Cada día un poco más maestros

La lengua castellana, en ocasiones tan sutil, distingue entre profesor y maestro. El profesor enseña. Imparte clases. El maestro educa. Y educar significa, etimológicamente, extraer. El maestro no mete cosas en tu cabeza, sino que te hace salir a buscarlas. Se es profesor en cuanto eres responsable de un grupo de clase. Maestro es un título que te tienes que ganar.

Son las maestras y los maestros quienes encauzan nuestra natural curiosidad por el mundo, y la convierten en el placer de estudiar e investigar.

Sabes que has tenido un maestro cuando hay un día de clase, o quizás una conversación de pasillo, que recuerdas toda tu vida. Porque, en cinco minutos, tu perspectiva dio un vuelco, y eso te causó una alegría y un orgullo que aún resuena en tu cabeza. Un maestro, una maestra, es feliz el día que consigue hacer magia en clase: esos días en los que el grupo te mira embobado, van de sorpresa en sorpresa, se ríen, piensan, se acaloran…

A un maestro le importan un rábano las notas, sabe que la evaluación es un proceso multidimensional que nunca cabe en un número. Le importan sus alumnos, cada alumno. Y le apasionan las cosas que les muestra. Una maestra, un maestro, no trabaja seis horas al día, del mismo modo que un presentador de noticias no trabaja media hora al día, ni un futbolista trabaja noventa minutos a la semana. Lleva el trabajo siempre consigo, es su condena y su pasión. No le entra en la cabeza que estudiar sea un sacrificio. No. Estudiar es un esfuerzo, claro. Y cansa. Sí. También cansa hacer el amor, y a nadie le parece que se haga por sacrificio.

A una maestra, a un maestro, le revienta que se sacralice al temario o los criterios de evaluación. Sus mejores clases son, muchas veces, las que el destino ha llevado por derroteros alejados del programa oficial. Un maestro educa fuera del aula tanto como dentro. Educa, y mucho, cuando circunstancias extra-académicas le dan ocasión de demostrar qué significa tener dignidad, coraje, compasión, tolerancia, simpatía, responsabilidad, madurez y capacidad de reflexión.

Una maestra, un maestro, educa cuando se rebela contra un gobierno indigno y le planta cara, asumiendo las consecuencias. Cuando le explica a sus alumnos que renuncia a un día de su sueldo porque le importa en qué condiciones da las clases. Cuando van juntos a la manifestación y les muestra cómo ejerce la ciudadanía sus derechos democráticos. Cuando les enseña a mantener la calma pese a las provocaciones y les muestra cómo canalizar su indignación.

Y estará educando el día que venzamos. El día que en este país la educación vuelva a ser una prioridad y no un lujo. Ese día la maestra, el maestro, explicará a sus alumnos que las victorias verdaderas se reconocen porque no hay vencidos. Porque ganan hasta los que lucharon en el bando contrario. Sobre todo, de hecho, los que lucharon en el bando contrario. Porque no sólo venceremos, sino que convenceremos.

Estoy orgulloso de mis compañeros y compañeras de la pública, desde infantil hasta la universidad. Cada día somos un poco más maestros.

 

 

Anuncios

Publicado el mayo 22, 2012 en Uncategorized y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 18 comentarios.

  1. Me has emocinado

  2. Iba a decir lo mismo, pero añado que muy cierto lo de que los maestros te hacen recordar determinados momentos toda la vida.

    Ser maestro debe de ser precioso, pero lamento enormemente la falta de respeto, de ganas de aprender y de calidad de enseñanza (tal vez por causa de falta de presupuesto…. y salgo del paréntesis: No hay falta de presupuesto!! Sólo hay excedente de otro tipo de “maestros” que salvar.

    Me cabreo cuando pienso en el atentado contra la humanidad y contra la salida de la crisis que se está perpetrando cada vez que se recorta en educación. La crisis no es sólo económica, es de criterio y de valores. Recortar en educación es cosernos a la crisis de por vida.

    Quieren borreguillos cuya unica ambición sea ser estrella de reality. Eso o un cerebro emigrado a paises noreuropeos, de los que mantienen esa leyenda urbana llamada “estado del bienestar”.

    Gracias desde aquí a los maestros que seguís luchando por una enseñanza pública. (si algún día os compran (que lo intentarán) intentad aguantar. Pero si os vendéis, sabed que lo entendemos, las familias tienen que comer)

    Un deseo: No más profesores y maestros pidiendo en metros y trenes. Ellos están para ayudar, no para pedir ayuda.

    Y un besazo: Para los que considero mis maestros (a parte de mis padres, eso sobra) en orden de aparición en mi vida:

    Felicitas, Jose Antonio, Marilar, Gloria, Cuni, Mariano, Andrés Barajas, la profesora de Materiales de la Palma (no me acuerdo de tu nombre pero te adoro) y por supuesto y con mazoooooo de cariño, a Román y a Carlos.

    GRACIAS por enseñarme mucho más que vuestra asignatura!!

  3. De cajón de masera de tabla, que decía mi maestra de instituto en lengua.

  4. El día que Wert oyó a alguien por la calle decir “la letra con sangre entra”, se entusiasmó, subió a la azotea del ministerio, y sacrificó a varios maestros con su bolígrafo ceremonial en una noche de luna llena. Entonces cogió su móvil y dijo “¡Mariano, con la que acabo de liar, en el próximo informe Pisa nos salimos!”.

    El día que Wert oyó a alguien por la calle decir “en época de exámenes, los chavales se quedan estudiando y vienen menos a mi kiosco de chucherías… a este paso me arruino…”, Wert cogió su móvil y dijo “¡Mariano, ya tengo la solución para la crisis y para lo de las chuches que decías en 2009! ¡Quitemos un año de educación secundaria obligatoria (ESO) y pasémoslo a opcional (Bachillerato)!”.

    El día que Wert oyó a alguien por la calle decir “¡yo fui a la mejor universidad, la universidad de la vida!”, Wert cogió su móvil y dijo “¡Mariano, por fin tenemos la excusa que andábamos buscando!”.

    Me pregunto qué ocurrirá el día que Wert oiga a alguien por la calle decir “el Wert ese es gilipollas”.

  5. Nunca lo hubiera dicho mejor… Son palabras por las que merece la pena luchar…
    Tengo la GRAN suerte por tener a una Maestra, un Maestro… Y sé que todo es cierto… Enhorabuena por esas letras…

  6. Por cierto, javirl, gran entrada. En cuanto sale a colación el señor ministro de educación por el motivo que sea (o los ministros Epi y Blas, esos dos de economía, tanto el que parece el señor Burns con gafas como el que parece Gargamel, el de los pitufos), me enervo y sólo me sale responder a sus tontunas con graciejas de similar calado. Pero lo dicho, javirl, una entrada muy emotiva y acertada. 🙂

  7. Gracias a tod@s por los comentarios!!! @gharnavoscuro, @escaiguolquer, @CarpeDiem, @Zenon de Pelea… gracias.

    @Mar, bienvenida, y me alegro mucho de haberte emocionado.

    @Manojito, precioso alegato, tus maestros tienen todos los motivos del mundo para estar orgullosos de ti… 😀

    @NP-completo, ¡me encanta que hayas dado el contrapunto! jaja!! 😄 La verdad es que tenemos un gobierno de caricatura… Jamás me hubiera creído tan cantidad de desbarajustes: declaraciones ridículas como Wert diciendo no es que no puedan pagarse la matrícula, es que no quieren quitárselo de chuches, o Rajoy diciendo que no pasa nada si dice una cosa y hace otra. La verdad es que esperaba un gobierno para los ricos, sí, pero con algo de inteligencia. No ha sido el caso.

  8. Bonitas palabras, bonito vídeo. También he recordado a algunos de mis maestros al leer estas líneas.
    Y siento ser yo, como no, el que agüe la fiesta;me parece que vivimos en mundos diferentes.
    Para estar orgulloso de la calidad de nuestro sistema público de educación primero tiene que existir esa calidad. Pero es mucho más fácil ponernos las medallas y decir que hay que estar orgulloso de las medallas conseguidas, cuando no nos las ha puesto nadie, sino nosotros mismos.
    Es muy típico eso en España, orgullosos de hacer las cosas a nuestra manera, porque pensamos que es la mejor y no hay otra, y resulta que de lo que estamos orgullosos es de ser una mierda pinchada en un palo (y perdónenme por la expresión, pero la dejo por ser resultona).

  9. Hola, Lightbringer. Me preguntaba si tienes alguna pregunta o propuesta pertinente, o si sólo querías compartir con nosotros tu amargura y tus elaboradas metáforas escatológicas.

