¿Escuelas para niños y escuelas para niñas?

La Historia funciona como un péndulo. Decenios de convencimiento de que las niñas y los niños tienen que educarse juntos, y los últimos años ven el avance de las posiciones segregacionistas. Están de vuelta. Pero, como siempre, con un matiz: ahora vienen disfrazadas con ropaje científico.

Un reciente artículo de la revista Science, titulado “The pseudoscience of sex-seggregated schooling” discute con profusión la evidencia astrológica pseudocientífica que apoya la segregación por sexos. Me encantó la descripción de las ideas de Leonard Sax, que explica que en el entorno escolar, “los chicos activan el sistema simpático, mientras que las chicas activan el parasimpático”. Ambos sistemas, Mr. Sax, son complementarios en su uso. Es como decir que hay gente que conduce con el acelerador y gente que conduce con el freno. Pues no, oiga. Pero, de todas formas, estudiemos qué quería decir este señor con esas palabras. Pues, como siempre, se trata de nociones de sentido común tradicional, expresadas con palabras tomadas del griego. Según Mr. Sax, los niños se sienten motivados por los profesores dinámicos y agresivos (“¡Vamos, Gutiérrez, dígame la respuesta, sé que usted la sabe!”), mientras que las niñas se sienten mejor en un ambiente más agradable (“Vamos, Cristina, cariño, saca el cuaderno”). En 13 años de docencia y en largos años de experiencia con las mujeres es la primera vez que oigo a alguien decir, sin partirse el culo de la risa, que a las mujeres les disgusta que les den caña. Mrs. Sax debe ser una mujer muy desgraciada.

¿Hay estilos cognitivos diferentes, de niños y de niñas? Sí, claro que los hay. ¿Están biológicamente determinados? No lo creo. Daré mi razonamiento. Hace 100 años (no es tanto), era difícil creer que las mujeres pudieran estudiar matemáticas. Gente muy erudita explicaba a quien quisiera escucharles que el cerebro de la mujer estaba mal adaptado a una ciencia tan abstracta. Hoy en día, las facultades de ciencias matemáticas tienen muchas más alumnas que alumnos. Y pronto tendrán más profesoras que profesores. Pero hay mucha gente que opina que el proceso de adaptación ya terminó, y que las diferencias entre niños y niñas, a día de hoy, ya son meramente biológicas. A diferencia de las de hace un siglo, que no lo eran. ¿Por qué iba a ser así, cuando aún vemos los patrones evolucionar?

Una profesión que hemos visto feminizarse ante nuestros propios ojos ha sido la de médico. Cuando yo era niño (poco después de que Franco la espichara) era raro ver médicas (no sé ni quiero saber cómo dice la RAE que debo escribir esa palabra, ahorraros los comentarios). Hoy en día, comienza a ser infrecuente ver hombres. Y, al mismo tiempo, el prestigio de la profesión médica se ha ido reduciendo considerablemente. La sociedad aún contiene mil subterfugios machistas.

Una de las pocas profesiones masculinas de prestigio que quedan es la ingeniería. ¿Qué ocurrirá cuando las mujeres la asalten? “No ocurrirá”, dicen algunos. ¿Por qué? Pues porque a las mujeres no les interesa la ingeniería. ¿Por qué? (insisto) Pues (me dicen) porque es demasiado abstracta. OK, claro. En cambio las matemáticas y la filosofía son la esencia de la concreción. Y entonces me replican: es que se ocupa de cosas demasiado prácticas. Claro, claro. Ahora a las mujeres lo práctico no les atrae, sólo lo abstracto. No te jiba. Este tipo de respuestas contradictorias son base en la comprensión que los hombres tienen de las mujeres. Dos frases que me encantan, y que puedes oír en la misma conversación: “Con las mujeres, ya se sabe” y “Con las mujeres, nunca se sabe”.

Las diferencias de comportamiento entre hombres y mujeres tienen orígenes muy sutiles. Y es normal que sea así: han sido clave para el funcionamiento de la especie durante milenios sin ser biológicas. Por tanto, tienen que estar muy bien enraizadas en la cultura. Os pongo un ejemplo que me dio una profe de filosofía amiga mía. Una chica de 15 años tiene un disgusto grave en clase. Cualquier cosa: pelea con las amigas, una mala nota inesperada… La chica se echa a llorar en el aula. Sus amigas la arropan, el profesor la deja salir de clase para tranquilizarse. Un chico de 15 años tiene un disgusto grave en clase. La misma cosa: pelea con los amigos, una mala nota inesperada. Pero no puede echarse a llorar. ¿Qué hace? Se sienta al fondo de la clase, cabreado con el mundo, reconcentrado en sí mismo. El profesor le pide que salga a la pizarra, y le da una mala respuesta en la que encauza toda su frustración. El profesor, sin saber qué es lo que sucede, le pone un parte… o adopta el castigo que considere, comenzando quizá una mala relación que durará el resto del curso. ¿A que no era fácil de diagnosticar?

