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Aborto y criminalidad

Vamos con un post polémico…

Hay temas en los que es muy difícil mantener un discurso racional, y el aborto es el ejemplo más nítido. Cualquier discusión sobre el tema se convierte enseguida en una sarta de insultos de los pro-vida hacia los asesinos-malnacidos-furcias que defendemos la capacidad de elegir de la mujer. Solía decir la Iglesia, cuando era sabia, “In necesariis, unitas; In dubiis, libertas; Et in omnibus, caritas”. Es decir: “En lo necesario, unidad; En la duda, libertad; Y en todo, caridad”. Pero hoy no reconocen que no sabemos cómo la materia se vuelve consciente y que, por tanto, es un biologismo barato el considerar que todo óvulo fecundado es una vida humana. En realidad, el razonamiento es lo de menos, porque no hay argumentación, sólo evocación a los sentimientos más primarios.

Pero en este blog nos caracterizamos por un desmedido afán de razonar. Aviso al lector: entre aquí con espíritu abierto, y deje (en la medida de lo posible) sus sentimientos a la entrada. Porque vamos a apelar a su ser razonable.

Empecemos con una pregunta sencilla:

¿Qué efectos tiene, sobre una sociedad, la prohibición del aborto?

Hasta el siglo XIX, la prohibición del aborto entraba en el saco de leyes que no había manera de imponer en la práctica. Sólo con la llegada del control político de la sanidad aparece un dilema legal real. Y a lo largo del siglo XX, muchos países han jugado con él, modificando las leyes con un fin: controlar la tasa de natalidad. ¿Y las cuestiones éticas? Seamos serios, son secundarias.

Entre los países que se han embarcado en este peligroso juego estuvo Rumanía. En 1966, Ceausescu, nuevo dictador del país, decidió prohibir el aborto y realizar un control exhaustivo sobre la planificación familiar. Bueno: una eliminación de todo intento de planificación familiar. Pensaba que una Rumanía más poblada sería una Rumanía más poderosa. En poco tiempo se dobló la tasa de natalidad. Pero el país era pobre, muy pobre. Y muy mal gobernado. Así que, en lugar de poderosa, Rumanía se encontró a sí misma superpoblada. Y el exceso poblacional estaba compuesto por niños no deseados. Estos niños no deseados fracasaron estrepitosamente en los estudios, y en su incorporación al mercado laboral. Y muchos de ellos terminaron como delincuentes. Fueron estos niños y sus coetáneos los que, ya adultos, forzaron la única condena a muerte de un dictador de Europa del Este. Tras la democratización, el aborto fue legalizado de nuevo. El número de abortos fue increíblemente alto: uno por cada 22 habitantes!!!

A principios de los 90 la tasa de criminalidad disminuyó enormemente en EEUU. ¿Dónde se han ido los criminales? ¿Ha sido la mejora del nivel de vida, la acción policial? Los estudios mostraban que, aunque eran factores relevantes, no explicaban en absoluto el descenso enorme observado. En el año 2000, Donohue y Lewitt publicaron “The Impact of Legalized Abortion on Crime”. En este artículo estudiaban estadísticamente la correlación entre prohibición del aborto y tasa de crimen en EEUU.

En EEUU, el aborto se legalizó, en la práctica, tras el caso Roe v. Wade, en 1973. En esta sentencia judicial, los derechos de la madre y del estado se “equilibraban” mediante el establecimiento de una ley de plazos. La tasa de abortos se disparó en EEUU, llegando a un aborto por cada 2.25 nacidos vivos. 1’6 millones de abortos en 1980. Es una cantidad enorme. De haber estado prohibido el aborto, todos esos niños habrían vivido. ¿Habrían sido felices? Algunos sí, otros no. Pero, desde luego, sus cartas eran mucho peores que las de sus compañeros de cohorte. Todos ellos habrían sido niños no deseados. La mayoría habría nacido en hogares pobres, de madres adolescentes y solas. Es un cocktail mortal.

Los estudios estadísticos avalan este razonamiento: la tasa de criminalidad cayó dramáticamente alrededor de 18 años después, a principios de los 90. ¿Es casualidad? Puede. Había cinco estados en EEUU que legalizaron antes la ley de plazos: Nueva York, California, Hawaii, Alaska y Washington). En los cinco, la tasa de criminalidad cayó antes. ¿Cuánto antes? Creo que lo adivináis: 18 años después de la adopción de la ley de plazos. ¿Es necesaria más evidencia? Siempre lo es. La correlación se cumple, si se estudia con el cuidado apropiado, en el resto de países del mundo. Más aún: la correlación es tanto más fuerte cuanto mayor es la tasa de abortos que se produce al levantarse la prohibición. Ese número, recordémoslo, es una medida de la cantidad de niños no deseados.

Siempre advierto de que correlación no es lo mismo que causación. Tras demostrar que los dos eventos están correlacionados, ¿cómo demostrar que, realmente, uno causó el otro? A decir verdad, no se puede. Sólo puedo alegar que resulta extremadamente razonable, sobre todo teniendo en cuenta la gran diferencia de tiempo entre los dos (18 años). Desde luego, disminuir la criminalidad no fue la intención legislativa, era muy difícil de prever.

Por supuesto, la ley de plazos tuvo otros efectos en la sociedad americana. El número de concepciones se incrementó en un 30%, señal de que los americanos usaban el aborto como un método anticonceptivo (idea estúpida donde las haya). Disminuyó dramáticamente el número de infanticidios y la tasa de maltrato infantil. Y, por supuesto, las bodas de penalty.

El aborto y la antropología filosófica

Y ahora, no puedo evitarlo, me gustaría discutir en términos ético-filosóficos. ¿Cuándo comienza la vida? No lo sabemos, ciertamente. Dar un acontecimiento biológico como señal de arranque es arbitrario: ¿ocurre algo mágico, algo trascendente, cuando el óvulo y el espermatozoide se funden en una sola célula? No creo, la verdad. La idea es de un biologismo estúpido. ¿Por qué precisamente entonces, no un instante antes o después?

Vayamos entonces algo más atrás: ¿por qué nos repugna dañar a un ser humano? Pues porque es nuestro semejante. Ciertamente, tenemos un sentimiento moral que nos impide hacer daño a quien se parece a nosotros, porque sentimos empatía con su dolor. Y ese sentimiento moral es imprescindible para la sociedad. ¿Qué tipo de semejanza despierta ese sentimiento? Pues la semejanza física y la semejanza intelectual. No podemos dañar a alguien cuyo cuerpo parece humano, o a alguien cuya inteligencia parezca humana. ¿Y el embrión?

Considerad el siguiente diálogo para besugos filosóficos, que ilustra el argumento que me gusta llamar “el bloqueo del desarrollo natural”.

– ¿Cómo sabes que un aborto es la muerte de un niño? Al ver un embrión de 2 meses no me parece ver ninguna figura humana.

– Pues porque, si le hubieras dejado evolucionar libremente, se habría convertido en un niño.

– Ah. Entonces, yo hice algo, y ese algo evitó que un niño naciera. Y, por tanto, le he matado.

– Eso es.

– Entonces, si un día puedo violar a una chica y me contengo, estoy matando un niño, ¿no?

– ¿Y esa gilipollez?

– Bueno, yo hago algo, y ese algo evita que un niño nazca. Así que le he matado.

En efecto, si consideramos que un embrión es ya un niño porque, dejado evolucionar libremente, se convertiría en un niño, entonces estamos matando un niño cada vez que una acción nuestra evita un embarazo. Como por ejemplo, cuando te pones un preservativo. O, mejor aún, cuando decides no mantener relaciones sexuales. Como decía El Mundo Today, usando el humor como herramienta dialéctica, cada mujer menstruando está abortando.

La Iglesia siempre ha apoyado la extensión de la cantidad de vida, aunque fuera en detrimento de la calidad de la misma. ¿Merece la pena vivir, a cualquier precio? En mi opinión, no. Yo no creo que mi propia vida deba ser antepuesta a cualquier otra consideración. Por ejemplo, yo mismo puedo considerar que, por algún motivo, ya no merece la pena vivirla, y desear terminarla. Y podría ocurrir que terminar con mi vida mejorara drásticamente la calidad de vida de muchas personas. En ese caso, me parece que sería necesario éticamente poner todas las opciones sobre la mesa.

Entonces, ¿por qué la Iglesia se ha empeñado en proteger tanto a los embriones? De hecho, los embriones reciben un trato especial, una protección mayor que el resto de seres humanos. Pensemos en los anti-abortistas que están a favor de la pena de muerte. O en todos aquellos a los que los recortes en sanidad no les importan, cuando es obvio que ya están adelantando la muerte de muchas personas. Es obvio: se trata de una estrategia del poder. Prohibir el aborto es una manera de incrementar la población, lo cual puede ser muy beneficioso. Sobre todo para los poderosos. Más soldados en una guerra. Más obreros -y, por tanto, más presión para bajar los salarios. Más sumisión: los padres y madres de ocho hijos no pueden pensar en la revolución, están demasiado ocupados consiguiendo la próxima comida. Cuando los poderosos se sienten seguros de sí mismos, pueden relajar la presión sobre el pueblo, permitiendo una ley de plazos.

Un deseo: que cada niño que nazca sea deseado.

Romance de la perroflauta y el kumbayá

Que por agosto era por agosto, / cuando hace la calor,
cuando miles de beatos, / con mochila bicolor,
toman Madrid al asalto, / en enorme botellón,
pagado por el gobierno, / por devolver un favor,
a un señor feudal teutónico, / que en Roma tiene su don,
Ratzinger era llamado, / por Benedicto mutó,
para ocultar su pasado / de fascista aterrador.

Fue en Sol, tal tarde que os digo, / tras una manifestación,
el kumbayá enarbolaba, / enhiesta provocación,
bandera de imperiales trazas, / propia de algún dictador.
La bella perroflauta llega, / cual hermosa aparición,
con su pancarta que grita / “con mis impuestos, no”,
Sus cabellos ondeando, / su falda hippie al albor,
el kumbayá que la mira, / siente en sí gran desazón.

Nada te turbe, se dice; nada te espante, suspira, / mas dentro de su corazón
la imagen de la perroflauta, / suave desgarro causó.
Uno de sus compañeros, / déle Dios mal galardón,
alzó contra ella su puño, / y él, sin más dilación,
alzó a su vez su rodilla, / y su hombría así aplastó.
Este gesto noble y puro, / inspirado del amor,
derribó todos los muros / que el Papado levantó.

Ella miróle a los ojos / y su espíritu absorbió,
pues es de todos bien sabido / que el amor, cuando es amor,
al Dios de los vaticanos / hace agachar el mentón.
Dejan banderas, mochilas, / huyen de la manifestación,
cógense ambos de una mano, / con la otra él busca un condón,
ella está hermosa, radiante, / deslumbrante el corazón,
él deja en las azucenas / el cuidado que forjó.

Días después nuestro Flanders, / a Cristo Rey abandonó,
dejó himnos y cilicios, / incluso hasta el confesor,
pues esa tarde de agosto / del caballo le tiró
luz enceguecedora, / luz que el velo le arrancó.
Va a asambleas buscando / a la chica que le dio
dulce prueba de que Dios, / si es que acaso existe Dios,
si a algo en el mundo asemeja, / es sin dudarlo al amor.

(con agradecimientos a mdl)

Con la Iglesia hemos topado…

(La cita es de El Quijote, como todo el mundo sabe… pero quizás no muchos sepáis que la cita se refiere a un encuentro “físico” con la iglesia de un pueblo…) Anyway.

  1. Los poderosos (los gobernantes también) están desubicados con las movilizaciones del 15m. ¿Por qué? Fundamentalmente porque han resultado ser tremendamente no-violentas. Y, además, resistentes a la provocación. Los poderosos (vía los gobernantes) tienen sus modos de actuar cuando se desata una protesta ciudadana. Es muy típico conseguir que la protesta se vuelva violenta, para que quede desacreditada a ojos del público, independientemente de sus argumentos. Así, el uso de provocadores, infiltrados, es característico. La asociación con un partido político o un sindicato son también puntos débiles, pues sirven para la burocratización de la protesta y alejarla de su base. O, si tiene líderes naturales, siempre se puede investigar en su currículum para enmierdarles. El 15m ha sido inmune a todos esos ataques. Además, hoy en día cualquier pendejo tiene un móvil que graba vídeo. Echad un ojo a la brutalidad policial acumulada aquí.
  2. El desconcierto de los poderosos (gobernantes incluidos) se topa con un evento que podría ser de gran ayuda: el encuentro de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). La Iglesia Católica organiza desde hace unos años estos encuentros con centenares de miles de adolescentes y post-adolescentes con el fin de encontrar vocaciones. Los chavales, en su mayoría, se mueven por una combinación de sentimiento religioso y ganas de tener vacaciones low-cost. Madrid parece el patio de recreo de un instituto de secundaria, está más sucia que tras una victoria en la Copa de Europa. También hay entre ellos fanáticos (ver éste con la bandera preconstitucional). Bastantes. Han provocado incidentes: ataques con arma blanca, agresiones homófobas, atentados terroristas frustrados con gas sarín… Es exactamente como tener a centenares de miles de adolescentes sueltos por la ciudad con escasa vigilancia. O, peor aún, con una vigilancia que incita a la violencia.
  3. Los poderosos, entonces, vieron a la JMJ con buenos ojos. Y decidieron lanzarla contra el 15m, con la idea de provocar la violencia, más aún, violencia contra pobres niños indefensos que cantan kumbayá y rezan. La Delegación del Gobierno sólo tuvo que ajustar el timing…
  4. La manifestación por el laicismo del 17A fue convocada por el derecho del Papa a pagar sus viajes de su bolsillo, sin que el gobierno español le obligue a aceptar sus contribuciones. Yo estuve, y la mayor parte del mundo entendió esto perfectamente. Se gritaban cosas como “Illo, illo, illo, pagadlo del cepillo”, o “Estas hostias no las pagamos”, y “Si quieren vacaciones, que vayan de misiones”. Hubo quien no entendió bien, y me disgustó. Hubo quien increpó verbalmente a jovencitos jmj, e incluso quien les tiró condones. Pero en ningún momento hubo agresión alguna. Cuando la manifestación llegó a Sol, allí estaban esperando un grupo de fanáticos, bastante calentitos, que gritaban “Esta plaza es del Papa”… Utilizaron a niñas pequeñas (12 años) como “escudos humanos”, haciéndolas arrodillarse y rezar al paso de la manifestación. Alguna de ellas lloraba. A pesar de las provocaciones, todos los enfrentamientos fueron verbales. Aunque El Mundo y compañía se llenen la boca, no he podido encontrar ninguna prueba documental de lo contrario…
  5. Condeno sin paliativos la violencia verbal que se ejerció por parte de los manifestantes, tanto contra los jovencitos que pasaban por allí como contra los fanáticos congregados en Sol. Nuestro estándar moral tiene que estar por encima del de ellos. Violencia cero.
  6. Entonces, tras minutos de fingida incompetencia, la policía comienza a actuar con suma dureza, pero sólo contra la marcha de protesta. Y de esto sí queda una enorme cantidad de documentación gráfica. Como dijo alguien, “miles de peregrinos queriendo comulgar, y todas las hostias se las llevan los laicos”. En este artículo de público se resume bastante bien la violencia policial extrema. Y, curiosamente, también en esta noticia de intereconomía (supongo que echarán a la pobre chica). Este vídeo es el que más ha enervado a la opinión pública:

¿Han conseguido su objetivo los poderosos? No lo sé. La policía tenía orden de actuar con suma dureza tras la manifestación, teniendo confianza en que el los manifestantes habrían perdido su aura de pacifismo tras el encontronazo con los fundamentalistas católicos. Ver cómo pegan a esa chiquilla… ¿cómo es posible? ¿Es posible que hicieran eso sin estar ciegos de coca? La pregunta es muy en serio. Y, de nuevo, gracias a los móviles y a internet, ha circulado el vídeo que muestra con claridad quién ha sido violento. La policía está perdiendo toda la credibilidad. Son peores que Jarrai, porque ellos son quienes debieran defender la legalidad. Son monstruos. Los antidisturbios, al menos un gran número de ellos, son seres infrahumanos. Y los mandos de la policía, la delegada del gobierno y, a fortiori, el gobierno en pleno, si no hacen nada al respecto, demostrarán ser igualmente infrahumanos.

Mi tesis final: han vuelto a perder la batalla. Seguimos ganando.

Una última discusión. En el pasado he sido creyente, y conozco bien el catolicismo, la Iglesia y la Biblia. Y aún siento una enorme simpatía por la Teología de la Liberación, y por las Comunidades de Base (Redes Cristianas era una de las convocantes de la marcha). Me parece vergonzoso, desde el punto de vista cristiano, el parque temático que ha montado la curia vaticana, con el patrocinio de las grandes empresas y el Estado. Las camisetas verdes de los voluntarios llevan el logo de Caja Madrid. Así, no se puede ser crítico. Seguramente, su Biblia estará en latín, y ellos no lo entienden, así que no han podido leer la escena en que Jesús expulsa a los mercaderes del Templo (Lucas 19, 45). Tampoco sabrán que “no se puede servir a dos amos” (Mateo 6, 24). Durante el papado de Wojtyła la Iglesia abandonó la búsqueda del camino hacia delante, y durante el periodo Ratzinger definitivamente miran hacia atrás. Y me da lástima, porque una Iglesia comme il faut, en la línea de Juan XXIII y Pablo VI, sería hoy día un elemento a nuestro favor en la lucha. No un fósil de otro tiempo, enquistado entre las clases altas.

Y siempre hay una nota positiva al final. En twitter se ha convocado el hashtag #jmj15m, en un intento de acercarnos a ellos. Les invitamos a la manifestación que está teniendo lugar ahora, en contra de la brutalidad policial. Y se quiere organizar una asamblea conjunta. Nos gustaría escucharles, y que ellos nos escucharan. Ojalá ocurra.

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