Don Pascual diserta sobre la austeridad

Lugar: sala de estar de mi vecino de arriba.

Dramatis Personae: Don Pascual, mi vecino, rancio caballero español, abogado acomodado; Chelito, su hija, deliciosa muchacha, dulce sorpresa de la genética; Y yo, Manolito, servidor de ustedes… que por arrimarse a la Chelito hace lo que sea menester.

Yo.- ¿Y qué cree que hará ahora el gobierno para salir de la crisis, don Pascual?

Don Pascual.- Pues racionalizará la administración, pondrá orden en el gasto público y animará a los emprendedores.

Yo.- Bien, claro. Eso es un eufemismo, ¿no, don Pascual? Quiere decir que recortará los sueldos de los empleados públicos, reducirá los servicios sociales y bajará los impuestos a los ricos, ¿no?

Don Pascual.- Vamos a ver, joven, que es usted muy listo. Recortar sueldos de los empleados públicos, posiblemente. Tienen un puesto fijo, deberían apretarse un poco el cinturón por el bien del país, ¿no?

Yo.- Venga, don Pascual, que los empleados públicos no tenemos nada fijo. Si acaso, los funcionarios. Y aun a ellos se les puede echar en caso de necesidad. Yo soy empleado público y tengo contrato por seis meses.

Don Pascual.- De acuerdo, joven, se lo acepto. Pero en cualquier caso, deberían apretarse ustedes el cinturón por el bien del país.

Yo.- Ah. Bueno, pongamos que echamos a unos miles de empleados públicos a la calle. ¿En qué beneficia eso al país?

Don Pascual.- Menor gasto público, podremos cuadrar las cuentas de una vez.

Chelito.- Huy, sí, papá… ¿qué son unos cuantos miles de parados, comparados con las cuentas? (Don Pascual fulmina a su hija con la mirada… Y a mí se me cae la baba.)

Yo.- Sí, las cuentas son importantes, en efecto. Pero también tendrá desventajas, ¿no? Miles de desempleados más. Perdemos cotizantes, y hay que pagarles el paro. El ahorro es menor de lo que parece. Además, toda esa gente gastará mucho menos. No saldrán de cañas, no se comprarán un coche, no cambiarán los muebles del baño… Por tanto, muchas empresas harán menos negocio. Estas empresas disminuirán su actividad, tendrán menos beneficios, pagarán menos impuestos… y despedirán a más gente… que a su vez comenzará a cobrar el paro. ¿Seguro que ahorraremos algo?

Don Pascual.- Sí, hijo, el viejo discurso keynesiano. ¿No tienes nada nuevo?

Yo.- No tengo por qué traer nada nuevo si lo viejo aún vale.

Don Pascual.- Pues es bien sencillo. El estado está ahogando a las empresas a impuestos para sostener un estado del bienestar que no podemos mantener. En el momento en el que se termine este despilfarro, los emprendedores podrán volver a crear empleo, y se terminará la pesadilla económica en la que nos han metido los socialistas.

Chelito.- Amén.

Don Pascual y la Chelito.

Yo.- Don Pascual… ¿cómo se originó la crisis, en su opinión?

Don Pascual.- Pues le contaré, hijo, qué es lo que ha sucedido. Por un lado, los socialistas se han dedicado a despilfarrar para asegurar su cantera de votos. Han permitido que la gente se aproveche, que millones vivan sin trabajar. Que si dependencia, que si paro para todos… ¡qué leches, aquí ya nadie trabaja! Eso ha creado una enorme deuda pública. Por otro lado, la gente, que se ha acostumbrado a vivir muy bien, se dedicó a pedir préstamos porque no querían conformarse con un piso y un seiscientos, no… querían un chalet en la sierra y un Audi. Y eso ha creado una enorme deuda privada. El país está endeudado hasta las cejas, tendremos que apretarnos el cinturón unos años. Austeridad, ahorrar, ahorrar hasta haber salido del atolladero. Y, a partir de entonces, aprender a vivir con nuestras posibilidades.

Yo.- Interesante, don Pascual. Vayamos por partes. Empecemos por la deuda pública. ¿Sabe a cuánto ascendía, antes de la crisis?

Don Pascual.- Es enorme desde que llegaron los socialistas.

