La filosofía de la economía pública

Los impuestos y los servicios públicos constituyen una unidad, un único paquete que podríamos llamar la economía pública, en contraste con la economía de mercado. En la economía de mercado recibes en base a lo que aportas. Si aportas mucho, recibes mucho; si no aportas nada, no recibes nada. En la economía pública, en cambio, aportas en base a lo que tienes y recibes en base a lo que necesitas. Se trata, por tanto, de un oasis ético donde se tiene en cuenta a las personas, sus capacidades y sus necesidades (o así debería ser).

Pero mucha gente no entiende bien el concepto. Así, por ejemplo, un malentendido típico es pensar que si llevas a tus hijos a la escuela privada tienes derecho a desgravarte, ya que no consumen plaza en la escuela pública. Si así fuera, un señor que nunca fuera por Cuenca debería poder desgravarse por las carreteras que se construyan allí. O, aún más perverso: yo no tengo hijos, ¿por qué no puedo desgravarme también mi no-gasto educativo? Un ejemplo aún más claro lo constituyen las pensiones. El dinero que tú cotizas durante tu vida laboral no es para tu jubilación, sino para la de la generación de tus padres. La generación de tus hijos pagará por ti, cuando llegues a viejo. Es solidaridad, no mercado. Por tanto, tu contribución a un plan privado es una opción personal tuya, que los demás no tenemos por qué apoyar con desgravaciones.

Como es lógico, los ricos están interesados en limitar la extensión de la economía pública, les conviene la extensión de la economía de mercado. Escuela privada: mejor cuanto más pagas. Sanidad privada: mejor cuanto más pagas. Los ricos quieren mercantilizar la mayor cantidad posible de áreas de la vida: educación, sanidad… cultura, sexo, belleza, prestigio académico… En cambio, quienes no somos ricos, o quienes siéndolo tienen un sentido profundo de la ética, deseamos la extensión de la economía pública.

El desmantelamiento de la economía pública que los ricos quieren llevar a cabo no se hace eliminando los impuestos, sino invirtiendo su progresividad. Recordad el esquema primitivo: aportas según lo que tienes. En realidad, cada vez es menos así. Cada vez los ricos aportan menos (recordad lo que dijo Warren Buffett). Ya sabéis: las SICAV que pagan un 1% de impuestos, las mil triquiñuelas, todas legales… Y otras formas más rebuscadas, como los impuestos indirectos, como el IVA, que pagamos todos por igual. Por el lado de los servicios públicos, los ricos no desean eliminarlos, sino convertirlos en caridad, en servicios asistenciales, para pobres. Como decía Rubalcaba, para quien no puede pagarse otra cosa.

Las críticas contra la economía pública no suelen ir dirigidas contra su filosofía, sino contra su implementación. Los ricos y sus adalides suelen alegar que hay mucha gente que se aprovecha y recibe más de lo que merece. Si así fuera, la solución no sería desmentelarla, sino mejorar la regulación. En los últimos meses, en cambio, los ricos han cambiado de argumento: ¡no hay dinero!, ¡somos pobres!, no es posible mantener una economía pública. Este argumento es muy difícil de aceptar… con los avances  técnicos, los avances en productividad que hacen que una sola persona produzca alimentos para mil, ¿cómo va a resultar que somos más pobres que nuestros padres? No es que no haya dinero: es que los impuestos a los ricos son tan bajos, que no recaudamos nada.

Pero el argumento más perverso en contra de la economía pública es el de su supuesta ineficiencia. Según este argumento, es mejor no gravar a los ricos porque, con ese dinero crearán puestos de trabajo. La respuesta: “o no”. Quizás se dediquen al consumo de lujo. Quizás inviertan, sí, pero en mano de obra esclava en el Tercer Mundo. O especulando. Quizás destinen ese mismo dinero a prestárselo al gobierno, en lugar de dárselo mediante los impuestos. Asimismo, dicen, los servicios públicos serían más eficientes en manos de empresas privadas. ¿Es cierto que los servicios de mercado son más eficaces que los públicos? El mercado jamás habría logrado erradicar el analfabetismo. O podéis comprobar, por ejemplo, la tasa de mortalidad infantil en EEUU (7.1 por mil, sistema sanitario de mercado) y en España (4.3 por mil, sistema sanitario fundamentalmente público). La economía de mercado tiene un factor de ineficiencia imbricado en su propio centro, que es el reparto de beneficios. Los ricos no reinvierten necesariamente todo lo que ganan y, de hecho, cada vez lo hacen menos. Una buena parte se desvía para consumo de lujo o la especulación financiera. Y eso es una grave ineficiencia económica.

Pero la economía pública tampoco es perfecta. Los políticos muchas veces son, ellos mismos, ricos y se aprovechan de ella otorgando contratos con sus propias empresas, generando ineficiencia. Véase, por ejemplo, las paradas exóticas del AVE, o los aeropuertos en medio de la nada. Pero la ineficiencia pública no es inevitable, como lo es la de mercado. Es controlable, fundamentalmente mediante mayor democracia y mayor transparencia.

Si lo pensáis detenidamente, la mera existencia de una economía pública es un gol que el pueblo le metió a los ricos. Fue producto de décadas de lucha, sí, pero sobre todo del colapso de la economía de mercado que se produjo entre 1929 y 1945, y el desastre de la guerra mundial. Los propios ricos y los políticos vieron que era importante mantener áreas de la economía fuera del ámbito del mercado si querían evitar otra hecatombe semejante. Pero, claro, con los años, se han ido olvidando… Y sigue siendo cierto que la economía de mercado colapsa bajo su propio peso, como estamos viendo en esta crisis. ¿Se darán cuenta a tiempo? No lo sé, pero afortunadamente, nosotros sí nos estamos dando cuenta, y lo gritamos en las calles. El pueblo ha aprendido de la historia, así que romperemos el hechizo que nos condenaba a repetirla.

Al final resulta que tuvo Josep Borrell razón cuando, hace muchos años, dijo que habría que cambiar el final de la Internacional: “Agrupémonos todos en la lucha…  fiscal”.

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Publicado el octubre 4, 2011 en Uncategorized y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 17 comentarios.

  1. Hola campeón, que veo que paradójicamente eres más pedagogo y filósofo que yo en como desgranas argumentos y conceptos sobre estrategias políticas, premisas y consecuencias del desmantelamiento de lo público. Muy bien.
    Por cierto, he perdido el acceso a comentar mi propio blog por eso no contesto tus comentarios, muy buenos, gracias-no sé cómo se hace para volver a comentar- pero mi e-mail es zenondepelea@gmail.com para mensajes más largos.
    Y no soy físico pero me apasionan los corolarios filosóficos de las ideas más recientes en la ciencia, y leo lo que puedo.
    Un abrazo…

  2. Dijo Cospedal que gravar con más impuestos a los ricos es malo, pues impide que los ricos inviertan su dinero y así creen empleo. Vamos, que cuanto más dinero tienen los ricos, más empleo generan, así que no hay que quitarles nada. Aplicando el mismo argumento pero en el sentido inverso, propongo un impuesto antiprogresivo: que los pobres den todo su dinero a los ricos. Así, los ricos tendrán mucho más dinero, crearán mucho más empleo y los pobres serán felices, ¿no? 😉

    ¿En qué medida me beneficia a mí que un rico invierta su dinero en bonos de un país lejano que no esté (todavía) en quiebra, o en una empresa de un país emergente (de esos que están hinchando ahora su propia burbuja), o en oro? Con la que está cayendo, ¿van a invertir los ricos en algo que indirectamente cree bienestar para aquellos vecinos suyos que otrora fueron sus empleados y que le hicieron rico? ¿O bien, orgullosos de su obra en los últimos años, abandonarán el desierto que han dejado atrás en busca de nuevos pastos para burbujear y después desertizar?

    Hay una manera de que el dinero de los ricos sí revierta en su comunidad con toda seguridad: ¡que paguen más impuestos!

  3. Hola, Zenón de Pelea y NP-completo!

    Zenon, ánimo en tu lucha con la tecnología en tu propio blog. Parece que compartimos afición a la física y a la filosofía, aunque hayamos entrado en el mundo profesional por puertas diferentes 🙂 Espero mucho bueno de la interacción contigo.

    NP-completo, lo podías haber dicho más alto, pero no más claro. En efecto: las rebajas de impuestos no han garantizado en lo más mínimo que el dinero que los ricos ahorran lo dediquen a inversiones productivas. ¿Por qué lo iban a hacer? Su criterio es al rentabilidad, y en el clima económico actual la economía productiva, simplemente, no es rentable.

  4. Chomsky cuenta desde hace años que pasaron una encuesta a muchos norteamericanos diciéndoles extractar de su Constitución lo que en realidad es la célebre frase de Marx “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad” y la mayoría estaba completamente de acuerdo.
    Y en efecto, el argumento de des-gravar la no-participación de lo “público-estratégicamente degradado” es de risa: así es que debemos financiar entre todos las clases de vela o ballet de los niños acomodados que se ahorran los papás acomodados desgravando.

  5. Buenísima, la anécdota de Chomsky!! 🙂 Solía decir Paco Umbral que la sociedad aceptaba plenamente todas las ideas de Marx salvo la irreligiosidad… Lo que es seguro, lo vengo comprobando años, es q cuando discutes con un votante del PP (pongamos) y no lo haces sobre siglas, sino sobre ideales éticos y políticos, estamos todos mucho más de acuerdo de lo que parece…

  6. hola a todos
    javirl, estoy contigo, estamos todos de acuerdo en ideales éticos y políticos… abstractos. La bronca viene cuando hay que decidir quién paga la cena!

  7. You’re right… La cuestión es que, ahora mismo, la duda es si la cena la seguimos pagando los pobres o si los ricos tienen que pagar su parte. La gente suele estar de acuerdo en esto último, si hablamos en abstracto. Incluso algunos ricos. El problema es cuando pones nombres y siglas… Hay una componente psicológica-futbolera en todo este asunto: “los míos” lo van a arreglar todo, ya verás. Es inmune a la falsabilidad: “si no lo han arreglado, pese a llevar 8 años en el poder, es por culpa de la herencia que les han dejado”. Es una componente que los de arriba han aprendido a manejar durante el siglo XX. Y estoy convencido de que sólo permitieron la democracia cuando estuvieron seguros de tenerla bajo control…

  8. En serio, me voy a contener un montón para no entrar aquí a discrepar a cañón para no interferir en otras exposiciones/discusiones. Simplemente diré que considero que esto son prejuicios, y mal planteados, al 90%. Cada vez que leo la palabra “ricos” se me aparece la imagen de un demonio rojo con cuernos tocando los cojones al personal. Debe de ser que si ganas tu dinero, o lo reglas por ahí para seguir siendo pobre, o lo malgastas, o te vuelves un demonio. O tal vez cualquiera que gana dinero es un demonio por ganarlo? No entiendo en qué momento te puedes convertir en un demonio. Tal vez ya naces demonio…

  9. Discrepar es sano, sanísimo: no te contengas.
    Respecto a lo de la palabra “rico” y la imagen que provoca, todos sabemos que significa alguien que tiene mucho dinero, aunque a cada uno nos puede evocar una imagen diferente. Como esto es algo muy íntimo, creo que no merece la pena discutir sobre ese tipo de imágenes tan personales.

    El asunto no es de ricos y pobres, sino de justicia.
    Y a mi entender el asunto trasciende la existencia de un sector público, mayor o menor, mientras rija un sistema económico capitalista.
    El capitalismo se define por la existencia de personas que, por no tener otros medios, está obligada a vender su fuerza de trabajo para subsistir y otras -menos- que, por tener esos medios que a los otros les faltan, no tienen que trabajar para vivir -mejor que los otros-
    Esto es una injusticia, perpetuada y reconcentrada por la arcaica y absurda institución de la herencia.
    Y estas son las causas profundas de que existan los ricos que existen y los pobres que existen hoy en día, aunque evidentemente la vida social, y la económica como parte de ella, es muchísimo más rica y compleja que ese miniesquema tan sencillo, y por eso la casuística de capitalistas / trabajadores “sólo” puede explicar un 90% de la realidad observada.
    Evidentemente, uno puede conseguir un trabajo muy bien pagado, una empresa exitosa creada de la nada o incluso que le toque la lotería, y hacerse rico sin ser un demonio. También puede robar, estafar, manipular mercados, extorsionar, traficar con información privilegiada o ser un usurero. También uno puede ser capitalista, nuevo o de quince generaciones, y no ser un demonio. Incluso se puede ser pobre y ser un auténtico bastardo (yo diría que se tienen más probabilidades).

    Resumiendo, y por volver al hilo: Discrepa lo que tengas que discrepar, pero no digas que todo lo dicho son prejuicios. Explícate, o inténtalo al menos.
    Un demonio es uno que es muy malo.
    Un rico es alguien que tiene mucho dinero.
    Un demonio tendría que pagar multas, u otras penas.
    Un rico debería pagar muchos impuestos, porque tiene más dinero que los demás y eso hace que deba contribuir más a los gastos comunes.
    No es lo mismo.
    Quizá lo único que pueda faltar en el artículo, que se basa en que “los ricos y sus adalides” desean reducir el papel de la “economía pública” o al menos reducir la progresividad del sistema tributario, es una mención expresa (aunque se entiende bastante bien) de que lo que quieren es pagar menos impuestos.

    Por lo demás, el que vea prejuicios en el artículo que argumente cuales y porqué. La utilización del término “rico” no me parece que sea recriminable… Al que le de un vuelco al estómago cuando oye hablar de los “ricos” tendrá sus razones, pero no todos tenemos porqué conocerlas.

  10. Hola, Lightbringer y Escaliguolquer, y gracias por vuestras contribuciones. Lightbringer, creo que no entiendes el concepto de lucha de clases. No es que los ricos sean malos y los pobres buenos. Es que cada cual, por lo general, defiende sus intereses. Dado que hay muchísimos más pobres que ricos, los intereses democráticos estarán con los pobres. Supongo que en eso estarás de acuerdo, donde me figuro que discreparemos es en la idea de que los intereses de los pobres y los de los ricos divergen. Esto es así siempre, pero en los últimos tiempos es así en mucha mayor medida. Durante la “edad de oro” del capitalismo, los ricos ganaban dinero a espuertas, pero también se dedicaban a mejorar la calidad de vida de los pobres. La razón es que temían otro crack, y temían a la revolución. Llegados los 80, con Reagan y Thatcher… dejaron de temer, y en lugar de producir un pastel más grande, decidieron quedarse con una porción mayor del que ya había. Es decir: lucha de clases evidente. Y si no me crees a mí, cree a Warren Buffett. Es rico, no le he visto los cuernos, y es bastante inteligente.

  11. Me parece correcto tu planteamiento general de la economía pública. Yo defiendo también el sector público. Hasta cierto punto, claro. Más allá de ese ‘punto’ parece ser perjudicial para la salud. La Urss lo demostró a tope. ¿Que punto es ese?. El modelo nórdico, al que te refieres en otro post, es un buen punto, pej. El mejor, la punta de lanza. La mezcla más sabia de público y privado: la mayor eficiencia y la mayor igualdad a día de hoy. Su economía publica, aprox., aporta el 50% de la economía del país. En España, la economía publica esta en el 30%,Y en retroceso..Así nos va. Sin embargo, deberías valorar este aspecto de la economía pública, que creo no lo llegas a ver. Y es su papel decisivo como introductor de competencia en el mercado.Decisivo porque el mercado (que sabe generar riqueza) sin embargo, no tiende a la competencia, por si mismo, en economía libre, tiende al monopolio. Tiende a la acumulación de riqueza. Y tiende de manera irreverisble. Yo diria que de manera matematica. La evidencia hoy, es clara (el dichoso 1%). Y el mercado, en situación de monopolio/oligopolio es simplemente ineficiente y/o …catrastofico. Si el mercado realmente no produce competencia, ¿quien lo hará? Solo queda el sector público, vía servicios publicos universales y gratuitos: educación (igualación de capacidades) , sanidad, desempleo, servicios sociales (reparación de capacidades). Se trata así, de que el mercado se convierte en realmente competitivo (y por tanto eficiente), no por su acción propia sino por la redistribución de capacidades que realiza el Estado. La redistribución de capacidades sería pues, el valor más importante de la economía publica. Su jusficación absoluta. Sin necesidad de añadir otros valores. Excelente blog, idea muy claras, y un conocimiento de la economia bastante notable..para ser fisico. Saludos,

  12. Bienvenido, Antonio, y gracias por el comentario y los ánimos! 🙂 En efecto, tienes razón en que la economía pública es el garante de la competitividad. Sin ella, el capitalismo tiende al monopolio. Y el equilibrio de los países nórdicos es muy acertado en la práctica…

    Discrepo en tu evaluación de la URSS como una economía 100% pública. No concibo la economía pública más que en democracia. El sistema soviético era más bien un capitalismo monopolista extremo. Lo sorprendente es que, aun así, hiciera algunas cosas muy bien.

    El capitalismo tuvo su razón de ser histórica, pero ha agotado su potencial creador de riqueza e innovación. No sólo en régimen de monopolio, cada vez es más ineficiente. La razón es su propio éxito, como digo en otro post. Cada vez se necesita menos trabajo humano para producir los bienes necesarios para que todos vivamos… y el capitalismo no puede afrontar ese reto. Pero la economía pública, gestionada democráticamente, sí puede.

  13. Buenas!! Antes de nada felicitarte javirl por el blog, es muy completo y entretenido. Lo descubrí ayer y estoy enganchada. Por eso me he venido tan atrás.
    Iba a haber opinado en varios posts antes (o después, según se mire), pero la mayoría tenían demasiados comentarios como para ser coherente, este me parece perfecto para saludar y comentar:
    Lo principal para mí, y creo que en cierta medida es la clave de todos nuestros problemas es que, como se ha comentado ya, estamos divididos de boquilla, pero a la hora de la verdad pensamos muy parecido. Ya lo dijeron Transfer y Julio “divide y vencerás”. Nos dividieron y nos siguen venciendo. Hasta que no nos demos cuenta de que remando juntos moveremos el barco no haremos nada.
    Me recuerda mucho a la “batalla” que tienen en Belfast católicos y protestantes, se supone que son completamente antagonistas y que cada uno es el demonio del otro, pero los barrios más pobres de Belfast y dónde hay menos servicios, infraestructuras y calidad de vida son el barrio más protestante de todos y el barrio más católico de todos….. en los barrios pudientes dan igual los credos.
    Parte del problema la tenemos muchos de nosotros al expresarnos, aquí voy a criticar el uso indiscriminado de “rico” en este foro, que es uno de los pocos puntos a criticar que veo. El ataque a “los ricos”, en ambientes de derechas y “neoliberales” (y de mucha gente con borrosa inclinación política) es un ataque contra los que creen que el trabajo y esfuerzo dan un fruto, y a los que les gustaría algún día disfrutar ese fruto. Creo que es un error de concepto, pero en él se cae demasiado a menudo. Es lícito querer beneficiarse del sudor propio (del propio, esa es la clave), no hay nada malo en querer tener dinero para gastarlo como nos de la real gana, pues en el fondo es algo que (digan lo que digan los “marxistas-trapecistas” (jejeje, muy bueno)) en el fondo queremos todos.
    Para una mayor aceptación de ese “ataque” (que tampoco lo es) por parte de todos, creo que habría que especificar que no se está hablando del hombre que desde joven se mataba a estudiar mientras sus amigos (rojos por supuesto) estaban de botellón y fiesta, que empezó a trabajar a los 23 con carrera de ingeniería terminada, empezó como becario cobrando una miseria y su buen hacer, constancia y esfuerzo le hicieron conseguir un buen puesto, con el que se ha comprado una casa en la sierra, y que ahora se ve amenazado para pagarle los caprichos a vagos y maleantes bla bla bla… nos sabemos la historia verdad?? No es a ese al que se ataca y al que se le deberían de subir los impuestos hasta límites insospechados, para que tenga que vivir con su mujer, sus hijos y el collie en un piso de 30m2. Es al magnate especulador, al banquero irresponsable, al empresario explotador, al inversor sin escrúpulos…. A esa gente o “entes” que conforman posiblemente menos del 5% de los españoles, y que con una subida de impuestos justa (y esta es la parte que más les cuesta entender a algunos, lo de justa (oyen la palabra y tuercen la cabeza como perrillos desorientados)) no tendrían que renunciar a ninguno de sus lujos y pertenencias, sino que verían su incremento ralentizarse (que ni siquiera pararse).
    El tema de la justicia en la proporción de los impuestos es básico para entendernos y estar de acuerdo. También el tema de que hacer eso “es muy costoso” o difícil (ya no se acuerdan del “¿quién dijo que el camino fácil era el mejor?” del que hacían gala en otros momentos) al igual que el atacar el fraude fiscal de raíz en los paraísos fiscales mismos…. Es difícil… sí y mucho, pero eso sí que traería ingresos…
    Y para terminar, quería plantear una idea que me lleva rondando un tiempo, pues yo la veo viable pero creo que me faltan conocimientos de economía y ley para asegurar que lo es, y necesito contrastar:
    Se comenta lo de la subida de impuestos a los “ricos” (la verdad es que es cómodo y breve jejeje), y se rebate diciendo que con ella se crearán menos empleos… bueno pues se me ocurre crear una “ley de empleabilidad proporcional” que sustituyese a la subida de impuestos, y que garantiza la creación de empleo. Vendría a ser como que las empresas de más de X de patrimonio, estuviesen obligadas a la creación de Z puestos de trabajo, y que en Z existiesen unas categorías A, B, C….. de puestos dependiendo de X.
    Tal vez sea una estupidez, a veces peco de inocente, pero me gustaría leer tu/ vuestra opinión.

  14. Y quería añadir que escribí el post antes de haber leído todos los comentarios… y se puede repetir un poco el tema. Sorry!!! Y ahora quiero añadir que hay muchas expresiones típicas de la izquierda que hacen que los de derechas se convulsionen… lucha de clases, libertad sindical, opresión, “ricos” etc etc…. bastaría por cambiar las maneras de describir para que todos asintiéramos acompasados.

  15. Hola, Manojito, y bienvenida!! Gracias por los ánimos, hay días en los que se necesitan. No te cortes en comentar, aunque veas treinta comentarios. No hace falta leérselos todos. De hecho, no te recomiendo que los leas todos, si aprecias tu salud mental!! 😀

    Primero, tienes toda la razón en que debemos entender qué imagen mental tiene nuestro oponente dialéctico. Si alguien está pensando en una persona que se ha hecho a sí misma a base de esfuerzo, con un comportamiento siempre íntegro, honesto y creativo, entonces pedir que le frían a impuestos suena a una injusticia colosal. Hoy se debate en toda la prensa la propuesta de Hollande de subir el tipo máximo al IRPF en Francia hasta el 75%… y precisamente en tu punto es donde está la clave del debate. ¿Qué imagen mental tenemos de la persona que pagará un 75% en impuestos? ¿Es un creador lleno de talento? El argumento principal de los oponentes a la medida es que va a dar lugar a una fuga de talentos enorme… Bueno, la verdad es que yo vivo rodeado de una cantidad enorme de talento. Soy físico, trabajo en un centro de investigación en Barcelona. Y somos muchos los que estamos pensando en emigrar… ¡Hay que cambiar el chip! El talento verdadero no suele moverse por dinero. Una persona con un talento extraordinario, ya sea un gran pintor, escritor, científico… lo que sea, es una persona apasionada por lo que hace. Normalmente, lo único que desea es que le permitan hacerlo sin tener que preocuparse por dónde va a obtener su siguiente comida.

    En cuanto a tu propuesta, la veo muy ambiciosa. Se podrían dar pasos pequeños en esa línea. El primero sería desmontar la reforma laboral, es decir: no permitir a empresas que tienen beneficios disminuir su plantilla. Si no saben qué hacer con sus empleados, que se lo inventen. Las empresas maximizan sus beneficios dentro de las ligaduras que les impone el mundo exterior (leyes + mercados, etc.). Si se les obliga a retener a los empleados, ya encontrarán la manera de que les sean útiles. Una segunda medida en la línea que propones sería gravar fuertemente a las empresas que no reinvierten sus beneficios en crecer y aumentar el empleo. Si realmente el paro fuera una prioridad, como decía Rajoy, ya lo estarían haciendo. En el fondo, estoy diciendo lo mismo que tú, pero ligado a medidas más concretas…

  16. Hemos cruzado los comentarios…!!! 😀 De nuevo, no te importe repetirte. Si para comentar hubiera que leer todos los comentarios previos, nadie podría hacerlo sin poner en riesgo su salud mental, insisto!! XD

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