Volviendo a las escuelas segregadas, se nos dice que las niñas obtienen mejores notas en ciencias en ellas, debido a que no deben cumplir estereotipos sexuales. Quizás sea cierto, quizá no, pero no quiero que ésa sea la solución al problema. Primero, porque no será una solución real: quizá mejores las notas, pero empeoras netamente la adaptación social. Por ejemplo, está documentado que los hombres que se han educado en escuelas segregadas son más propensos al fracaso matrimonial (entre las mujeres no existe correlación significativa). La vida real es mixta, los hombres y las mujeres estamos mezclados. Afortunadamente. Y no quiero un mundo que no sea así, no me da la gana. No sé cuál debe ser el papel del sexo en nuestra sociedad. Reconozco que alterno mi visión. A veces pienso que sólo debería ser importante en la cama. A veces pienso que las diferencias sexuales son un motor importante de nuestra actividad. Vale. Pero, en cualquier caso, todos juntos, y dando a todos las mismas oportunidades.

Por último: ¿no os recuerda a la doctrina racista de EEUU: iguales pero separados?

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Publicado el agosto 24, 2012 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 17 comentarios.

  1. Sin estar a favor o en contra de lo mixto o lo segregado y habiendo ido, como la mayoría de la gente de mi edad, a un colegio mixto; yo daría libertad de elección. No lo veo suficientemente malo como para prohibirlo o discriminarlo con respecto al otro tipo de educación.

  2. A favor de la libertad en cualquier caso, compañero Lightbringer 🙂 Si unos padres quieren educar a su hijo de una manera y a su hija de otra, deben poder hacerlo. Si quieren no escolarizarles y enseñarles en casa, también me parece bien. Mis opiniones no tienen ningún cariz legislativo, y en mi opinión los padres son los que tener la última palabra sobre la educación de sus hijos.

    Peeeeeero… el debate que ha provocado el ministro de educación se refiere al uso de fondos públicos. Y ahí mi opinión cambia radicalmente: me opongo con virulencia a que el dinero de todos se utilice en pagar a colegios que segregan por sexos. Igual que me opongo con virulencia a que se enseñe creacionismo, o fantasías sobre el monstruo espaghetti-volador. El dinero público debe ir a la escuela pública. Y la escuela pública debe ser co-educativa e inclusiva. Quien quiera caprichos, que se los pague.

  3. Estoy de acuerdo contigo en que los fondos públicos no pueden ir para colegios privados (del Opus). Encima de todo lo que nos están recortando a las clases medias y bajas, se les ocurre financiar a los colegios de los ricos, son la leche.
    Pero también opino que además de las diferencias provocadas por la educación y el entorno, existen claras diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Ahí están las hormonas, por poner un ejemplo. Que eso afecte al tipo de aprendizaje, eso ya no lo sé.
    A veces incluso pienso que los hombres son de un planeta y las mujeres somos de otro 🙂
    Pero tenemos que convivir juntos, qué remedio nos queda…

  4. Hola, Alice, y bienvenida. Gracias por tu comentario. En efecto, no tengo una clara noción de hasta qué punto los roles sexuales deben ser importantes en nuestra vida. Por un lado tiendo a pensar que deberíamos avanzar en la dirección de que sólo importe si eres hombre o mujer en la cama o al dar a luz. Por otro lado, pienso que hay diferencias de personalidad que me gustan. ¿Sabes? Me gusta no tener respuesta a esta pregunta. Me gusta la sensación de querer explorar más, querer vivir más la relación entre hombres y mujeres para ver si veo la luz… 🙂

    Las diferencias de personalidad entre hombres y mujeres, de todas formas, no están justificadas biológicamente. Las hormonas no explican las diferencias de personalidad. Si así fuera, las mujeres post-menopáusicas tendrían comportamientos menos femeninos, lo que no es el caso. Creo, sinceramente, que las diferencias son culturales, pero enraizadas muy profundamente. Pero, al mismo tiempo, hemos visto un avance muy notable en el último siglo. Hace 100 años era impensable que una mujer se jactase de sus conquistas sexuales, o que afirmara en público que no quiere tener hijos porque su trabajo es demasiado importante para ella. Hoy en día esas cosas son normales. Las diferencias son mucho menores, ¿no crees?

  5. Más allá de si la segregación de género es buena o no, sobre la que confieso que no conocía datos científicos antes de leer este post (mi intuición es que, cuanto más se parezca el ecosistema de las aulas al mundo real, mejor, pero sólo es mi intuición), me gustaría preguntarme hasta qué punto cualquier tipo de educación debe estar permitida (o subvencionada) por mucho que los padres la demanden.

    El criterio actual para decidir (a) si educar de una determinada manera es legal; y (b) si educar de determinada manera recibe fondos públicos, es en la práctica el mismo: la popularidad de esa manera de educar. Imaginemos que me da por decir que Urano está lleno de señores con boina y alpargatas. Aunque nadie ha podido ir a Urano para comprobarlo, mi teoría es altamente improbable y ridícula. Ahora bien, si convenciera a decenas de miles de personas sobre mis señores con boina y alpargatas de Urano, entonces la gente ya no podría insultar dicha teoría, pues hay que respetar todas las creencias. Así que la respetabilidad de las creencias y de la enseñanza de dichas creencias en las escuelas se basa en la popularidad de las teorías, no en su lógica o consistencia. Esto es aplicable a la educación de la religión, a la educación en los beneficios de la entomofagia, a la educación segregada en niños y niñas, o en buenos estudiantes y malos estudiantes, o en niños altos y niños bajos, o en niños con ojos oscuros y niños con ojos claros (quizás algunas de esas opciones sean buenas, no lo sé). Si yo fuera capaz de convencer a decenas de miles de personas de que uno más uno es tres, ¿deberían permitirse libros de matemáticas alternativos para las escuelas de ese tipo, en los que se enseñara que uno más uno sea tres? ¿Deberían esas escuelas recibir fondos públicos como las demás escuelas? ¿O deberían usarse sólo criterios científicos para decidir no sólo qué educación se subvencionará, sino también qué educación se permitirá?

    No tengo claro que los padres deban poder elegir cualquier manera de educación para sus hijos en la enseñanza obligatoria. ¿Deberíamos permitir escuelas donde se enseñen los beneficios de la ablación del dlítoris y de matar a albinos para hacer pociones mágicas con sus órganos? Imaginemos que decenas de miles de padres demandasen esa educación para sus hijos. ¿Deberíamos permitir tal educación? ¿Deberíamos permitir, en las escuelas, libros de matemáticas que digan que uno más uno es tres, por más que algunos padres lo demandasen?

    La voluntad popular no decide cómo se construye un puente, lo deciden los profesionales. ¿Quiénes deben decidir cómo se imparte la educación del periodo de escolarización obligatoria? ¿La voluntad popular, o los profesionales?

  6. Me gustaría hacer unos cuantos comentarios sobre este tema. Para comenzar, decir que yo he estudiado en un colegio público mixto, un privado masculino y un concertado masculino.

    Para Alice: los fondos públicos no financian colegios privados del Opus, sino a colegios concertados, que son una “mezcla” entre públicos y privados (la mitad de la matrícula la paga el estado, la otra mitad los padres).

    Y ya en general, y no solo en respuesta a Alice: Los colegios concertados tienen su razón de ser en que hay padres que quieren llevar a sus hijos a colegios “diferentes” de los públicos, pero que no tienen recursos para llevarlos a la educación privada. Estos colegios concertados pueden diferenciarse en muchas cosas, como la cantidad de clases en inglés que se den, las instalaciones, o incluso la segregación por sexo de la que aquí hablamos.

    Entonces, y dado que no existen conclusiones definitivas que afirmen que la segregación por sexos es bueno o mala (si acaso, que tiene alguna cosa buena y alguna mala), y hay gente de clase media que la quiere para sus hijos, ¿cuál es el problema en dejarles que elijan? El problema creo yo que sería precisamente el contrario: no dejarles esa elección, o dejarla solo para las personas más pudientes.

    Finalmente, otra nota al margen: una segregación que sin duda sí sería positiva para el sistema educativo sería la segregación por ‘nivel’, es decir, que los alumnos no tengan que permanecer en una clase solo por ser de la misma edad que el resto, sino que el sistema debería ser más flexible (como el alemán, por ejemplo) de manera que hubiera distintas clases según el nivel y la capacidad de los alumnos. Soy consciente de que repitiendo y adelantando cursos se puede conseguir esto, más o menos, pero lo difícil que es adelantar, y el ‘estigma’ social que supone repetir un curso tiran al traste todas las ventajas que pudiera tener, en mi opinión.

  7. Javi, es una buena postura querer seguir investigando sobre las diferencias entre los sexos. Pero sigo opinando que la biología siempre está ahí. Las hormonas nos afectan de modo emocional, y una mujer en el climaterio puede tener menos cambios que si fuese fértil. Desde luego la postura ante la vida cambia mucho cuando no puedes tener hijos, cosa que a los hombres no les pasa.
    Sobre si una mujer hoy en día puede jactarse de estar con varios hombres o de no querer tener hijos, no estoy de acuerdo. Creo que son cosas que sólo pueden compartirse con amigos íntimos, no de forma totalmente pública. Se sigue mirando “raro” a la mujer que vive sola, que tiene varios “amigos” y que no forma una familia como Dios manda. No creo que el pensamiento generalizado sea tan liberal, quizá solo entre las personas de alto nivel cultural. Desde luego las diferencias son menores que hace cien años, pero la sociedad sigue presionando a la mujer para que forme una familia. No hay más que ver las estadísticas, el enorme porcentaje de mujeres casadas o divorciadas con hijos, y el mínimo porcentaje de mujeres que no se han casado nunca ni tienen hijos. El tema es complejo, de todas formas…

  8. Con respecto a lo que dice NP-completo, me gustaría un artículo más detallado al respecto de qué decisiones deberían tomar los profesionales y qué decisiones debería tomar “el pueblo” porque igual que en educación o en obra civil no aconsejas que tome “el pueblo” las decisiones no entiendo por qué tendría que ser diferente en otras áreas o ministerios, de hecho podría haber profesionales del gobierno y ya no haría falta elecciones. ¿No nos restaría eso algo de democracia?¿sería realmente deseable?

    Y con respecto al otro tema que se ha comentado de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, está claro que las hay y que influyen decisivamente en los comportamientos sociales. Un ejemplo es lo que comentáis de la promiscuidad en hombres y en mujeres.
    Considerando al hombre como un animal que vivía en manadas:
    -Un macho fecunda a varias hembras y da varios hijos al grupo, todos los hijos tienen un padre identificado y una madre identificada, y esos dos individuos son los que tienen la responsabilidad a ojos de los demás de encargarse de las criaturas mientras están indefensas.
    -Una hembra copula con varios machos, da sólo un hijo al grupo y además no hay un macho que se responsabilice de esa criatura (ya que ninguno sabe si es su hijo) para encargarse de la parte que le toca para que el cachorro pudiera crecer hasta hacerse adulto.
    El primer caso era positivo para el grupo y el segundo no. Por eso socialmente estaba mejor visto. Obviamente muchas cosas han cambiado desde entonces, pero nuestra biología no.

  9. Hola Javi, lo primero, enhorabuena por tu blog, cada entrada que he ido leyendo me parece más interesante; y además, los debates que se generan suelen ser productivos, sobretodo porque te preocupas en reflexionar y contestar cada una de las ideas que los comentarios plantean y así el diálogo se va enriqueciendo.

    Por una parte, creo que está claro que los padres tienen libertad para educar a sus hijos como consideren oportuno, y para ello pueden utilizar diferentes recursos. Pueden llevar a sus hijos a un colegio privado o completar la educación que reciben en la escuela pública según su criterio.
    Pero en lo que tenemos que centrarnos es en desarrollar la educación pública que queremos en nuestra sociedad; y en ese caso no me parece adecuado ningún tipo de concierto con colegios privados, no le veo ningún sentido.

    Por lo que deberíamos luchar es por conseguir una educación realmente de CALIDAD para todos, considerando por supuesto las múltiples diferencias que existen entre el alumnado. Diferencias de todo tipo, y como afirmaba escupendo, la más importante no debería ser la edad (lo del sexo ni lo considero; para mí es como separar a rubios y morenos).
    Con lo que ya no estoy de acuerdo es con esa “segregación por nivel” que propone escupendo ¿nivel en qué exactamente? Quizás deberíamos pensar más en motivaciones, capacidades, habilidades… No creo que los alumnos tengan un nivel “alto” o “bajo” lo que hay son alumnos que están desmotivados por distintos motivos.
    Algunos se han llegado a creer que son menos capaces precisamente por obligar a todos a “aprender” de la misma manera y con la misma jerarquía de asignaturas establecidas.
    La flexibilidad del sistema alemán estaría muy bien, si no fuera porque esos distintos “niveles” y “áreas de conocimiento” tienen también una consideración social diferente. Habría que cambiar esas jerarquías y que la sociedad en conjunto considerarse el valor de los diferentes talentos, tanto en prestigio como económicamente.

    Con respecto a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, como dicen por ahí “está claro que las hay”, pues sí, está clarísimo ¿Pero influyen en la personalidad, el comportamiento, las capacidades, actitudes o aptitudes? A mí no me lo parece, podría estar equivocada…
    Creo que las diferencias de género, como apunta Javi, están enraizadas en la cultura, pues la sociedad ha creado unos roles que se han ido siguiendo por presión social; poco a poco van cambiando y seguirán haciéndolo. Si hasta en el lenguaje hay connotaciones sexistas ¿Cómo no va a influir?
    Alice habla de la influencia de la biología, pero luego acaba su argumento aludiendo a “presiones sociales” que todavía existen. Lightbringer habla de una evidente diferencia biológica que ha podido influir en la diferente consideración que la sociedad tiene entre la promiscuidad femenina y masculina;
    lo que no justifica ninguna causa de comportamiento humano predeterminado biológicamente,
    sino algo cultural y por lo tanto modificable.

    Estos prejuicios sociales existen todavía, en unos entornos más que en otros, eso significa que si queremos superarlos hay que seguir avanzando y supongo que la manera no sea modificando la ley de educación para que considere adecuada una separación por sexos.

    Un saludo a todos.

  10. En respuesta a Lightbringer, no sé en qué otros ámbitos debería prevalecer el criterio científico-profesional por delante de la popularidad de cada ideología (merece una discusión aparte), pero dejadme argumentar a favor de dicho criterio en el caso concreto de la educación obligatoria, incluso contra el criterio de los padres y de la agenda ideológica del gobierno de turno. [¡Perdón por lo largo que me ha salido!]

