Y, puestos a ser cínicos…

Puestos a ser cínicos, voy a intentar convenceros de la plausibilidad de la siguiente tesis: una de las razones de la batalla contra la educación pública es el intento del PP de que el PSOE no colapse.

Repasemos los hechos.

0.- ¿Por qué toman todos los PP regionales, la marquesa y sus acólitos, medidas tan impopulares unos meses antes de las elecciones? Están desmantelando la educación pública, descaradamente, en medio de insultos innecesarios y gratuitos. ¿Realmente es imprescindible para cuadrar las cuentas públicas? No (pues podrían dejar de subvencionar la privada). ¿Ganan así votos? No creo… e incluso alguno podrán perder. Entonces, ¿por qué no esperan al curso que viene?

1.- Sociología electoral básica. El número de votos del PP se mantiene prácticamente constante de elección en elección. Los votantes del PP son como seguidores de un equipo de fútbol, no importa si su equipo lo hace bien o mal, hay que sentir los colores. En cambio, los votantes de partidos que llevan la etiqueta de izquierda son mucho más veleidosos. El PSOE no es de izquierdas, lo sabemos, pero sus votantes lo son. Y cuando son desilusionados, se quedan en casa. Cuando el PP gana, no es porque obtenga más votos, sino porque los votantes del PSOE se han abstenido.

1(bis).- (Pregunta al vuelo. ¿Qué proporción de los padres que son votantes del PP llevan a sus hijos a la escuela pública en Madrid? ¿Y en otras partes de España?)

2.- En este momento, el PSOE está en sus momentos más bajos. Zapatero ha hecho una política espantosamente de derechas, y Rubalcaba ha apoyado todas y cada una de las medidas. Los votantes del PSOE, según dicen las encuestas, se quedarán en casa el 20-N. Los votantes del PP irán en manada, así que la mayoría absoluta está asegurada. La catástrofe de PSOE puede ser abrumadora.

3.- El PP necesita al PSOE, como el PSOE necesita al PP. En realidad, los dos son marionetas gobernadas por el mismo titiritero. Retórica aparte, es la falsa tensión dialéctica entre los dos partidos lo que hace a la población seguir creyendo (aunque cada vez menos) en el régimen político español. Si el PSOE se hundiera definitivamente, ocurrirían varias cosas que no interesan ni al PP ni al verdadero poder. Primero: la sensación de no-representación se agudizaría: los votantes de izquierda que se han abstenido se sentirían desligados del sistema, que perdería legitimidad. Segundo: eso haría a esa gente acercarse a movimientos extraparlamentarios, como el 15-M, que pone mucho más el dedo en la llaga que ningún partido. Tercero: habría que gastar tiempo y dinero en domesticar a otras fuerzas políticas que, quizás, aprovecharían la caída del PSOE para ascender… y pienso más en UPyD que en IU. Más aún: UPyD no sólo robaría votos del PSOE, sino también del PP, al que consideran demasiado “suave” en cuestiones territoriales.

4.- Los recortes en educación, hechos con unos malos modos innecesarios, típicos de Aznar en su peor momento, están dando al PSOE un campo de batalla en el que la victoria (moral) es fácil. Ellos dicen: “recortes sí, claro, pero no en educación”. Así, en Madrid, Castilla-La Mancha, Galicia, Navarra, etc., se están erigiendo como defensores de la escuela pública. Eso, sin duda, les proporcionará algunos miles de votos, si lo saben gestionar.

La tesis queda así apuntalada. Los recortes en educación, hechos con malos modos, responden a dos motivos. El más importante es la privatización de los servicios públicos, con el fin de dar nuevas oportunidades de negocio al capital. El segundo se refiere al cuándo, por qué justo ahora, y justo así. Y creo que es para dar un respiro al PSOE.

¿Os acordáis del año 2004, antes de las elecciones? Nos echábamos a la calle, en masa, por motivos que eran cien veces menos importantes que los actuales. La guerra de Irak, el Prestige, la reforma laboral… eran peccata minuta en comparación con los desmanes que los dos partidos mayoritarios están llevando a cabo. Pero, de nuevo, sociología política básica: la población se echa a la calle con más facilidad contra el PP que contra el PSOE. Es por eso que los poderosos, de vez en cuando, fomentan un gobierno socialista: para calmar la crispación social, terminar la conflictividad laboral, etc.

Mi pronóstico. Ganará el PP, sí, pero el PSOE no se hundirá tanto. El PP va a ser estúpido y borde en estos meses, más que de costumbre, y eso levantará a los votantes del PSOE que aún no se han dado cuenta del juego. Pero, si os tengo que decir la verdad, puestos a elegir, prefiero que gobierne el PP. ¿Por qué? ¿No es obvio? Hacen lo mismo, pero la gente se vuelve mucho más levantisca. Rajoy ganará, pero no estoy seguro de que pueda gobernar. Eso sí, el PSOE no tendrá poder moral para comportarse como una verdadera oposición. La verdadera oposición la hará el 15-M. Y por eso el PP lo odia tanto, porque es un movimiento entrometido que está interfieriendo en sus planes.

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Publicado el septiembre 13, 2011 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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