Tecnología, Empleo y Capitalismo

La tesis que os voy a exponer es la siguiente. El capitalismo, mientras se desarrolla, fomenta a su vez el desarrollo de la tecnología. Pero esta misma tecnología, a su vez, mina el fundamento del capitalismo, y terminará por ser la clave de su derrota.

Imaginad una sociedad en la que el trabajo humano necesario para que todos lleváramos una vida cómoda fuera muy reducido. Podemos pedir más aún: que no fuera preciso que nadie realizara ningún trabajo desagradable, aburrido, alienante. Mientras la naturaleza humana sea reconocible, siempre serán necesarios maestros, médicos, científicos, artistas, ingenieros… trabajos que ayudan a realizarnos como personas. Pero imaginad que ya no hicieran falta cajeros en los supermercados, mineros, estibadores, reponedores, teleoperadores, camareros o camioneros. ¿Cómo podría eso ser posible? Pues es sencillo: gracias a la tecnología. No hay trabajo desagradable, aburrido o alienante que no pueda ser, algún día, realizado por las máquinas.

En esa sociedad, ¿podría operar el capitalismo? Quiero mostraros que no.

Quizás sea necesario precisar antes: ¿qué es el capitalismo? Se trata de un sistema de organización social de la economía en la que la población se divide en dos grandes grupos. Los capitalistas son dueños de los medios de producción: fábricas, granjas, tiendas, etc. El resto, los trabajadores, deben vender su fuerza de trabajo para vivir. Si alguien carece de medios de producción y no trabaja… pues no come. Pero es que en esta sociedad que os cuento… ¡no hay empleo para todos!

Si cada fábrica de queso sólo necesita de un ingeniero, cada supermercado sólo precisa un gestor… ¿en qué trabajará la gente? Y, si no trabajan, hemos dicho que no comen… Luego el sistema capitalista no puede sostenerse. O, en rigor, podría hacerlo si todos fuéramos dueños de los medios de producción, es decir: si no hubiera trabajadores. Pero es que, entonces, el sistema ya no se puede llamar capitalista.

Los capitalistas, desde que el capitalismo existe, han apoyado siempre la búsqueda tecnológica de alternativas al trabajo humano. La razón es simple. Si una máquina cuesta 100.000 € y puede hacer el trabajo de 10 trabajadores, se amortiza en un año. Eso permite una bajada de los precios, o una subida de los beneficios, según convenga. La competencia entre los capitalistas, de esta manera, hace al capitalismo cavar su propia tumba.

¿Realmente es el empleo lo que buscamos? No. Buscamos llevar una vida buena. Tener las necesidades básicas cubiertas, y un par de las que no son tan básicas. Sentirnos útiles ante la sociedad. El capitalismo ha sido una etapa para alcanzar ese fin, una etapa que ha costado mucho sufrimiento y sangre a la humanidad. Igual que el Imperio Romano también costó sufrimiento y sangre. Y ambos nos han dejado cosas buenas.

El capitalismo está tocando techo. Desde los años 70, la tasa de beneficios de la producción capitalista ha caído de manera continua, debido a la mejora tecnológica y a la globalización. Por ello, la búsqueda de beneficios se ha salido de los cauces ordinarios, los capitalistas se están volviendo cada vez más agresivos. El capitalismo muere, pero muere matando. Antes creaba, y realizaba un reparto desigual. Como ya no crea nada, pretende quitarnos a nosotros lo que tenemos: el estado del bienestar, para mantener de manera artificial su tasa de beneficios unas décadas más.

Daos cuenta de una cosa importante: la crisis del capitalismo no se debe a que seamos más pobres, sino exactamente al revés. Somos más ricos. Tan ricos que no necesitamos el capitalismo.

Las ideas, obviamente, no son mías. Están implícitas en los textos de Marx, sobre todo en El Capital y los Grundrisse. Quien las expuso con más claridad fue Gerald Cohen en La teoría marxista de la historia.

Anuncios

Publicado el septiembre 14, 2011 en Uncategorized y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 10 comentarios.

  1. Una cosa que no veo en tu razonamiento es que, desde el siglo XIX, la tecnología lleva sacando a la gente continuamente de los trabajos alienantes y aburridos, pero los puestos de trabajo alientantes y aburridos no disminuyen… ¡por que se crean otros nuevos!

    Posiblemente, si pudiéramos viajar al siglo XIX y le dijéramos a algún tipo por la calle que en el siglo XXI las cosechas se recogen solas, la ropa se lava sola, e incluso que la mayoría de los bienes manufacturados se fabrican solos, ese tipo nos diría que, en el siglo XXI, la mayoría de la gente debe pasarse el tiempo contando nubes. Pero nada más lejos de la realidad. La reducción del porcentaje de gente que trabaja en los sectores primario y secundario, y aumento de la gente que trabaja en el terciario, no significa un trabajo menos aburrido. Rellenar hojas de Excel durante ocho horas al día sentado junto a un ordenador no es divertido. Simplemente hemos sustituido la recogida de la cebada por el rellenado de hojas de Excel.

    Un ejemplo: sospecho que ahora hay muchos más camareros que en el siglo XIX, pues mucha más gente puede permitirse comer de vez en cuando fuera de casa, aunque sea más caro. Ciertamente, que me traigan la comida a la mesa no es imprescindible… Pero nos gusta. Así que sospecho que, si algún día los camareros robóticos sustituyen a los camareros humanos, la gente empazará a pagar para darse el “gustazo” de que un humano te saque la pelusa del ombligo… o qué se yo qué otra estupidez nos inventaremos.

  2. La teoría económica al uso sostiene que los deseos humanos no tienen límite, y si la tecnología hace innecesario un empleo, podrán dedicarse esos trabajadores a cubrir otro deseo insatisfecho. Esto no puede ser, porque no hay nada que no tenga límite.

    Incluso si lo admitimos, esto sólo puede funcionar cuando los salarios crecen al menos tanto como la productividad, lo cual no está ocurriendo.

  3. No sé cuál es el límite de los deseos humanos pero, si explicásemos a alguien del siglo X el acceso a los recursos que tiene hoy en día cualquier persona del mundo desarrollado (comida abudante, ropa abundante, vehículos que se mueven solos, ordenadores, etc), así como los recursos que no todo el mundo puede permitirse (vehículos que también se mueven solos pero que son más grandes, ropa mucho más abudante aún, etc), se preguntaría asombrado cómo es posible que la gente sea infeliz simplemente por no tener estos últimos recursos. No sé dónde está el límite de los deseos humanos pero, visto en perspectiva, se me antoja que están muuuuuuuuuuuy lejos de haberse completado. No olvidemos que el valor de algunos objetos procede de que “los demás no lo tienen”, y ese deseo sí que es insatisfactible por definición.

    Aunque los salarios crezcan menos que la productividad y la diferencia entre ricos y pobres aumente, la gente seguirá infeliz por no tener el objeto estúpido X que le permitiría llegar al escalón social siguiente. El motivo por el que la diferencia entre ricos y pobres puede aumentar sin generar tensión social es que, en el mundo desarrollado, incluso los pobres comen y tienen lujos innecesarios como e.g. televisores. Nadie se levanta en armas si no le faltan los garbanzos, independientemente de que la distribución de recursos sea cada vez más injusta. Creo que es precisamente la tecnología la que ha permitido que las injusticias capitalistas puedan sobrevivir y aumentar sin problemas.

  4. Hola, NP-completo y Epicúreo… 🙂 Intentaré aportar mi granito de arena al debate (una metáfora desafortunada: la arena por lo general estropea la maquinaria) 😛

    La cuestión no es tanto los “deseos humanos” como la producción de beneficios. La tecnologización de la producción reduce los beneficios empresariales a largo plazo, aunque los aumente a corto. Hoy en día, la productividad del trabajo es altísima… y los beneficios de la actividad productiva, muy bajos. Esto es síntoma de la crisis final del capitalismo que se avecina.

    ¿Qué da más beneficios al empresario, un teleoperador o un obrero de manufactura clásico? El teleoperador “aumenta las ventas”, el obrero crea los objetos que venderemos… Aunque los teleoperadores cobren muy poco, aun así, el beneficio que se obtiene por cada uno es también ridículo. Pero es que los trabajos que realmente “crean valor”, que proporcionarían beneficios… los hacen las máquinas!! No hay trabajos suficientes que sean “altamente rentables”.