  10. Rogelio Villajos

    Bonitas palabras, y gracias por algunos de los piropos… supongo que me puedo quedar con alguno.
    Estoy de acuerdo con el fondo de tus palabras sobre la educación. Sin un estado que vele por la igualdad de oportunidades sin distinción de clase, religión… ese estado no se soporta en la legalidad, y la educación es el camino para conseguir esa igualdad de oportunidades.
    Pero disiento contigo en el convencimiento de que el modelo que hasta ahora teníamos era el adecuado.
    Para empezar, la selección del profesorado(maestros…)que primaba al mejor opositor, no al mejor maestro. Eliminación de la asunción del esfuerzo como vida natural del estudiante. El esfuerzo es el recurso con que cuenta el hijo del obrero. Sin él, se queda en nada. Y las diferencias socioeconómicas se abren, como ha sucedido hasta ahora.
    Por supuesto, no estoy de acuerdo con los recortes en educación, cuando continuamos con el doble de políticos que Alemania con casi la mitad de población. La educación debe ser en lo último en lo que se toque.
    Ahora bien, que necesita un cambio, para mí, vista desde dentro, es innegable.
    Un saludo

    pd. No he querido extenderme mucho, y quizás haya sintetizado demasiado.

  11. Hola, Rogelio, gracias por tus palabras. Estoy de acuerdo contigo en que hay muchas cosas que cambiar en la educación. El sistema de oposición es mejorable, y he discutido mil veces posibles mejoras. Ciertamente, es infinitamente superior al método de selección de la enseñanza privada y concertada… pero aun así es mejorable. Había muchas más cosas que mejorar en la educación pública en España, y llevo quince años en esa lucha. Pero, de repente, nos han cambiado el frente de batalla. Antes luchábamos por avanzar. Ahora luchamos por no retroceder. Antes teníamos sueños. Ahora luchamos por evitar que las pesadillas se hagan realidad. Nos han obligado a volvernos conservadores… Gracias por recordarnos que no debemos caer en esa trampa. Y que, aunque luchemos por cosas tan elementales como evitar la desparición de la educación pública, el objetivo real no es simplemente volver donde estábamos. Un abrazo.

  12. Son unas bonitas palabras, aunque algo idílicas. Yo estoy de acuerdo con las palabras de Rogelio. A la hora de la verdad, un maestro se encuentra con dificultades algo más mundanas que la falta de medios. Si un alumno no esta interesado en aprender ¿hasta que punto encauzar se puede convertir en dirigir? ¿de quién es la culpa que no quiera aprender?

    No quiere decir que este de acuerdo con los recortes, que afectaran a la calidad y que conducen a una masificación, recortes de temario y medios, que para nada puede facilitar la labor de un maestro. Para mejorar la educación (en mi opinión) habría que hacer justo lo contrario: aportar más medios e individualizar (en la manera de lo posible) las clases.

    Lo cierto es que hace ya tiempo que una buena educación va en contra de otros intereses más institucionalizados: vamos, que no interesa que la gente piense. Pero tampoco se puede culpar del todo a las instituciones, cuales sean. Solo nos convertimos en borregos si queremos serlo.

  13. Gracias, Erynus!!! 😀 😀 😀

    @Yohana, no he visto tu comentario en todo este tiempo… disculpa, porque me gusta siempre responder!! Bienvenida, ante todo. Sólo te puedo decir una cosa: “sugerir es quintaesenciar la enseñanza”. El buen maestro no dirige, sólo da señales, incita, provoca… El problema es que el buen maestro crea el tipo de ciudadanía que es incómoda para el poder, tienes toda la razón. Todo buen maestro, independientemente de su orientación política personal, es un personaje subversivo…

  14. bla, bla, bla, bonitas palabras
    soy sustituta desde hace varios años, y viendo cómo se portan los niños en clase, el poco interés q tienen por aprender, la falta de educación y respeto entre ellos mismos, y por supuesto hacia los profesores, la vagancia que tienen encima, … en esos momentos, me pregunto si de verdad se merecen tener una enseñaza tan a su medida, q desprecian con su comportamiento una y otra vez
    en esos momentos, creo q sobran demasiados alumnos, q lo importante sí es q todo el mundo tenga oportunidad de aprender, pero que solo se debe mantener públicamente, aquellos que lo aprovechan
    y los que están para perder tiempo, si quieren, q vayan a la privada y q les cueste de sus bolsillos

  15. Hola, @dosantos, y gracias por participar en el blog. ¿Sabes? Ser maestro o maestra no es una actividad que esté al alcance de todos. Es una tarea difícil, requiere mucha imaginación, conocimiento, talento, paciencia… ¿Te has planteado si tu vocación no estará en alguna otra parte? Un afectuoso saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: