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La terrible terrible violencia del 15M (y otras obviedades)

La terrible terrible violencia del 15-M

¿Hasta cuándo toleraremos este sin Dios? ETA quitaba los tricornios impunemente a los guardias civiles en el País Vasco. Los nazis insultaban a millones de judíos. La Stasi rociaba con spray de pintura los abrigos de los disidentes en Alemania Oriental. Los esbirros de Pinochet se encaramaban sobre los muros del Palacio de la Moneda para poner carteles. Los hunos, a su paso por las ciudades, hacían caer las ventas de los comercios… ¡Y ahora los del 15-M lo hacen todo junto! ¡Terrible!

Amoaver, amoaver. Se trata de un movimiento que ha sacado a la calle, según las cifras más conservadoras, cientos de miles de personas. Con incidentes violentos dudosos (en cuanto a su existencia y origen) y de categoría inferior (jamás un herido,  siquiera leve). En cuanto a quien justifica que los policías zurren cuando se les insulta… sustituid “policías” por “maridos” y veréis qué frase tan chula os queda.

Anoche yo estuve en Madrid, hice la marcha hasta Cibeles, pero no subí hasta el Ministerio del Interior. Sólo vi después el resultado de la violencia… de la policía.

Echad un ojo a este vídeo tan lindo y educativo de Stéphane Grueso…

Foto cortesía de Noema

Nunca confíes en quien tenga el poder

Para mucha gente, los gobernantes aún tienen un aura de pureza que resulta sorprendente. Sobre todo por la ingenuidad con la que se profesa. La misma gente que acepta con facilidad que los mafiosos matan gente todos los días, que los especuladores sin escrúpulos pueden tramar hundir un país… en cuanto a los gobernantes, les resulta totalmente imposible que manden asesinar o tomen decisiones a sabiendas de que hunden su propio país por lucro personal. ¿Por qué? Bueno, quizá se deba a cuestiones psicológicas, un complejo de Edipo mal llevado.

El hecho obvio es que quien más daño puede hacer es quien está en una posición de poder. Y ¿quién es bueno, teniendo poder para no serlo? De hecho, la evidencia es la opuesta. Es saludable jamás creer a quien nos hable desde una posición de poder. Siempre poner sus palabras y sus ideas en cuarentena. Escucha siempre a quien sabe, pero no manda.

El sostenimiento de la crisis es artificial, con fines lucrativos

Imaginad que tenéis una deuda enorme que pagar. Debido a ello, decidís trabajar menos horas y ganar así menos dinero. Lógico, ¿no? Pues es lo que está sucediendo en España. Empresas y estado despiden a la gente, crece menos la riqueza y eso nos deja con menos posibilidades de devolver la deuda. ¿A qué se debe este despropósito?

Sencillo: la deuda es fundamentalmente un arma en manos de quien prestó el dinero. La banca, las grandes empresas, PSOE, PP y CiU, tienen un objetivo muy claro, que están consiguiendo poco a poco, mediante el sostenimiento artificial de la crisis: la privatización de los servicios públicos: agua, sanidad, educación, etc. Ese enorme pastel está razonablemente fuera del alcance del capital en estos momentos. Y si alguien aún cree que la privatización de los servicios públicos mejoraría en algo su calidad, me gustaría que viera la película Sicko, de Michael Moore. O que se diera una vuelta en los maravillosos trenes británicos.

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