    La enseñanza obligatoria (pública, concertada o privada) está para garantizar que todos desarrollamos ciertas habilidades comunes (conocimientos y valores) esenciales para convivir. Respecto a los conocimientos, parece lógico que sólo se enseñen los contrastados científicamente, para que así sean lo más parecido a “comunes”. Respecto a los valores, el problema es que podemos plantear varios objetivos contrapuestos para una sociedad “óptima”, y de dichos objetivos surgirán éticas diferentes. Nuestro objetivo prioritario puede ser la igualdad de oportunidades, o la meritocracia, o preservar el medio ambiente, o fomentar los valores tradicionales, o maximizar la riqueza media, o maximizar la riqueza del que menos tenga, o del que más tenga, o de la generación siguiente pero no de la nuestra, o seguir lo que escribieron unos señores en cierto libro hace dos mil años. Para cada objetivo prioritario que escojamos, saldrá una ética diferente que entrará en conflicto con las demás éticas posibles. Por eso creo que la educación obligatoria debería, o bien enseñar sólo los valores que sean comunes en todas las éticas, o bien mostrar las distintas éticas que existen para que sean conocidas por el alumno (en cuyo caso ya no estaríamos enseñando valores, sino conocimientos, una especie de “historia de la ética”, y volveríamos al primer caso: sería una enseñanza científica). En cualquier caso, inculcar una ética determinada a los niños en las escuelas me parece inútil: ¿acaso alguna generación de los últimos cien años ha compartido los mismos valores que la anterior? ¿de qué sirve inculcar en los colegios una ética concreta con 6 años, si a los 30 años la ética será diferente? ¿no prepara mejor enseñar muchas éticas y sus diferencias? Hoy en día, si gobierna el PSOE: “¡todos tenéis que escribir siempre ‘los niños y las niñas’, en lugar de ‘los niños’, aunque los textos se hagan larguísimos e insufribles de leer!”. Y si gobierna el PP: “¡a partir de ahora todas las excursiones escolares serán a plazas de toros!”. Los niños podrán recordar de mayores quién gobernaba en cada curso de su infancia: ¿les llevaron a ver toros o no?

    Los padres pueden decirle a sus hijos lo que les dé la gana: pueden apuntar a sus hijos a violín, o a judo, o a ballet, o a “catequesis y otras enseñanzas del unicornio rosa invisible”, o a “bondades de la ablación del clítoris”, o a “matemáticas alternativas donde uno más uno es tres”. Pero la educación obligatoria consiste en enseñar conocimientos comunes científicamente contrastables, que deberían ser lo menos influenciados ideológicamente posibles (o bien podemos enseñar todas las ideologías como lo haría un antropólogo, científicamente).

    Enseñar “matemáticas” y “catequesis” en el mismo centro, una detrás de otra en un horario común, siendo evaluadas ambas en la misma cartilla de notas, pone a ambas materias al mismo nivel ante el alumno, lo que es confuso y aumenta sensiblemente el riesgo de que al final todo se mezcle con todo (e.g. yo fui a un colegio católico concertado, y los profesores no podían evitar dar un “toque cristiano” a la enseñanza de e.g. la Historia o las Ciencias). No estoy diciendo que el currículum común obligatorio sea “mejor” que el currículum opcional añadido, pero no deberían mezclarse. Una cosa es el currículum común que pensamos que cada niño debe adquirir para sobrevivir en una sociedad común, y otra cosa son los demás conocimientos y valores particulares que nuestros padres quieren inculcarnos.

    Para bien o para mal, todos tenemos tres padres: papá, mamá, y el mundo en el que nos ha tocado vivir. Los tres pueden entrar en conflicto, pero cada uno de los tres tiene derecho a ser escuchado por cada niño sin que los demás hablen, en ese mismo momento, a la vez. La voz del tercero es, precisamente, la educación obligatoria.

  11. Javirrrrllllll!! me alegro de leer este post tan seguidamente del otro… espero que signifique que retomas la “actividad”.

    He leído más post en los que tratas el tema de la mujer en diferentes aspectos y me gusta mucho tu punto de vista, que además creo que debería ser objetivo para el resto de los (que no las) mortales (por desgracia).

    Lo principal a tratar aquí creo que es el si en la enseñanza pública se debe o no segregar y en caso afirmativo siguiendo qué criterios.

    Yo pienso que en la enseñanza pública no se debe segregar bajo ningún concepto. En la sociedad hay de todo, mujeres, hombres, negras , orientales, blancos, altos, bajas, etc etc. La educación en tanto que es una educación para la vida en sociedad, debería ser (y creo que se ha dicho en añgún comentario) el reflejo más fiel posible de esa sociedad. La edad me parece el único criterio “neutral” para no tener aulas de 400 estudiantes, que además, por razones evolutivas, es coherente: cuanto menor es la persona, más rápido aprende.

    El segregar por “nivel” me parecería productivo en una sociedad “superior”… no sé si en Alemania lo serán, pero aquí por el momento estamos (y pluralizo porque tenemos parte de culpa en estar como estamos) demasiado en la parra para esos menesteres, y me explico: Dejando a un lado el hecho de que la copa, el mundial, y eventos similares haga al pueblo enorgullecerse de ser español, y que una de las mayores aspiraciones de la juvetud es ser carne de reality, el sistema de enseñanza actual, como lo están gestionando, con la falta de respeto por el profesorado, el absentismo (justificado tal vez cuando ves que gente con varias carreras lleva tiempo parada y con la única posibilidad de trabajos precarios y sin titulación requerida a la vista) y la calidad en general que “le quieren” dar a la Enseñanza, haría que en general, sólo estudiantes de familias influyentes o pudientes se considerasen de alto nivel.

    El tipo de enseñanza, segregada o no, la debe decidir el pueblo o los profesionales… como en toda decisión democrática, creo que debería ser una votación popular basada en la información que han dado los profesionales. Si los profesionales dan como posible alternativa una enseñanza en la que se consideren los beneficios de la ablación, desde mi punto de vista habría que suspender la enseñanza totalmente, pues está claro que no sirve para crear “profesionales”.

    Partimos (para no ser muy tremendistas) de que los profesionales tienen algo de idea de lo que se está tratando, en este caso la enseñanza. Habría que ver cuales son los argumentos de los profesionales para defender o no la segregación por sexo, lo de los sistemas simpaticotes me parece absurdo… pero para gustos los colores.

    El que los resultados hablan por si sólos es más revelador. Se está hablando de la promiscuidad… se suele decir (no sé si es cierto o no) que las niñas que estudian en colegios segregados, en muchos casos de monjas, son más ligeras de cascos (expresión odiosa, pero que viene al caso), además de más traviesas en general. Frases como “yo era muy mala, estudié en un colegio de monjas” son muy comunes. En cuanto a los niños tengo menos referencias, pero imagino que hay paralelismos.

    En cuanto a la promiscuidad, no sólo varias cosas han cambiado, el caso que propones Lightbringer, me parece ofensivo (y lo digo sin acritud, imagino que no es tu intención ofender) para las mujeres, sobre todo, pero también para los hombres. En esa “manada” la única función de la mujer es la de dar hijos al grupo (lo cual, para los australopitecus estaba bien) y aunque bien es cierto que biológicamente estamos condicionadas a parir (y estoy de acuerdo que el no poder tener hijos es un duro golpe en general para cualquier mujer) tanto nosotras como vosotros somos mucho más que pura biología.

    Aparte de que por supuesto ni creo que los hombres tengan que ser semantales ni las mujeres conejas, se estaba hablando de promiscuidad en cuanto a “sexo por placer” y de la legitimidad de cada género a realizarlo. Suele pasar (y no soy la primera que se indigna con esto) que como comenta Alice en cierta forma, un hombre que se jacta de sus conquistas es “un machote”, una mujer que lo hace es “una golfa”… y lo peor de todo es que a veces también lo es ante otras mujeres. Antes era peor, si, pero aún estamos lejos de poder jactarnos por igual.

    Como mujer soltera, sin hijos, con una edad en la que ya me dicen “se te va a pasar el arroz” y con una vida sexual activa sin ánimo reproductivo, creo que puedo opinar perfectamente que hay muchas guerras que lidiar aún en el que se nos considere igual. Un hombre en mi caso no es un caso perdido, yo a veces me siento así (luego se me pasa jejejeje, no me considero uno) en mis propios círculos donde por suerte, creo que la igualdad, equidad o como queráis llamarlo, no es una novedad.

    Mi conclusión, que me voy por las ramas (mis reminiscencias animales): Escuela pública mixta y pro-diversidad. Segregación posible… de acuerdo, pero privada, quien quiera separatismos que los pague. En tanto en cuanto lo que hay que garantizar gratuitamente es la enseñanza de toda la población infantil y juvenil, el crear diferentes sistemas para ello me parece contraproducente. Un sólo sistema optimizado al máximo y que potencie la integración en la sociedad es lo suyo. Bastante dificil a veces es enfrentarse al mundo y a las relaciones mujer-hombre cuando se vienen mascando desde la infancia, como para añadir la dificultad de enfrentarse a ello en la pubertad por ejemplo… o peor, más adelante… no me lo quiero ni imaginar.

  12. Por si a alguien le interesa: ¿Matan las escuelas la creatividad? Ken Robinson

  13. La verdad es que desconozco los detalles de lo que dice el señor Sax en su articulo (no he podido acceder), pero si se ha publicado en Science, supongo que si tendrá alguna base científica. No lo sé, la verdad, me aventuro a decirlo. Porque a mí si me parece plausible que un niño/a se sienta intimidado cuando se les exige una velocidad de aprendizaje, y este no puede afrontarla.

    Dejando a un lado consideraciones biológicas, si unos padres tienen la percepción de que su hijo varón saca peores notas porque se ve cohibido por las chicas, (por ejemplo) por mucho que los profesionales les digan que su hijo debe adaptarse a la selección cultural, y que si no lo hace (ah, ah, mala suerte) es culpa del chaval, no creo que se vean complacidos. Y más si lo que se les da como solución, no pueden permitírselo.

    Bien es verdad que hay que aprender a vivir en la sociedad en la que lo hacemos desde pequeños, y por tanto separar los sexos para el aprendizaje parece muy anti-natural. Pero también es verdad que la educación es algo fundamental en un niño, y no llegar a cierto nivel, puede ofrecer posibles desventajas en nuestra sociedad actual (y más en la española) y todos los padres quieren lo mejor para sus hijos.

    Y yo pregunto, ¿Sería más significativa la mejora en el rendimiento escolar si hay separación por sexos? ¿Antes de recurrir a una solución tan exagerada como gastar los fondos públicos en segregar a los niños y a las niñas por colegios, no sería mejor gastarse ese dinero en clases de apoyo, mas individualizadas en las necesidades de cada niño?

  14. Una puntualización con respecto a la utilización de fondos públicos para pagar centros concertados, sean segregacionistas o no (y conste que el argumento no es original ni mío):

    Si hablamos de dinero público entra en juego la economía, y en economía lo que cuenta es el resultado económico.
    Cuando se da dinero a un centro educativo para que eduque se hace porque el estado se ahorra dinero, porque no tiene que escolarizar a los estudiantes de ese centro; así que para optimizar el sistema, se propicia que una parte de los estudiantes salgan de él y dejen su plaza a otros. Esto está bien siempre que el dinero que se da en forma de concierto sea menor que el coste que acarrearía al estado escolarizar a esos niños. Y ese ahorro se produce independientemente de que el centro sea segregacionista, por lo que no es un criterio (económico) válido para decidir si se le da o no ese dinero.

  15. Incluso aceptando su teoría de que la separación hace que disminuya la violencia y aumente el rendimiento, creo que sería mucho más productivo coneguir esos resultados por medios más naturales. Lo natural es que estemos todos mezclados, si se consigue esto separando, no será luego en la madurez más dificil aún conseguir una interacción normal con personas del sexo contrario??

    Por mi parte, estoy de acuerdo con que existan 2 tipos de “cerebros”, el “típicamente masculino y el típicamente femenino, ta´mbién estoy de acuerdo con las teorías de que los cerebros de uno u otro tipo tienen áreas o materias que les son más fáciles desarrollar, o patrones de conducta más o menos específicos.

    Lo que no creo es que ni todas las mujeres tengan un cerebro “típicamente femenino” ni todos los hombres tengan uno “típicamente masculino” , independientemente de su orientación sexual.
    Con lo cual, antes que una segregación, veo muchísimo más positivo el tener profesores preparados que sepan cómo sacarle el mayor beneficio a cada “tipo de cerebro” y con ello a cada tipo de estudiante, que hablando con muy poca propiedad, cortar por lo sano y separar a la chavalería.

    Este es un link con opiniones del sr. Sax:
    http://www.aceprensa.com/articles/leonard-sax-la-educacin-diferenciada-no-es-una-batalla-ideolgica-es-una-opcin-de/

    Insisto, puede tener razón en sus teorías, lo que no creo es que la mejor solución sea separar, sino atacar el problema de raiz, tanto la violencia, como la autoestima, como el fracaso o éxito escolar. Separar no es atacar de raíz.

  16. Jo, no se os puede dejar solos un par de días!!!! 🙂 🙂 En serio, me encanta encontrarme todo este debate…

    @escupendo, la escuela concertada no es lo que crees. No es cierto que la matrícula se pague “a medias” entre el Estado y los padres. El Estado paga toda la matrícula, con fondos públicos. A veces piden más dinero a los padres, pero es ilegal. Segundo, imaginemos que la sociedad decide que hay que ofrecer colegios con principios educativos diferentes a la población general. No voy a decir que no, a priori. Pero no tienen por qué ser centros concertados. Podrían ser, perfectamente, centros públicos, son objetivos educativos ligeramente diferentes. De hecho, la LOGSE y la LOE preven esas diferencias, aunque nunca se llevaron a cabo. En realidad, la razón de ser de los colegios concertados es el indoctrinamiento religioso y/o las mamandurrias de los dueños. El negocio de un colegio concertado es redondo: el Estado paga a los profesores (íntegramente) y el mantenimiento de las instalaciones. Si tú eres capaz de hacer que los padres den unos “donativos voluntarios”, te puedes forrar. Y muchos lo hacen. Tipica colusión público-privado, que es la mayor fuente de corrupción. Por último: SÍ que hay consenso en que la segregación no funciona, sólo tienes que ver el artículo que cito. Y tampoco funciona la segregación por niveles. Cuando creas “clases de listos” y “clases de tontos”, consigues que los listos no mejoren y que algunos tontos empeoren. Puedo explicar por qué, pero no quiero ahora salirme del tema 🙂

    @Alice, tienes razón: la sociedad aún no es tan avanzada como afirmo… pero realmente estamos dando pasos en esa dirección. Es ahora mucho mejor que hace 30 años, y en 30 años será mucho mejor. Soy optimista, en este sentido. Quiero decir: si no volvemos a la escuela segregada, claro está…

    @Lightbringer, primero quería comentar tu análisis del tema de Alice, cómo la “repulsión hacia la promiscuidad femenina” puede ser buena para el grupo, en tu opinión. Estoy en desacuerdo, creo que es un fósil de otro tiempo. La sociedad humana tradicional nos programa para “maximizar la certeza de la paternidad”, cierto. Pero hoy en día, con los métodos anticonceptivos modernos, los modos sociales *deben* cambiar, y aún no lo han hecho lo suficiente. Quiero decir: nuestra conciencia va por detrás de nuestra tecnología. La alcanzará, de hecho lo está haciendo, pero hay que darle tiempo.

    @Rosana, bienvenida y muchas gracias por tu comentario 🙂 En efecto, soy muy escéptico con cualquier división del alumnado. La sociedad está mezclada, todos los intentos de separación son artificiales. Creo, como tú y @NP-completo, en una escuela pública, universal y generalista. Creo que todos deberíamos ir a la misma escuela, ricos y pobres, chicos y chicas… y creo que ésta debería ser lo suficientemente inclusiva para que todos se sientan a gusto. He probado la segregación por nivel, en mi experiencia docente, y ha sido un fracaso. Y la segregación sexual se corresponde con otro tipo de sociedad, no con la nuestra. Por cierto, gracias por el vídeo… a ver si tengo cinco minutos para verlo… (Ains)

    @NP-completo, me gusta tu análisis, pero creo con @Lightbringer que hay que tener cuidado con el límite que marca la democracia. La línea la debe poner la población general democráticamente, al elegir los objetivos sociales deseables. Pero creo que una sociedad inteligente siempre respetará el criterio de los profesionales, sin entregarles un poder que no les corresponde. Por ejemplo: es absurdo que elijamos de manera democrática la longitud de un puente. De manera democrática decidiremos aceptar lo que digan los ingenieros. En el caso de la educación, o la economía es más complicado: ¿cómo sabemos que los profesionales no nos están tomando el pelo? La característica necesaria de los profesionales es su prestigio. Los economistas mainstream no tienen ninguno: nos han mentido y nos siguen mintiendo por sus intereses políticos y personales. Pero otros profesionales sí pueden acreditar su honestidad y buen hacer científico. Personalmente, respeto el criterio del artículo de Science.

    Resumiendo: aunque estoy de acuerdo con @Lightbringer en el cuidado con la democracia, el resultado final es que, para mí, @NP-completo tiene razón, y la educación debería ser universal, igual para todos, con un curriculum y una normativa docente determinada por la experiencia de los profesionales, respetando los deseos de la población general. ¿Y si hay padres que quieren salirse de ese esquema? Bajo su responsabilidad, creo que se debería permitir, pero en ningún caso lo fomentaría. El ejemplo extremo que pone @NP-completo es la ablación del clítoris… En ese caso todos tenemos claros que la sociedad debe actuar por encima de los padres. De alguna forma, me gusta la idea de “tres progenitores”: mamá, papá y la sociedad. (Y con las excursiones a la plaza de toros me he partido el culo) 😉

    @Manojito, gracias también por el comentario… Me he reído también con las chicas de colegio de monjas… Creo que la gente olvida cosas que tenía muy claras hace 20 años. ¿Por qué terminamos con los colegios segregadores? Parece que sea algo que inventó alguien en un despacho… ¡no! Lo pidió la sociedad, harta de una educación que creaba caracteres extremos. Los chicos de colegio de niños eran (éramos, yo también lo sufrí) o rebeldes sin causa o borricos aletargados meapilas. Las niñas eran ñoñas o (como se decía entonces) lagartonas… ¿Por qué? Es fácil entenderlo: el ambiente era tan intenso que provocaba siempre una respuesta intensa, o de aceptación radical o de rechazo radical. Yo me volví… lo que soy (adivinad qué). Las batallas que nos quedan por librar, en realidad, se deben a la gente que se educó en colegios segregados y no aceptó jamás que el mundo real no fuera así… En cuanto al “cerebro masculino” y “femenino”, como bien dices, deben educarse juntos. Personalmente, no creo en las diferencias biológicas a nivel cerebral, pero estoy de acuerdo en que hay grandes diferencias a nivel psicológico. El buen profesor las tiene en cuenta al educar. Yo no educo igual a niños y niñas, nadie lo hace. Tratar igual a los diferentes no iguala. Les trato de manera diferente para que tengan las mismas oportunidades reales. Y lo hago en el mismo aula, y en interacción, no creando ghettos.

    El ejemplo de @Yohana me parece relevante. ¿Qué se hace con un chico que es como el personaje de The Big Bang Theory, y no puede hablar con las mujeres? En efecto, como discutes, habría que plantear soluciones más “naturales” que la segregación educativa. Personalmente, he sido alumno de colegios segregados y no-segregados. El ambiente en los colegios segregados es mucho más desagradable. Estudié en el colegio de La Salle cuando era preadolescente… y si fuera el único colegio del mundo, educaría a mi hijo en casa.

    @Lightbringer, una precisión económica: cuando el Estado da dinero a un colegio concertado no es necesariamente porque se ahorre dinero. El objetivo principal de los gobernantes no tiene por qué ser la eficiencia económica. Puede ser perfectamente que les dé dinero porque es su primo. Y, de hecho, así es. La escuela concertada *no* supone un ahorro con respecto a la pública. Eso es un malentendido fruto del hecho de que la escuela concertada se sitúa siempre en zonas urbanas de alta densidad y elige a sus alumnos: no compensatoria, no integración, no escuelas rurales, que son las que suben el costo.

    Ufffff… Gracias a tod@s por vuestros comentarios!!!!! 🙂

  1. Pingback: ¿Escuelas para niños y escuelas para niñas?

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