Yo.- Se equivoca. La deuda del estado español se ha ido reduciendo hasta el año 2008. De la Europa de los 15, somos uno de los países que menos gasta en servicios sociales. Los “socialistas” no aumentaron el gasto público hasta que estalló la crisis.

Don Pascual.- Mejor me lo pones. ¿Empiezan a gastar en tiempos de crisis?

Yo.- Por supuesto, es lo que debe hacer un estado sensato, para evitar la caída. Ya lo sé, es Keynes, y sigue siendo cierto. El gobierno inició el plan E.

Don Pascual.- Que terminó de arruinar al país.

Yo.- No. El plan E era una buena idea, pero se vio truncado porque, de repente, el gobierno tuvo que hacer un dispendio enorme. Y no era en subsidios de desempleo ni en la ley de dependencia. ¿Adivina en qué fue?

Don Pascual.- (con cara de resignación) ¿En qué, hijo?

Yo.- En salvar a los bancos. Don Pascual… imagino que habrá aprovechados que cobren el subsidio de paro mientras hacen chapuzas. Claro. Y eso nos parece mal a usted y a mí. Pero, ¿qué me dice de los aprovechados que juegan millones al casino y, cuando pierden, esperan que el estado les rescate? ¿No son infinitamente peores?

Don Pascual.- Seguramente tú habrías preferido un corralito financiero.

Yo.- Yo habría preferido que cada banco rescatado fuera nacionalizado.

Don Pascual.- Ya estamos, tú y tus manías estalinistas.

Chelito.- ¡Ay, Manuel! ¿Es que no recuerdas ya cuando Stalin nacionalizó la banca rusa para poder encerrar a los opositores en las cámaras acorazadas? Nos falla la memoria histórica, muchacho… (Si don Pascual hubiera tenido su testamento a mano, su hija estaría desheredada…)

Yo.- Pero lo que más me llama la atención de su argumento, don Pascual, es la idea de austeridad. Nuestro problema, en estos momentos, es que los españoles, tanto particularmente como a nivel estatal, debemos un montón de dinero a bancos extranjeros, ¿no es así?

Don Pascual.- En efecto.

Yo.- Y eso, claro está, se resuelve con austeridad.

Don Pascual.- Claro. Tenemos que ahorrar para pagar las deudas.

Yo.- Usted razona como lo haría una familia con ingresos fijos. Tienen una deuda enorme, así que gastan menos. Pero un país no es una familia, ¿se da cuenta?

Don Pascual.- ¡Claro que me doy cuenta!

Yo.- No lo parece. Los ingresos de una familia provienen siempre del exterior, de que sus miembros trabajen fuera. En cambio, en un país, la mayor parte de los ingresos provienen de que trabajemos los unos para los otros. Eso es lo que crea riqueza. Supongamos que todos los españoles somos, a partir de ahora, tremendamente austeros y nos dedicamos a ahorrar casi todo lo que ganamos para poder pagar a nuestros acreedores extranjeros. Sólo los gastos imprescindibles. ¿De acuerdo?

Don Pascual.- A ver dónde quieres ir a parar, que tú te crees muy listo.

Yo.- Ay, don Pascual, ¡es lo que tiene haber ido a la escuela pública…! Pues eso. Si todos ahorramos todo lo que podemos, dejamos de salir de cañas, no cambiamos de coche, no amueblamos el baño… el dueño del bar, el del concesionario y el de la fábrica de muebles cierran. ¡Dejan de tener ingresos, no pueden pagar sus deudas!

Chelito.- Es un lindo ejemplo de la “falacia de composición”: la decisión óptima para cada individuo puede no ser la decisión óptima de manera global.

Don Pascual.- Y el que yo compre muebles, o salga de cañas, ¿cómo coño va a ayudar a pagar mis deudas? Chaval, creo que estás patinando mucho.

Yo.- Creando actividad económica, generando beneficios y riqueza. Desde luego, los parados no contribuyen a crear riqueza. Cada empleado público despedido es un poco menos de riqueza que crea el país, y un poco menos de capacidad para pagar nuestras deudas.

Don Pascual.- No me convences. ¿Por qué a nuestros acreedores les iba a interesar que los empleados públicos se tomen cervezas o cambien los muebles del baño?

Yo.- Si generamos riqueza, una parte de ella puede ir al pago de la deuda. Si no la generamos… pues nada. ¿Cómo piensa el PP salir de la crisis, animando a los emprendedores?

Don Pascual.- Claro, a un comunista como tú le sonará a chino. Pero lo pondrán fácil para que los emprendedores creen nuevas empresas, generen puestos de trabajo y, como tú dices, creen riqueza.

Yo.- Ah, claro. Supongamos que yo fuera un emprendedor, con una idea chulísima para una empresa. El gobierno me lo pondría fácil para que la montara, ¿no?

Don Pascual.- Sí, reduciría la burocracia y te eximiría de impuestos durante unos años.

Yo.- Bien, bien, claro. Pero supongamos que no tengo dinero para montarla. ¿Me lo presta el estado?

Don Pascual.- Ya estamos a vueltas con el banco estatal, ¿eh?

Yo.- Vamos, que sigo sin tener financiación, porque los bancos privados no me prestarán ni un euro. Pero supongamos que tengo un mecenas. Ahora monto mi negocio… que necesitará clientes. ¿Quién va a comprar?

Don Pascual.- Si la idea es buena, no te faltarán clientes.

Yo.- Dígaselo a todos aquellos que han tenido que cerrar… que la culpa era de la falta de ideas buenas. Don Pascual, sea serio. El problema no es de ideas.

Don Pascual.- En parte, es un problema de impuestos. Los empresarios están ahogados.

Yo.- De nuevo se equivoca, don Pascual. Los impuestos en España son ridículamente bajos para el capital. Y las SICAV, como usted sabe, pagan sólo el 1%.

Don Pascual.- Las SICAV son un invento de los socialistas para que los suyos paguen menos impuestos.

Yo.- Claro, con una ley aprobada en 2003… antes de llegar al gobierno. Qué listos los socialistas…

Chelito.- Debían tener algún topo en el PP. Yo apuesto por Piqué.

Yo.- Si el problema fuera de impuestos, ¿por qué los empresarios suecos no se quejan, pagando casi el doble?

Don Pascual.- A ver, chaval, si tan listo eres, ¿dónde está el problema?

Yo.- En la demanda, don Pascual. Nadie compra nada, nadie tiene dinero. Y el que lo tiene, lo ahorra por miedo a perder su puesto de trabajo. Don Pascual, cuando hablan de moderación salarial, ustedes se olvidan siempre de algo: si los trabajadores cobran menos, ¿quién va a comprar sus productos?

Don Pascual.- Hay muchas empresas españolas que exportan.

Yo.- Sí, pero no son las PYMEs, son las grandes empresas. La mayoría más absoluta de los trabajadores españoles producen para el consumo interno.

Don Pascual.- Deberíamos mirar más al exterior, como Alemania, convertirnos en una economía de exportación.

Yo.- Claro. Así podríamos bajar los sueldos sin preocuparnos por la falta de demanda.

Don Pascual.- No. Así podríamos conseguir el dinero para pagar a nuestros acreedores. Vamos a ver, Manolito, si tan listo eres: si nuestros acreedores están fuera de España, ¿cómo va el trasiego de dinero interno va a crear el dinero que les tenemos que abonar? No tiene sentido.

Yo.- Esta pregunta es buena, don Pascual. Pongamos que los españoles, en total, debemos X euros. De acuerdo… ¿qué es un euro?

Chelito.- ¿Y tú me lo preguntas?

Don Pascual.- Una cantidad de riqueza.

Yo.- Error. Un euro es un papelito que emite el Banco Central Europeo aceptando que tiene una deuda contigo. El BCE puede imprimir los que quiera, cuando quiera.

Don Pascual.- ¿Y de qué depende la cantidad de euros que imprime el BCE, listillo?

Yo.- Pues depende de varias cosas, pero fundamentalmente depende del producto interior bruto nacional, es decir: de la producción de bienes en España. El BCE está obsesionado con la inflación. Bajo ningún concepto quiere que suban los precios. Así que siempre procura imprimir los necesarios para que se correspondan con la riqueza de cada país.

Don Pascual.- Lógico.

Yo.- No tanto, la inflación no es lo peor que le puede pasar a un país. Pero eso es otro problema. El caso es que, si el PIB de España crece, el BCE fabricará más euros para España.

Don Pascual.- No es tan fácil, listillo. Sabes como yo que el BCE no presta a los países, sino sólo a otros bancos.

Yo.- Lo cual me parece una forma bastante grosera de corrupción, pero es cierto. Aun así, no invalida mi argumento.

Don Pascual.- Y ahora bajemos a la Tierra, ¿de acuerdo? El gobierno no tiene dinero para pagar a los empleados públicos. Según tú, ¿se lo tiene que inventar?

Yo.- Para empezar, puede empezar a recaudar de una manera sensata: eliminar los privilegios de los ricos, combatir el enorme fraude fiscal y gravar a las grandes fortunas.

Don Pascual.- Siempre hablando de ricos y pobres, qué anticuado estás, muchacho.

Chelito.- Tienes razón, son términos como del evangelio. Jesucristo decía no sé qué sobre los ricos y las agujas, y que a los pobres los tendríamos siempre con nosotros… Pero hoy en día… ¡todos somos clase media! (Las ironías de esta muchacha son casi tan lindas como ella…)

Yo.- En cualquier caso, hay mil soluciones posibles. En lugar de aumentar los impuestos a los ricos, el gobierno podría obligarles a que les preste dinero a bajo interés.

Don Pascual.- De nuevo tus soluciones estalinistas, obligar a la gente a prestar dinero al gobierno.

Yo.- Hombre, los impuestos consisten en obligar a ceder el dinero sin devolución alguna… no me parece tan mala idea. Pero hay ideas aún mejores. El gobierno podría endeudarse con la propia ciudadanía.

Don Pascual.- Si los ciudadanos no tiene dinero, como tú dices, es una propuesta estúpida.

Yo.- No tanto. El gobierno podría imprimir sus propios papelitos de colores, los llamamos como quieras, bonos ciudadanos, pata-euros, o como quiera, que promete que podrán convertirse en euros dentro de un año. Esos pata-euros podrían servir para pagar una parte del sueldo de los empleados públicos, y una parte de los pagos de la administración. Serían un préstamo a bajo interés.

Don Pascual.- Eso es lo mismo que volver a la peseta. La Unión Europea lo prohibiría.

Yo.- No tendría base legal para hacerlo. Es un pagaré, y el gobierno puede firmar pagarés, ¿no? Lo mejor es que estos pagarés pueden funcionar como moneda. Los empleados públicos los pueden gastar.

Don Pascual.- Si los comerciantes los aceptan.

Yo.- ¿Por qué no los iban a aceptar? Son euros… dentro de un año, respaldados por el gobierno español. Y si alguien no los acepta, bien puede ser tildado de falta de patriotismo… Claro, no sería tan fácil usarlos fuera de España, pero para los que gastamos nuestro dinero cerca de casa no sería un problema, ¿no?

Chelito.- Ay, Manolo, creo que hemos hablado ya mucho por hoy, ¿no? Mira, mi padre está cansado… ¿Por qué no bajas conmigo al bar y generamos un poco de riqueza tomándonos unas cañas?

Yo.- Ains…

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Publicado el noviembre 28, 2011 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 17 comentarios.

  1. Defender el plan E… por Tutatis!

  2. Defiendo el keynesianismo. Y estoy en buena compañía: Paul Krugman, Joseph Stiglitz y muchos otros economistas. La austeridad jamás ha tenido éxito como receta para salir de una recesión o resolver un problema de deuda, como los alumnos del FMI han demostrado fehacientemente…

  3. Típico de los profesores de universidad, recurrir a falacias ad-baculum.
    La austeridad no ha tenido éxito como receta para salir de una recesión ni el gasto ha tenido éxito jamás para parar una caída. Se trata de no luchar contra el ciclo, aprovecharlo. Austeridad para detener la caída. Gasto para relanzar la economía (y mejor inversión que gasto, no como en el Plan E que solo fue gasto). Si se hace al revés se cometen errores anticíclicos difíciles de enmendar (situación actual) en los que hay que gastar cuando no se tiene y ser austero aunque no se pueda.

  4. Si fue una gran inversión. Ahora los de la empresa de los carteles del plan E pueden disfrutar de un chalet en la sierra y un “pisito” en la playa.

    Una placa, como la de las calles, era demasiado significante para tan grandioso plan… Cuanto dinero gastado en los “cartelitos” que podría haber sido invertido mejor en otras cosas. Pero era necesario, según el gobierno, el tan “insignificante” gasto publicitario.

  5. Me parece que flojeas en latín y en cortesía, pequeño padawan. El argumento “ad baculum” significa ‘por la fuerza’, creo que querías decir “ad auctoritas”, pero tampoco lo acepto: todo el artículo, y todo mi blog, está lleno de argumentos en contra de la austeridad como medida anti-recesión. Por cierto, tu referencia a mi profesión, ya que estamos, es un argumento “ad hominem”. Y es también feísimo, pero menos que el “ad baculum”, que es el que están aplicando tus correligionarios de la troika en estos momentos.

    Te reto a que me cuentes una sola historia de éxito. Yo te cuento una, y tengo mil más: el New Deal.

  6. Desde luego, no seré yo quien defienda al PSOE… Se han cubierto de gloria y, imho, se han jugado su continuidad como partido.

  7. Reconozco mi error y mis limitaciones con el latín, me sonaba el nombre de la falacia por el escaso año en que di ética en el colegio, pero a la que realmente quería aludir (ahora que me he ayudado de google) era a “ad verecundiam”, y solo estaba refiriéndome a un comentario, no a todo el blog. La mía “ad hominem” también lo reconozco como falacia, pero era una manera humorística de devolver una por otra, además no puedo evitar meterme con vuestro gremio, aunque solo sea por las que me habéis hecho pasar, no te lo tomes como algo personal, ya sé que tú no me has hecho nada.

  8. 🙂 🙂 no problem, Lightbringer! Aunque no te lo creas, soy un tránsfuga de letras puras. En el instituto estudié latín y griego dos años, hasta que me caí del caballo y reencaucé mi vida… 🙂 No offense taken, compañero! Y deseando conocer tus agumentos “pro austeritate” 😉

  9. Volviendo a la economía, ¿cómo piensas que la austeridad puede parar la caída? Austeridad presupuestaria implica echar empleados públicos a la calle, por tanto más paro aún, menor demanda agregada, mayor enfriamiento de la economía, más empresas que cierran, más paro aún, menos cotizantes, más subsidios… párame cuando lo hayas cogido 😉

  10. Es un problema de plazos, si piensas en el largo plazo está claro que la austeridad te da más igual; pero si piensas en el corto y no quieres quebrar en menos de un año, o ahorras o quiebras. Cuanto más rápido evites la quiebra todos tendrán más claro que la has evitado y más fácil te resultará volver a refinanciarte, con lo que podrás volver a disponer de recursos prestados y reasignar los recursos de acuerdo a las nuevas necesidades, y no a las antiguas (aunque a veces sean las mismas). Así reduces los plazos de las caídas y de las recuperaciones y consigues mantenerte arriba por más tiempo. Cuando la cosa cae, no puedes evitar caer tú también (se intentó con el plan E). Lo que tienes que intentar es caer rápido y levantarte rápido. Duele menos, aunque no lo parezca.

  11. Estaría de acuerdo contigo, siempre y cuando asumiéramos que: (1) no es posible aumentar los ingresos, (2) no hay más forma de financiación extraordinaria que el endeudamiento en los mercados financieros, (3) los mercados financieros actúan de forma racional.

    En España, en estos momentos, hay un amplio margen para aumentar los ingresos, ya que los impuestos sobre el capital son muy bajos (1). En cuanto a (2), el texto propone varias maneras alternativas, aun no subiendo los impuestos. Si tuviéramos un banco central decente, la solución sería obvia: imprimir más dinero. Ciertamente, sigo sin estar seguro de qué manera pedir prestado el dinero a un 7% de interés es más conveniente para la economía que imprimir más dinero. Ambas medidas introducen inflación, pero la segunda se asegura de que la riqueza producida vaya a parar a los bolsillos de los banqueros. También tenemos el uso de una “moneda mala” (como los bonos patacón en Argentina), o la obligación a los ricos de prestar dinero al estado a bajo interés.

    Pero la hipótesis que más falla es la (3), sin duda. Rajoy y Zapatero han supuesto siempre que, si nos bajamos los pantalones ante los mercados, nos respetarán. Francia e Inglaterra pensaron lo mismo de Hitler, hasta que invadió Polonia. Los “mercados” no tienen límite a su avaricia. Si nos bajamos los pantalones, si aumentamos las medidas de austeridad con el fin de demostrar que podremos pagar, en lugar de relajar sus exigencias, dirán “¡mira cómo bailan a mi son!”. Si nos bajamos los pantalones, aceleramos el proceso de sodomización. Mira a Italia, España, Grecia… Precisamente, sobran ejemplos.

  12. No soy partidario de obligar a nadie a hacer nada con su dinero. Lo que propones está bien, pero resta libertades.
    Sobre los impuestos del capital ya hemos hablado, y solo son bajos en las SICAP, que por otra parte es una forma de que no fuguen capitales a paraísos fiscales.
    Con respecto a lo que dices de imprimir dinero, ya he escrito al respecto aquí: http://estafapiramidal.wordpress.com/2011/06/16/el-mercado-laboral/#comment-4116

    Y aquí quiero hacer incapié en una cosa. Los mercados no son Hitler. Los mercados son parte de la sociedad, cuando compras y vendes algo eres mercado y afectas a otros mercados en los que tú no interactúas directamente. Los mercados no son malos. Son resultado de lo que nosotros queremos que sean. Incluso me atrevería a decir que son bastante democráticos (siempre que no estén intervenidos, por unos o por otros). Y no es que “la avaricia de los mercados no tenga límites” sino que cualquiera que va a un mercado (ya sea de deuda o de huevos de gallina) no va con intención de perder dinero, ya vaya a comprar o a vender.

  13. 1.- No obligar a nadie a hacer nada con su dinero -> Eliminación de los impuestos??????

    2.- Las SICAV son un caso extremo, pero no único. El tipo impositivo medio de las grandes fortunas es muy bajo, y su tendencia histórica, desde los 80, es al descenso. Es fácil encontrar las cifras. Conoces las afirmaciones de Warren Buffett, que contaba a un periodista del NYT que sus secretarias pagaban más impuestos que él… y agregó: “Hay lucha de clases, y los míos van ganando”.

    3.- Además, hay un enorme fraude fiscal, concentrado en las rentas altas.. las nóminas no tienen hueco para el fraude. No se hace nada por combatirlo.

    4.- Todas esas medidas “pro-ricos” se toman para evitar que los capitales huyan a paraísos fiscales… ¿¡será posible!? Es MUY fácil controlar que el dinero no huya a un paraíso fiscal, si hay voluntad política: ninguna empresa con dinero en paraísos fiscales puede tener contratos con el gobierno.

    5.- Cuando el estado imprime dinero también está creando deuda, pero con sus propios ciudadanos. La diferencia esencial entre emitir un dólar de deuda e imprimir un dólar es que lo primero beneficia a la banca, y lo segundo a los ciudadanos. Esta frase no es mía, es de Thomas Alva Edison… al que tú, como buen ingeniero, deberías reverenciar 😉

    6.- Los mercados son democráticos… a su manera. Un euro, un voto. De la misma manera podemos decir que los fascistas son demócratas: una bala, un voto. No, lo siento, pero no me vale.

    7.- Los “mercados” son un eufemismo. Son los ricos, full stop. Estamos en una lucha de clases, la tuya va perdiendo y aún defiendes a los que la atacan. Un empleado que defiende el capitalismo viene a ser como un negro que defiende el Ku-Klux-Klan…

  14. 1 Eliminar los impuestos sería lo ideal, pero sé que no puede hacerse, como dije, el estado es una fuente NECESARIA de ineficiencia que sirve para corregir algunos fallos de los mercados. Lo ideal sería que estado cobrara por los servicios que presta y veríamos si alguien querría ser su cliente.

    2 Considero que las SICAP, y demás cosas parecidas, no son impuestos al capital, son chanchullos para evitarlos. Si subes los impuestos al capital (los que se supone que hay que pagar, como sociedades, renta, etc) lo que consigues es que más gente se apunte a los chanchullos para evitarlos. En cuanto a lo de Warren Buffett, es un tipo muy listo que no hace una sola declaración si no le interesa a él, así que si lo lees en clave simplista te está utilizando.

    3 Eso que dices es falso. Hay un enorme fraude fiscal, pero no concentrado en las rentas altas. Está dentro del sistema y en todas partes. Todos hemos comprado en negro porque era más barato (a veces ni te enteras de que pagas en negro) y no precisamente en multinacionales de esas que tanto odias. Todos conocemos a alguien que haya trabajado en negro. Las nóminas tienen hueco para el fraude y son lo más fraudulento que hay. Y hay fraude porque todos lo asumimos y lo aceptamos, tanto el que vende como el que compra, tanto el que contrata como el que es contratado. Además si no lo hubiera puede que estuvieran peor las cosas.

    4 Decir que es muy fácil evitar que el dinero vaya a un paraíso fiscal es demostrar ignorancia absoluta. Es más fácil fugar capitales o lavar dinero que montar un kiosko.

    5 Me da igual lo que dijera Édison y no reverencio a casi nadie (él no es una de las pocas excepciones). El estado imprime dinero a costa de bajar el precio del que ya hay, no sé dónde ves la creación de riqueza (equiparo beneficio a riqueza). Los únicos estados que imprimen dinero sin deuda son los bananeros y les va genial. Poniéndome cosas como esta es cuando creo que no entiendes bien de qué está hecho el castillo, aunque hayas leído a Marx o a Édison.

    6 Entiendo tu postura, pero no la comparto en absoluto y me parece en extremo inocente. Defender que las mayorías tienen razón es igual de coherente que defender que las minorías nunca la tienen, ya sea porque son negros o porque tienen mucho más dinero que nosotros.

    7 Ésto directamente me parece un chiste. A mí no me está atacando nadie. No pertenezco a ninguna clase y si alguien me está obligando a hacer algo contra mi voluntad no son los mercados ni los capitalistas (a los cuales les doy mi dinero si me da la gana); son los políticos, que son los únicos capaces de coaccionarme poniendo normas y obligándome a cumplirlas me gusten o no, tengan sentido o no, y con amenazas de multas y cárcel si no hago lo que ellos dicen. Por muy legitimados que tú los veas porque los hayan elegido “democráticamente”.

  15. Lightbringer, tu comentario me parece agresivo. Bloquearé cualquier otro comentario tuyo que sea en la misma línea. Una vez dicho eso:

    1.- “Los impuestos causan una ineficiencia” (luego matizas que necesaria). Combinar proposiciones apodícticas y axiológicas es una estrategia típicamente neoliberal. El término “ineficiencia” es un término valorativo, no científico, aunque se disfraza como tal. En ingeniería usamos con frecuencia el término y nadie se molesta, porque el óptimo está siempre bien definido. Pero en análisis social, no lo está. Si mi óptimo social es que todo el mundo tenga cubiertas las necesidades básicas que propugna la Constitución (sanidad, educación, derecho a la vivienda y al trabajo, etc.) no entiendo cómo puede decir alguien que los impuestos son una fuente de ineficiencia. Los beneficios empresariales, en cambio, son una fuente de ineficiencia, desde mi criterio de optimalidad.

    2.- No sé qué son las SICAP, creo que te has inventado el término. Las SICAV son un chanchullo, claro que sí. Estamos de acuerdo. Lo que tú propones: mantener los impuestos tan bajos que los ricos no se quieran apuntar a chanchullos. Eso es ceder al chantaje. Sería como permitir a mi hijo de 12 años que fume para que no lo haga a escondidas. Yo quiero un enfoque sueco sobre el problema. En cuanto a las afirmaciones de Buffett… no dejas de hacerme gracia. Claro que el tío tiene una agenda oculta, porque es más listo que la mayoría de los capitalistas. La edad de oro del capitalismo fueron los años 50 y 60, cuando los ricos pagaban unos impuestos mucho mayores y obtenían unos beneficios mucho mayores. Buffett lo sabe, Botín no. Tú, tampoco.

    3.- Según la Agencia Tributaria, el fraude fiscal está concentrado en un 74% en las grandes fortunas y la banca. Los ricos, como es lógico, quieren dar a entender que “todos somos pecadores” para quedar eximidos.

    4.- Si soy un absoluto ignorante, por favor, abstente de comentar en mi blog. Los paraísos fiscales y el fraude fiscal no continúan porque técnicamente sea imposible acabar con ellos, sino porque no hay voluntad política. La prueba es que en España el fraude sea tanto mayor que en otros países. ¿Somos los españoles más tontos? ¿O es, más bien, que en España la transición democrática está a medio hacer?

    5.- Un ingeniero que no respeta a Edison. Whatever. Todo dinero emitido es siempre en forma de deuda, la diferencia es el tipo de interés al que se paga, que es cero en el caso de la impresión de billetes. El problema fundamental de la deuda pública y de la emisión monetaria es la inflación. La inflación no es un problema enorme, es un problema mucho menor que el paro, la pobreza o la desigualdad.

    Edison dijo: “If our nation can issue a dollar bond, it can issue a dollar bill. The element that makes the bond good makes the bill good.” Y es verdad. Recuerda cómo funciona el dinero fiduciario.

    6.- La democracia es inocente… sí, supongo que sí, que la gente que los que no son demócratas piensan eso.

    7.- A ti no te ataca nadie. A mí sí. Me han bajado el sueldo y volverán a hacerlo. Mi mejor salario, en términos reales, fue el primero, en 1996. Desde entonces no he hecho más que perder poder adquisitivo. En Cataluña nos van a subir los transportes públicos, la sanidad ha perdido calidad y, encima, la van a cobrar. Me han retrasado la edad de jubilación. El sistema político se vuelve cada día más represivo. A mí la clase alta me está atacando, utilizando su ariete favorito, los políticos del PPSOE. Y por eso comencé este blog.

    No sé a qué clase perteneces, porque no te conozco. Pero sí sé a qué clase pertenezco yo.

    Insisto, Lightbringer. Si tu siguiente comentario es mínimamente agresivo lo bloquearé. Y haz el test de la entrada siguiente…

  16. Cuando he visto la primera frase del anterior comentario se me han quitado las ganas de seguir discutiendo. Y eso que me gusta bastante.
    No puedo decirte los comentarios que debes bloquear y los que no, es tu blog y son tus normas. Cierto tono de agresividad (siempre controlada y sin insultos) no lo voy a negar, sobretodo devenida por la frustración que me provoca la incapacidad que solemos tener para encontrar puntos de encuentro. Aún así no me parece, siempre según mi criterio, suficiente como para tener que censurarme. En las entradas más antiguas de mi blog, cuando era space de msn, se podían encontrar incluso amenazas de muerte contra mi persona y no llegué a censurar ningún comentario, porque quien queda retratado en un comentario es quien lo hace y no quien lo recibe. Todo ésto lo digo porque para ser éste un espacio de diálogo sobre temas como democracia participativa/directa etc. me parece una contradicción que se utilice la censura como medio para llegar a conclusiones más enriquecedoras.
    Entendería que se me censurase si mis comentarios estuvieran entorpeciendo la comunicación con otros lectores, por no venir a cuento, ser repetitivos, no ser legibles… pero por ser agresivos?
    Creo que para conseguir que mis comentarios fueran menos agresivos habría bastado con pedírmelo, sin recurrir a la amenaza del bloqueo. Intentaré ser menos agresivo si eso molesta al propietario del blog, y si se me va la mano con alguno conste que no lo hago con mala fe.
    Considera lo de arriba como un mensaje, no como un comentario, si quieres puedes editar la parte de arriba de este post para que no sea público, lo único que me interesaba es que lo leyeras tú.

    Una vez transmitido el mensaje, voy a dejar los temas abiertos para no seguir con la agresividad. Simplemente quiero reconocer mi error con las SICAP, es SICAV, creía que la P era de privado en vez de V de variable. Y conste que me tomo con humor el tono de la corrección (de ésta y de otras).
    En cuanto a la tarea que me pones de hacer el test, lo haré con una condición, que me digas de antemano la puntuación que crees que voy a sacar (luego si quieres te digo la que saco realmente y añado mi valoración de cada una de las respuestas).

    Un saludo.

  17. No voy a bloquear tus comentarios, Lightbringer. Como tú mismo dices, me repugna la idea de hacerlo. Sólo quiero que el ambiente sea distendido y reconozco que me irrita que se cuestione mi competencia. Consideremos el incidente cerrado y sin víctimas 🙂
    En realidad no tengo ningún especial interés en que hagas el test. Por tres razones. La primera y esencial, que tus rasgos de personalidad no interfieren con la calidad de tus argumentos. La segunda, que hacer el test sabiendo qué es lo que mide hace la medida irrelevante. Y tercera, que no está adaptado a la realidad social española. Es un test para EEUU y Canadá, que son regiones mucho más conservadoras que Europa.

    Prefiero volver al tema, si quieres en el blog, si quieres en privado. Sólo te ruego que no juzgues mi competencia en economía. Ambos somos aficionados serios e inteligentes. Los dos pensamos que el otro está profundamente equivocado. Pero ambos estamos en buena compañía, con grandes economistas apoyando nuestros mismos argumentos. Tú a Friedman, yo a Keynes. Siento el argumento ad auctoritas, pero precisamente lo uso para mostrar que, aunque no podemos tener los dos razón, ninguno es un imbécil.

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