Hay fisiólogos que afirman que los conservadores tienen menos desarrollada la zona del cerebro que gestiona la novedad y el ambiente cambiante, mientras que tienen más desarrollada la que gestiona el miedo. Por favor, que nadie vuelva a confundir correlación con causa-efecto.

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