Archivos Mensuales: mayo 2016

¿Pero qué creéis que es el dinero?

Venga, un chiste.

Un viajero llega a un hostal barato y pide una habitación. El recepcionista no se fía de sus pintas, así que le pide una fianza de cien dólares que le devolverá cuando se vaya. El tipo se los da y sube a su habitación. El recepcionista, que estaba endeudado hasta las cejas, corre con los cien dólares a pagar la deuda que tenía con el panadero desde hacía meses. El panadero, feliz de recuperar su dinero, corre a cancelar la deuda que tenía con la verdulera, quien a su vez usa ese dinero para pagar lo que debe al carpintero. El carpintero ve el cielo abierto, porque podrá devolver al recepcionista del hostal el dinero que le prestó la semana anterior. Así, tras pasear por todo el pueblo, el billete de cien dólares vuelve al hostal barato.

A la mañana siguiente el viajero dice que se marcha, que el hotel está sucio y que hay chinches. El recepcionista le devuelve el billete de cien dólares que le dio como fianza, y el tipo replica: “qué más da, total… ¡es falso!”

Bueno, os he mentido. No es un chiste. Es una fábula que ideó Michał Kalecki, uno de los economistas más importantes del siglo pasado, para ayudarnos a reflexionar sobre qué es el dinero. ¿Por qué resulta una pregunta tan difícil? Pues porque toda sociedad evita, más o menos explícitamente, preguntarse por la divinidad.

garzon

¡Comunista, mutante, traidor!

Eduardo Garzón publicó un twit que le ha costado las iras de todos los profetas y cuñados. Dice así: “Un Estado que tiene soberanía monetaria (emite la moneda que utiliza) no necesita recaudar impuestos para poder gastar.” ¿No os hierve la sangre al leer algo así? ¿Cómo va a poder gastar un Estado sin recaudar impuestos? ¿De dónde sacará el dinero? El dinero lo tienen las personas particulares y las empresas. Pero… ¿lo han fabricado ellas? No, no. El dinero lo han obtenido del banco, que a su vez lo ha obtenido… del Banco Central, que es parte del Estado. ¿Será posible? ¡Qué jaleo!

Hm, espera, Eduardo no dice cualquier Estado, dice uno que tenga soberanía monetaria. Siendo más precisos que él (los twits están muy limitados), se trata de un Estado que es el único emisor posible de cierta moneda. Si yo trato de emitir dólares, acabo en la cárcel. Puedo, sin embargo, emitir “javitones”, una moneda inventada por mí. Nadie me lo impide, pero tampoco nadie me los aceptará como pago de nada. El único organismo que puede emitir dólares sin ir a la cárcel es la Reserva Federal de los Estados Unidos, que es parte del Estado. ¿Tiene alguna limitación para hacerlo? Las que ellos mismo se impongan. En otras palabras: no, no tienen limitación alguna. Por tanto, la frase es trivialmente verdadera: un Estado que es el único emisor de una cierta moneda no necesita recaudar impuestos para poder gastar.

Si realizas un pago al Estado en metálico, ¿qué crees que hacen con el dinero que les das? Por lo general, lo destruyen. El Estado toma nota en un papel y destruye el papel moneda, que no necesita para nada. Puede imprimir el que necesite.

Se me ocurren varias preguntas a continuación:

  • ¿Cómo consigue el Estado que su moneda se acepte?
  • ¿Por qué recauda el Estado impuestos, si no los necesita para pagar?
  • Imprimir dinero, ¿no provoca inflación?

Las dos primeras preguntas están relacionadas. ¿Cómo consigue el Estado que su moneda no sea como los “javitones”? La característica distintiva del Estado es que tiene el monopolio del uso de la violencia en un territorio. Puede obligar a todos los ciudadanos a pagar impuestos en la moneda de su elección. De esta manera, todos los ciudadanos estarán obligados a adquirir su moneda, y aceptarán los pagos del Estado. Por supuesto, hay más razones para recaudar impuestos, como favorecer o penalizar determinadas conductas sociales o, como veremos luego, frenar la inflación.

Ohmygosh, a trillion dollars!

Ohmygosh, one trillion dollars, and president Truman’s face on it!

La tercera pregunta es muy interesante. Volvamos a la fábula de Kalecki del principio. Nuestro viajero “imprimió” dinero falso y lo introdujo en el sistema. ¿Provocó eso algún tipo de inflación? No, pero sirvió para el pago de deudas e hizo a todos los habitantes del pueblo más felices. A veces, imprimir dinero (incluso falso) tiene beneficios para el sistema económico.

¿Qué ocurre cuando introducimos dinero en una economía? Imaginad que dais mil dólares a cada habitante del país, así, de repente. De manera general podemos decir que hay dos efectos posibles: o bien suben los precios, o bien aumenta la producción.

Supongamos que la economía está “a pleno rendimiento”, es decir, no tiene capacidad ociosa alguna. Trabaja todo el mundo, todas las fábricas están activas y todos los recursos empleables del país están ya utilizándose. Entonces, la aparición de más dinero en la economía no puede aumentar la producción. Los precios subirán, necesariamente.

Pero, ¿y si la economía está por debajo de su capacidad? Supongamos que haya paro, fábricas cerradas y recursos ociosos a causa de una escasez de demanda o de excesivo endeudamiento. ¿Qué efecto tendrá la entrada de nuevo dinero en busca de bienes? En una economía razonablemente competitiva, los empresarios responden a un aumento de demanda aumentando la producción, no los precios. Las fábricas cerradas se reabrirán y los parados volverán a ser contratados. No tiene por qué haber ningún efecto sobre la inflación.

Para entenderlo mejor, miradlo al revés. Suponed que tenemos una economía a pleno rendimiento en la que drenamos dinero de repente, disminuyendo así la demanda efectiva. ¿Qué harán los empresarios? ¿Bajar los precios o disminuir la producción? Como regla general, la bajada de precios es un recurso complicado: en una economía muy interconectada nadie quiere hacerlo antes que sus suministradores y que los salarios, porque eso disminuiría su margen de beneficios. Lo que suelen hacer los empresarios es reducir la producción, lo cual causa una nueva disminución de la demanda agregada, que puede caer en espiral. Esto fue lo que sucedió en 2008.

En general, si se desea preservar los precios y mantener la economía a pleno rendimiento, se debe lograr que la masa monetaria se adapte a la capacidad productiva de la sociedad. Es un equilibrio delicado, que se puede conseguir con el manejo de ciertas herramientas, entre las que destacan la emision de dinero y la recaudación de impuestos.

Entonces, ¿cuándo se producen las famosas hiperinflaciones, como la de Zimbabwe? Históricamente, sólo en economías a pleno rendimiento y que, aun así, son incapaces de suministrar los bienes necesarios. Países a los que les falta capacidad productiva, sea por una guerra o por una dependencia excesiva de recursos del exterior, o países con Estado fallido que son incapaces de recaudar impuestos a los poderosos.

¿Por qué los ricos se ponen tan nerviosos con estas ideas a pesar de su evidencia? Porque su poder se basa en que el dinero sea un bien escaso. El juego consiste en mantener la economía en un equilibrio difícil: no tanto dinero como para que ellos pierdan su poder, no tan poco como para que sea imposible obtener beneficios. Es difícil ser rico.

Me gustaría destacar que este texto no discute opiniones políticas, sino el funcionamiento real de las economías desde 1971, cuando EEUU abandonó el patrón oro (por supuesto, eso excluye a España y a la Eurozona). No hay aquí nada normativo, todo es meramente descriptivo. Es la llamada Teoría Monetaria Moderna (Modern Money Theory, MMT), que está abriéndose paso en el mundo académico de mano de gente como Randall Wray, Bill Mitchell o Warren Mosler. Os recomiendo vivamente el libro de texto de Randall Wray, “MMT primer”, que está libremente disponible en la red.

 

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Sal, infartos y Estados rebeldes

¿Sabíais que morir de un infarto correlaciona con seguir una dieta baja en sal?

En efecto, así es. Pero correlación no implica causación. Si tienes problemas cardíacos, el médico te recetará una dieta baja en sal. Por eso, la gente que muere de un infarto suele haber tomado comidas sosas durante sus últimos años de vida. Murieron a pesar de la falta de sal, no a causa de ella.

Algo similar ocurre en política. Pongamos por ejemplo a Venezuela, desangrada con un gobierno rebelde. O Grecia, o Argentina. ¿Estaban sanas al llegar los rebeldes al gobierno? No, todas provenían de desastres mayúsculos, típicamente con fuerte intervención extranjera. Venezuela, por ejemplo, provenía del paquete del FMI causado por el desplome de precios del petróleo y que desembocó en el Caracazo, que causó miles de muertos. ¿Es eso casualidad? No, los rebeldes jamás llegan al poder en situaciones placenteras, sino durante las crisis que se escapan de las manos a la élite política. Estos gobiernos son la dieta baja en sal, y a veces salvan la vida al paciente. En esos casos no discutimos su eficiencia, sino que les atacamos por otros frentes. Si el paciente muere, en cambio, asumimos que la causa de la defunción es… falta de sal.

caracazo

Antes de Chávez, Venezuela era el paraíso.

La URSS se formó a causa de la derrota de Rusia en la Primera Guerra Mundial. China y Corea del Norte forjaron sus Estados sobre las cenizas que habían dejado los fascistas japoneses en 1945. Vietnam formó un gobierno rebelde en guerra con Francia y EEUU. Cuba, Angola, Burkina Faso, Chile, Yugoslavia, Etiopía, Haití… son países en los que un gobierno rebelde impuso la dieta sin sal en algún momento de su historia. En algunos casos, la enfermedad coronaria remitió. La URSS se industrializó, derrotó a los nazis y se convirtió en una superpotencia. China acabó con el hambre y despegó económicamente. En otros casos, como en Chile, el médico tuvo que ser asesinado.

¿Por qué llamo rebeldes a esos gobiernos, en lugar de socialistas o comunistas? Porque creo que es importante hilar fino con las palabras. Gobierno comunista es un oxímoron: un sistema comunista carece de Estado. Un gobierno socialista sí que puede existir, pero no estoy seguro de qué gobiernos son los que merecen esa calificación. La rebeldía a la que me refiero es hacia el sistema-mundo: gobiernos insumisos que no aceptan su lugar subordinado en la periferia mundial.

¿Cómo llegan al poder estos gobiernos rebeldes? Se trata siempre de países periféricos, con una población explotada y controlados por una élite corrupta que vive del control de la exportación de algunas materias primas. Cuando tiene lugar una crisis grave (derrota militar, caída de los precios de las exportaciones, etc.) la élite se fragmenta y pierde control sobre el país. Una nueva élite rebelde puede apoyarse en la desafección popular y conquistar el gobierno. Pero tener el gobierno no es tener el poder, sobre todo en países periféricos donde el Estado no tiene el monopolio de la violencia. A la toma del gobierno seguirá una lucha en todos los frentes: económico, militar e ideológico. La vieja élite se recompondrá en la derrota y, aliada a las potencias centrales, intentará expulsar a los intrusos.

Volvamos al ejemplo de Venezuela. El gobierno de Hugo Chávez no tuvo jamás el poder que tiene un Estado occidental sobre su territorio, como no lo tiene casi ningún Estado periférico. La vieja élite, apoyada por las potencias centrales, le declaró la guerra desde el comienzo, incluyendo cortes de suministros, violencia callejera, golpes de Estado y difusión de propaganda. El gobierno mantuvo las posiciones, pero jamás derrotó a la élite venezolana, que siguen siendo dueños del país. Venezuela ha mejorado el nivel de vida de la clase trabajadora, pero a costa de los réditos del petróleo, al igual que Brasil, Argentina y Ecuador. La estructura económica del país permaneció intacta, basada en la exportación, con una enorme desigualdad y fuertemente dependiente del exterior. Por tanto, la actual bajada del petróleo, inducida políticamente, les está causando un daño enorme.

En este caso, el paciente padecía de una gravísima enfermedad coronaria y la rebaja de sal no parece haber sido suficiente. Muchas personas se alegran de ver al enfermo agonizar, pero yo no.

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