    Así llegamos a la crisis actual: los empresarios obtienen poco beneficio de la actividad productiva, por lo que pagan poco y contratan a poca gente. Esto da lugar a una demanda floja e insuficiente, que reduce a su vez los beneficios aún más… y tenemos la espiral en la que estamos metidos, quizá sin salida.

  5. Falta un paso en la deducción: como la inversión productiva es poco rentable, el dinero fluye a la esfera financiera… y tenemos el completo. Voy a escribir un post sobre este proceso…

  6. Yo no mezclaría la crisis actual con un supuesto proceso de destrucción del capitalismo por la tecnología. Si la tecnología realmente tuviera dicho efecto, todavía estaríamos muy lejos de tal situación. Siguen haciendo falta trabajos aburridos (la mayoría, y postulo que seguirá habiéndolos) y sigue habiendo monopolios naturales donde los beneficios seguirán siendo altos, pues no hay verdadera competencia por la altísima inversión que supone entrar en esos sectores (telefonía, aviación, petroleras, etc).

    Pero, tras tantas crisis cíclicas, no me atrevería a decir que ésta vaya a ser la última. Cuando baja la demanda y cierran empresas, la productividad acaba subiendo porque, en lugar de todos los pastos, sólo siguen explotándose los más fértiles; en lugar de todas las minas, sólo siguen explotándose las que tienen el mineral más accesible; y en lugar de todos los trabajadores, sólo se usan los que pueden trabajar más por menos (¡el miedo al paro!). Todo junto hace que al final el empresario pueda producir más productos por menos horas trabajadas y por menos dinero, y finalmente suba la productividad (más rápidamente que la disminución de demanda, ahí está la clave). Eso frena las recesiones, normalmente junto a otros factores: e.g., que la gente necesite tirar de sus ahorros para vivir, por lo que el dinero gastado supere al que procede de los salarios; y que la inversión pública reactive la demanda al estilo keynesiano (no aplicable a España en este caso).

    Respecto a que la tecnología reduce la productividad, insisto en que, a medida que las máquinas permiten reducir el número de personas que hacen falta para fabricar algo, la sociedad se inventa otras necesidades que requieren el trabajo de dichas personas liberadas. Cuando se inventó la agricultura, el arado o el regadío, dejó de hacer falta que casi todas las personas de un asentamiento humano se dedicasen a la obtención de alimentos. Y entonces algunas personas pudieron dedicarse a algo tan banal e innecesario para la supervivencia como (por ejemplo) la fabricación de joyas. Así, cuando un trabajo es “invadido” por las máquinas (la agricultura), la sociedad se inventa una nueva demanda que todavía será principalmente “humana” (e.g. la orfebrería). Y así llevamos haciendo desde el paleolítico…

    Lo que sí que creo es que, desde que internet permite que cualquiera pueda invertir en bolsa sin pasar por un broker, y por tanto sin apenas “retardos” entre la información recibida y la acción realizada, los procesos de retroalimentación que provocan las subidas y bajadas de la bolsa serán cada vez más brutales y más desestabilizadoras. Creo que esto sí que es nuevo.

  7. Tengo el siguiente dato, aunque aún tengo que buscar la referencia. Desde 1945 hasta la actualidad, la tasa de beneficio del capital se ha mantenido, más o menos, constante. Pero si miras la tasa de beneficio de la inversión productiva, se mantuvo constante hasta 1970, y desde entonces comienza a decrecer. En cambio, la tasa de beneficio de la actividad financiera comienza a despegar desde entonces, haciendo que la media se mantuviera.

    La crisis se debe precisamente a esto: el capital fluye hacia las inversiones más rentables, así que la economía productiva se descapitaliza, y al financiera se infla.

    En cualquier caso, no he dicho que la tecnología disminuya la productividad, precisamente es al revés lo que ocurre. Lo que disminuye es el beneficio que produce cada trabajador contratado. Hoy en día es ridículo. No hemos creado nuevos “empleos rentables para el capitalista”, como propones. Pero tienes razón en que los capitalistas los buscan. Quizás sea una de las razones por las que quieren desmantelar los servicios públicos (educación y sanidad, fundamentalmente).

    Si no… ¿qué nuevos “empleos” están apareciendo? ¿Camareros? Sustitutibles por máquinas. ¿Dependientes? Sustituibles por máquinas. ¿Artesanos? Eso es un trabajo creativo, que permite realizarse. Quizás estés proponiendo que, por gusto, por cuestión estética, la gente volverá a comprar productos no creados por máquinas. Pero eso no puede sostener una economía capitalista. La gracia del capitalismo es, precisamente ésa: la producción de bienes de consumo y bienes de equipo. Pero para eso cada vez hace menos falta el trabajo humano.

    Pero recuerda que el capitalista no busca crear empleo, sino obtener beneficios. En principio, obtiene más beneficios si todo funciona con máquinas, sin trabajadores. Pero entonces… ¿quién comprará sus productos? Es una tensión inherente al capitalismo, e insisto en que está detrás de la crisis actual.

  8. Saludos a todos
    He llegado aquí siguiendo el hilo del blog de Alberto Garzón (pijus economicus) y me ha parecido muy interesante. Enhorabuena javirl por el enfoque y por el contenido.
    En el fondo, parece que el asunto es la recurrente fábula del capitalismo sin trabajadores, concepto absurdo donde los haya (y el que quiera ver un desarrollo absurdo de verdad y pasar el rato que vea esto (en inglés).
    El capitalismo, aunque lo nombramos por el capital, se define en realidad por el trabajo asalariado.
    Quería hacer dos apuntes:
    -El “proceso de destrucción del capitalismo” se debe a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, no a que desaparezcan los empleos, aunque está claramente relacionada con ésto, mediante el aumento de la mecanización (cada vez más capital por trabajador, y más producción por trabajador).
    -En relación con lo anterior, la fuga de capital de la esfera productiva a la especulativa (financiera, inmobiliaria, materias primas…) debe analizarse siempre teniendo en cuenta que en la especulación solo hay transferencias de riqueza entre unos (que ganan) y otros (que pierden), con una variación neta nula. Sólo en la esfera productiva se crea riqueza. Además, si se hace un análisis verdaderamente científico y no vulgar del capitalismo, encontramos que sólo el trabajo humano crea valor. El propio javirl nos da las claves para entenderlo, aunque yo uniría a los Grundisse y El Capital las Teorías de la Plusvalía para el asunto del análisis científico y la crítica de la economía vulgar (y de la economía política clásica burguesa).

    Salud

  9. Hola, Madaguilar, gracias por tu comentario y por tus ánimos! 🙂 En efecto, estoy de acuerdo contigo, el capitalismo se define por el trabajo asalariado. El post que comentas sobre una economía capitalista sin trabajadores es un ejercicio de surrealismo tremendo… Y, en efecto, también tienes razón al decir que toda economía en la que no interviene el trabajo humano es un juego de suma cero… a pesar de lo que los austríacos puedan decir.

    En realidad, la financierización de la economía, en mi opinión, es una segunda forma de plusvalía. Parte de tu trabajo se transfiere a los capitalistas mediante la plusvalía usual, y parte mediante la extorsión que se ejerce mediante deudas y manipulación de precios.

    He echado un ojo a tu blog, aunque estos días no tengo tiempo ni para respirar… Me gusta tu estilo de análisis… Espero que interactuemos con frecuencia! 🙂

  10. muchísimas gracias javirl, aunque me ruboriza que me digas que tengo un estilo de análsis, porque ese blog lo tengo para soltar todos los exabruptos que se me pasan por la cabeza (bueno, algunos me los callo por vergüenza) mientras trato de estudiar para entender por que pasa lo que pasa.
    Yo también estoy permanentemente corto de tiempo, y además creo que me voy a apuntar al curso de http://www.academiapensamientocritico.org/ (parece muy recomendable, veremos…) pero intentaré sacar tiempo para seguir tu blog, que me parece muy edificante.
    Sea bienvenida la interactuación 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: