Archivos Mensuales: septiembre 2011

Conformismo, disidencia y educación

Toda sociedad tiene dos grandes fuerzas en su interior: el conformismo y la disidencia. El conformismo es estupendo la mayor parte del tiempo, sobre todo para los poderosos (i.e.: la fracción de la sociedad que obtiene más de lo que da). A lo largo de la Historia, se han inventado miles de métodos para asegurar el conformismo social, no voy a discutirlos ahora. Pero el conformismo, en sí mismo, tiene una pega. Si aparecen problemas nuevos, se bloquea.

Es por eso que toda sociedad necesita tolerar cierto grado de disidencia. Es decir: gente que piensa fuera de los caminos trillados, que explora nuevos enfoques. Esa gente es, en muchos casos, crítica con el funcionamiento social. Es más fácil que se den cuenta de las injusticias, porque están acostumbrados a razonar por sí mismos, al pensamiento crítico, y  las técnicas usuales de inducción al conformismo no funcionan con ellos. A veces tienen ideas locas, pero cuando hay una idea original e innovadora, viene de ellos. Es la gente, por tanto, que proporciona soluciones a los nuevos problemas.

¿Cuándo hace falta la disidencia? Pues, sobre todo, cuando las circunstancias sociales cambian con rapidez. Por ejemplo, en momentos de rápida evolución técnica o social.

¿Cuándo se tolera la disidencia? Cuando los poderosos se sienten fuertes y legitimados.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el esquema social de Occidente era un ejemplo de tolerancia de la disidencia que ha permitido un enorme avance. Los poderosos se sentían fuertes y legitimados, debido a que, aunque su fracción del pastel no dejaba de crecer, el bienestar de las clases populares también aumentaba en el tiempo. El sistema funcionaba, sí. Pero tenía en sí mismo las semillas de su destrucción, como ya hemos discutido en el post anterior. En estos momentos nos encontramos con una clase alta cada vez más deslegitimada, que va a intentar coartar la disidencia, precisamente en el momento en el que más la necesitamos.

¿Y la educación?  La educación de calidad siempre abre las puertas a la disidencia, y los poderosos no quieren que esa arma esté al alcance de las clases trabajadoras. Pero hay un modelo educativo que puede ser un arma en favor del conformismo. Claro, hablamos de la educación cutre, casposa, que podríamos llamar adoctrinamiento. La señora Aguirre aboga por este modelo educativo para las clases populares. Elijan ustedes: escuela concertada, casposa y opusina; o escuela pública, infradotada y abarrotada.

El profesorado de la pública ha ido mejorando a lo largo de los últimos treinta años, sobre todo en su capacidad para hacer pensar, para inducir al pensamiento crítico. Realmente, desde el punto de vista social, es una bendición, es lo que necesitamos: que toda la inteligencia del país (del mundo) se enfoque en cómo salir del maremagnum en el que los poderosos nos han metido. Pero la señora Aguirre, y los de su calaña, no opinan igual. Como no pueden despedir al profesorado (al menos, no de una tacada), lo intentarán desmoralizar, intentará aumentar el número de alumnos por clase, quitarle el margen de maniobra, hacer su labor inútil. Que sólo puedan formar en el conformismo, que sólo puedan educar a camareros del McDonald’s.

Tecnología, Empleo y Capitalismo

La tesis que os voy a exponer es la siguiente. El capitalismo, mientras se desarrolla, fomenta a su vez el desarrollo de la tecnología. Pero esta misma tecnología, a su vez, mina el fundamento del capitalismo, y terminará por ser la clave de su derrota.

Imaginad una sociedad en la que el trabajo humano necesario para que todos lleváramos una vida cómoda fuera muy reducido. Podemos pedir más aún: que no fuera preciso que nadie realizara ningún trabajo desagradable, aburrido, alienante. Mientras la naturaleza humana sea reconocible, siempre serán necesarios maestros, médicos, científicos, artistas, ingenieros… trabajos que ayudan a realizarnos como personas. Pero imaginad que ya no hicieran falta cajeros en los supermercados, mineros, estibadores, reponedores, teleoperadores, camareros o camioneros. ¿Cómo podría eso ser posible? Pues es sencillo: gracias a la tecnología. No hay trabajo desagradable, aburrido o alienante que no pueda ser, algún día, realizado por las máquinas.

En esa sociedad, ¿podría operar el capitalismo? Quiero mostraros que no.

Quizás sea necesario precisar antes: ¿qué es el capitalismo? Se trata de un sistema de organización social de la economía en la que la población se divide en dos grandes grupos. Los capitalistas son dueños de los medios de producción: fábricas, granjas, tiendas, etc. El resto, los trabajadores, deben vender su fuerza de trabajo para vivir. Si alguien carece de medios de producción y no trabaja… pues no come. Pero es que en esta sociedad que os cuento… ¡no hay empleo para todos!

Si cada fábrica de queso sólo necesita de un ingeniero, cada supermercado sólo precisa un gestor… ¿en qué trabajará la gente? Y, si no trabajan, hemos dicho que no comen… Luego el sistema capitalista no puede sostenerse. O, en rigor, podría hacerlo si todos fuéramos dueños de los medios de producción, es decir: si no hubiera trabajadores. Pero es que, entonces, el sistema ya no se puede llamar capitalista.

Los capitalistas, desde que el capitalismo existe, han apoyado siempre la búsqueda tecnológica de alternativas al trabajo humano. La razón es simple. Si una máquina cuesta 100.000 € y puede hacer el trabajo de 10 trabajadores, se amortiza en un año. Eso permite una bajada de los precios, o una subida de los beneficios, según convenga. La competencia entre los capitalistas, de esta manera, hace al capitalismo cavar su propia tumba.

¿Realmente es el empleo lo que buscamos? No. Buscamos llevar una vida buena. Tener las necesidades básicas cubiertas, y un par de las que no son tan básicas. Sentirnos útiles ante la sociedad. El capitalismo ha sido una etapa para alcanzar ese fin, una etapa que ha costado mucho sufrimiento y sangre a la humanidad. Igual que el Imperio Romano también costó sufrimiento y sangre. Y ambos nos han dejado cosas buenas.

El capitalismo está tocando techo. Desde los años 70, la tasa de beneficios de la producción capitalista ha caído de manera continua, debido a la mejora tecnológica y a la globalización. Por ello, la búsqueda de beneficios se ha salido de los cauces ordinarios, los capitalistas se están volviendo cada vez más agresivos. El capitalismo muere, pero muere matando. Antes creaba, y realizaba un reparto desigual. Como ya no crea nada, pretende quitarnos a nosotros lo que tenemos: el estado del bienestar, para mantener de manera artificial su tasa de beneficios unas décadas más.

Daos cuenta de una cosa importante: la crisis del capitalismo no se debe a que seamos más pobres, sino exactamente al revés. Somos más ricos. Tan ricos que no necesitamos el capitalismo.

Las ideas, obviamente, no son mías. Están implícitas en los textos de Marx, sobre todo en El Capital y los Grundrisse. Quien las expuso con más claridad fue Gerald Cohen en La teoría marxista de la historia.

En resumen

Los ricos están tanteando cuánta porción del pastel nos pueden quitar sin que nos rebelemos. El problema es que, para cuando lo averigüen, quizá no quede pastel.

Y, puestos a ser cínicos…

Puestos a ser cínicos, voy a intentar convenceros de la plausibilidad de la siguiente tesis: una de las razones de la batalla contra la educación pública es el intento del PP de que el PSOE no colapse.

Repasemos los hechos.

0.- ¿Por qué toman todos los PP regionales, la marquesa y sus acólitos, medidas tan impopulares unos meses antes de las elecciones? Están desmantelando la educación pública, descaradamente, en medio de insultos innecesarios y gratuitos. ¿Realmente es imprescindible para cuadrar las cuentas públicas? No (pues podrían dejar de subvencionar la privada). ¿Ganan así votos? No creo… e incluso alguno podrán perder. Entonces, ¿por qué no esperan al curso que viene?

1.- Sociología electoral básica. El número de votos del PP se mantiene prácticamente constante de elección en elección. Los votantes del PP son como seguidores de un equipo de fútbol, no importa si su equipo lo hace bien o mal, hay que sentir los colores. En cambio, los votantes de partidos que llevan la etiqueta de izquierda son mucho más veleidosos. El PSOE no es de izquierdas, lo sabemos, pero sus votantes lo son. Y cuando son desilusionados, se quedan en casa. Cuando el PP gana, no es porque obtenga más votos, sino porque los votantes del PSOE se han abstenido.

1(bis).- (Pregunta al vuelo. ¿Qué proporción de los padres que son votantes del PP llevan a sus hijos a la escuela pública en Madrid? ¿Y en otras partes de España?)

2.- En este momento, el PSOE está en sus momentos más bajos. Zapatero ha hecho una política espantosamente de derechas, y Rubalcaba ha apoyado todas y cada una de las medidas. Los votantes del PSOE, según dicen las encuestas, se quedarán en casa el 20-N. Los votantes del PP irán en manada, así que la mayoría absoluta está asegurada. La catástrofe de PSOE puede ser abrumadora.

3.- El PP necesita al PSOE, como el PSOE necesita al PP. En realidad, los dos son marionetas gobernadas por el mismo titiritero. Retórica aparte, es la falsa tensión dialéctica entre los dos partidos lo que hace a la población seguir creyendo (aunque cada vez menos) en el régimen político español. Si el PSOE se hundiera definitivamente, ocurrirían varias cosas que no interesan ni al PP ni al verdadero poder. Primero: la sensación de no-representación se agudizaría: los votantes de izquierda que se han abstenido se sentirían desligados del sistema, que perdería legitimidad. Segundo: eso haría a esa gente acercarse a movimientos extraparlamentarios, como el 15-M, que pone mucho más el dedo en la llaga que ningún partido. Tercero: habría que gastar tiempo y dinero en domesticar a otras fuerzas políticas que, quizás, aprovecharían la caída del PSOE para ascender… y pienso más en UPyD que en IU. Más aún: UPyD no sólo robaría votos del PSOE, sino también del PP, al que consideran demasiado “suave” en cuestiones territoriales.

4.- Los recortes en educación, hechos con unos malos modos innecesarios, típicos de Aznar en su peor momento, están dando al PSOE un campo de batalla en el que la victoria (moral) es fácil. Ellos dicen: “recortes sí, claro, pero no en educación”. Así, en Madrid, Castilla-La Mancha, Galicia, Navarra, etc., se están erigiendo como defensores de la escuela pública. Eso, sin duda, les proporcionará algunos miles de votos, si lo saben gestionar.

La tesis queda así apuntalada. Los recortes en educación, hechos con malos modos, responden a dos motivos. El más importante es la privatización de los servicios públicos, con el fin de dar nuevas oportunidades de negocio al capital. El segundo se refiere al cuándo, por qué justo ahora, y justo así. Y creo que es para dar un respiro al PSOE.

¿Os acordáis del año 2004, antes de las elecciones? Nos echábamos a la calle, en masa, por motivos que eran cien veces menos importantes que los actuales. La guerra de Irak, el Prestige, la reforma laboral… eran peccata minuta en comparación con los desmanes que los dos partidos mayoritarios están llevando a cabo. Pero, de nuevo, sociología política básica: la población se echa a la calle con más facilidad contra el PP que contra el PSOE. Es por eso que los poderosos, de vez en cuando, fomentan un gobierno socialista: para calmar la crispación social, terminar la conflictividad laboral, etc.

Mi pronóstico. Ganará el PP, sí, pero el PSOE no se hundirá tanto. El PP va a ser estúpido y borde en estos meses, más que de costumbre, y eso levantará a los votantes del PSOE que aún no se han dado cuenta del juego. Pero, si os tengo que decir la verdad, puestos a elegir, prefiero que gobierne el PP. ¿Por qué? ¿No es obvio? Hacen lo mismo, pero la gente se vuelve mucho más levantisca. Rajoy ganará, pero no estoy seguro de que pueda gobernar. Eso sí, el PSOE no tendrá poder moral para comportarse como una verdadera oposición. La verdadera oposición la hará el 15-M. Y por eso el PP lo odia tanto, porque es un movimiento entrometido que está interfieriendo en sus planes.

La democracia líquida

El futuro de la democracia, en mi humilde opinión, es la democracia líquida. Se trata de una combinación inteligente entre la autenticidad de la democracia directa (participativa, real) y la comodidad de la democracia representativa.

Imaginemos que el sistema parlamentario español se puliera de sus mil trampas, que fuera realmente representativo, que el voto en Soria contara igual que en Madrid, que el partido gobernante se viera obligado a cumplir su programa electoral. Entonces se trataría de una democracia representativa, que aún sufriría siempre de un problema básico, a saber: la democracia sólo se ejercería en el momento de las elecciones. Sólo seríamos ciudadanos mientras tenemos la papeleta en la mano; en el momento en el que la soltamos, volvemos a ser súbditos… por cuatro años.

La alternativa es la democracia directa. En ella, cada ciudadano vota a propuestas, no a personas, en una especie de referendum permanente. Los ciudadanos elegimos entre las opciones presentadas, y podemos presentar propuestas a nuestra vez. El problema de esta opción es que… nos obliga a estar informados de continuo, a leer todas las leyes y ponderar todas sus implicaciones. Yo, con franqueza, tengo una vida que vivir, con cosas mucho más interesantes que la mayoría de las leyes que se aprueban.

¿Cuál es el justo equilibrio? Un sistema mixto, que han dado en llamar democracia líquida. En él, en periodos ordinarios, cada cual delegamos el voto en alguien (persona, colectivo o partido) que merezca nuestra confianza. (Sólo se podrá delegar en una persona, como es lógico, si se ofrece para ello, para lo cual deberá hacer público su voto.) Pero tu voto siempre sería recuperable, en todo momento. Puedes cambiar de representante. Pero también puedes votar directamente, si así lo deseas, en una elección puntual. La mayoría de nosotros sólo querremos hacerlo en los pocos casos que nos resulten especialmente relevantes.

¿Qué problemas presentaría este sistema? Los políticos profesionales aducirán que la gobernación es un proyecto a largo plazo, que para llevar a cabo un programa se necesitan años de coherencia en las decisiones tomadas, y que ello sería imposible bajo este sistema. Así, por ejemplo, los ciudadanos podrían votar sistemáticamente bajadas de impuestos y aumento de los servicios públicos. Cierto. Pero esos son los riesgos de la democracia real. La ciudadanía, al sentirse realmente responsable de las decisiones, se informará y debatirá los pros y los contras de cada una, y al final encontraremos mucha más coherencia que en las decisiones de los gobernantes actuales.

Puede que no te haya convencido mi argumento. Puede que creas que no es una buena idea. No pasa nada. En ese caso es posible que no te convenza la democracia misma. Si te parece que el sistema más apropiado es la democracia parlamentaria sólo te pido, por coherencia, que no se te llene la boca con la palabra democracia, porque se parece mucho más a esto.

Aunque la idea es vieja (recuerdo haber discutido sobre ella en 2004), el intento de implementación es moderno. El Partido de Internet propone lo siguiente. Implementarán un sistema de democracia líquida en su web. Y sus diputados, si los obtuvieran, votarán de acuerdo con el resultado de la votación “líquida”. En su esquema, cualquier persona censada puede votar. Sus escaños serían realmente, poder para los ciudadanos. Y si, con el tiempo, consiguieran tener mayoría absoluta, entonces las decisiones de los ciudadanos serían las que se llevarían a la práctica en realidad… No es mala idea, ¿no?

Por cierto, con la modificación que el PPSOE ha hecho de la ley electoral, la cantidad de avales para la presentación de candidaturas para las elecciones del 20-N ha crecido sustancialmente. En este link puedes ayudar, avalando a algún partido pequeño.

Perfiles 15M

Hoy os propongo una idea atrevida.

Creo que el activo más importante y delicado del movimiento 15M es su imagen. Porras aparte, los ataques más importantes han venido en esta dirección… Pero la imagen del 15M es la imagen de su gente, nuestra imagen. Y nosotros somos gente variada, creativa, formada, valiente, innovadora, la gente que los políticos y el capital quiere ningunear. Somos gente que antepone su ética al dinero, con ganas de trabajar y de disfrutar de su trabajo.

Os propongo crear una forma de dejar constancia de este valor. Propongo a la gente involucrada, en mayor o menor medida, en el movimiento 15M, que me envíe (vía comentarios o email) un breve perfil de sí misma/o. Por ejemplo, éste podría ser el mío:

Madrileño, 38 años; doctor en física teórica; investigador científico en Barcelona, anteriormente en Italia; he sido profesor de matemáticas en secundaria y en la universidad, en Madrid; llevo blogs sobre física y política; saxofonista aficionado; me gusta leer, escribir, dibujar y aprender idiomas; estudante de filosofía; participo en las asambleas de Plaça Catalunya, Sol y Lavapiés.

Cortos, y al grano. Cuéntanos a qué te dedicas, cuántos hijos tienes (y nietos), tus aficiones… Es importante comentar tu relación con el movimiento. Así, p.ej., yo sólo participo en las asambleas, pero también cabe decir que eres simpatizante. No pienso censurar (trolls mediante).

De momento, permanecerán como comentarios a esta entrada. Si la iniciativa cunde, prepararé una página web que mostrará, en cada entrada, una selección al azar de estos perfiles. ¡Así verán que lo que vale un perroflauta…! Sé que, al no llevar nombre ni identificador alguno, no tiene más valor que el testimonial. Pero es que eso no me parece poco… 🙂

Por supuesto, se admiten sugerencias.

La Educación Pública despierta

La Educación Pública en Madrid despierta… Y nuestra Thatcher chulapa tiembla.

No lo podía creer, unas 4.000 personas abarrotábamos el auditorio, indignados por el ataque a la educación pública. Fuera, unas 500 personas más no pudieron entrar, y organizaron una asamblea paralela. Fueron muchas las personas que subieron a hablar, y me fascinó la claridad de ideas, y la creatividad en las propuestas. Realmente, algo ha cambiado. Me sentí muy orgulloso de los que, a pesar de mi ir y venir, siguen siendo mis compañeros.

¿Cuál es el conflicto? ¿Son dos horas más de clase? Nop. ¿Cuestión salarial? Nop. Es, para empezar, porque se despide a más de 3.000 compañeros. Pero en realidad, el conflicto va mucho más allá. Esto es, quizás, lo más interesante: el conflicto es de un tipo muy nuevo.  Como os digo, algo ha cambiado.

Nuestra Thatcher violetera, la señora Aguirre, quiere desmantelar los servicios públicos. ¿Por qué? Para crear oportunidades de negocio a los de su clase (léase calaña), es decir: a todo ese dinero suelto buscando rentabilidad alta y fácil. Sus presas clave son la sanidad y la educación. Es mucho dinero, muchísimo… y una clientela cautiva.

Primero, desmontemos las excusas. Recordad, como os digo siempre: no luchamos contra el error, sino contra la mentira.

1.- “No hay dinero”. Primera Mentira. La Comunidad de Madrid tiene, según ella misma dice, el déficit fiscal más bajo de España. Si fuera cierto, ¿por qué hemos universalizado la desgravación del gasto en escuela privada? Hasta el año pasado, sólo se podían desgravar las familias pobres (ya un sinsentido, existiendo la enseñanza pública…) Con esa medida, la CAM dejará de ingresar 90 millones de euros. Menos que los 80 millones que se ahorrará con el despido masivo:

2.- “La medida es buena para el país, en tiempo de crisis”. Segunda Mentira. ¿¡Reducir la calidad educativa puede ser bueno!? E incluso en términos meramente económicos: 3.000 desempleados más no son buenos para el país. Menos demanda, la economía se enfriará aún más, más pymes cerrarán, más paro… ¿Veis el círculo? Pues ella no.

3.- “Los profesores deberían estar contentos, al menos tienen trabajo fijo”. Esta mentira es especialmente insidiosa. Precisamente la gracia de la crisis es insertar ese pensamiento en la clase trabajadora: “al menos trabajas, así que cállate”. En un régimen fascista, el trabajador se calla por miedo a las pistolas. En un régimen capitalista, por miedo al paro. Bueno, yo prefiero no callar.

4.- “Los profesores son egoístas, sólo quieren trabajar 18 horas semanales”. Cuarta y más sucia de las Mentiras. Los profesores trabajan, en el centro, 37’5 horas semanales, de las cuales son de docencia directa entre 18 y 21. Y muchas más en su casa, preparando clases y
corrigiendo. Muchos profesores dan 20 y 21 horas de clase semanales, ése no es el problema, para nada.

Luego… ¿cuál es el problema? Vayamos de lo particular a lo general. En primer lugar, la reducción de personal se traduce en aumento de la ratio: pasaremos, de los 30 alumnos por aula que marca la ley, a 35 ó 40. ¿Supone eso alguna diferencia? Sí, una diferencia enorme. Se pierden refuerzos y desdobles, que es la clave de la calidad educativa en estos momentos.

Dar clase será más difícil, los resultados académicos serán peores. El profesorado se verá más impotente aún para llevar a cabo su labor. El alumnado, viendo el fracaso, también se desmotivará más. Los informes PISA y similares hablarán de nuevas caídas del sistema educativo español.

Una parte esencial del Plan Aguirre es la desmotivación del profesorado. Os pongo ejemplos. A día de hoy, más de 1.000 profesores están aún a la espera de destino. No van a ser despedidos, porque son funcionarios de carrera (los despedidos son interinos). Estamos a 2 de septiembre, ¿por qué no tienen destino? Fácil: para crear nerviosismo, incertidumbre, frustración. Sensación de inseguridad.

Insisto: ¿por qué? La escuela privada no consigue competir con la pública. La educación pública tiene el mejor profesorado, porque no elige a dedo, paga mejor y da mejores condiciones de trabajo. Para empezar, la libertad de cátedra. Mejorar la escuela privada implicaría una inversión que nadie está dispuesto a hacer. Si queremos transferir, por tanto, alumnos de una a otra, debemos hundir la pública. No hay nada que deje de hacer nuestra Thatcher con peineta con este fin.

¿Y qué va a hacer el profesorado? Espero sólo que mantenga la unidad de acción. Dada la trayectoria desmovilizada de este colectivo, no importa mucho lo que se haga, lo que sea, pero que lo hagamos todos juntos. Un 90%, aunque sea tocarnos todos la oreja derecha. Luego, cuando veamos la unidad conseguida, podremos plantearnos lo que queramos.

La batalla va a ser dura, porque el PP se sabe tan ganador de las próximas elecciones, que no hay nada que no esté dispuesto a hacer. Nuestra Thatcher beata se inventará su policía chulapa, que cantará a coro “una morena y una rubia” mientras reparte palos, a perroflautas del 15m y profesores por igual… Esta mujer, como ya sabemos, tocó su techo literario con la lectura de la gran escritora Sara Mago (no es apócrifo, leed aquí).

Un par de consejos. Van a intentar dividirnos. Van a intentar enfrentar a profesores contra sindicatos, primaria contra secundaria, padres contra profesores. Creo que algo hemos aprendido: nada de líderes, nada de enfrentamientos estériles, buscar siempre los puntos
de acuerdo entre nosotros. La filosofía 15m, que tanto les revienta. Y mucha imaginación: huelga, sí. Pero mucho más: encierros en los institutos, permitir que los padres y los alumnos se involucren, boicotear la burocracia de la consejería, huelga japonesa (dar clase por las tardes), usad la camiseta verde (yo quiero una!!), difundid, difundid, difundid…!!

Lo que nos jugamos es la existencia de la educación pública, en la que el profesorado ingresa por mérito y no por confesionalidad, que se gestiona con criterios didácticos y no crematísticos, donde cabemos todos, ricos y pobres, listos y menos listos. Una educación pública de calidad es la garantía de la igualdad de oportunidades que deseamos: que el nacimiento no determine tu destino en el mundo. Algo que nuestra Thatcher taurina, la condesa de Murillo no quiere, claro está. No quiere ciudadanos, sino súbditos.

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.

Para más información, seguid SOS Educación Públia, Educación Alerta y otras páginas que os iré enlazando. Y, si queréis reíros, leed el blog de Lucía Figar (especialmente los comentarios), nuestra ultraderechista consejera de educación…

Nota a posteriori (7/9/11): La mejor explicación de la situación de la educación pública madrileña la he encontrado en Diagonal.

Nueva nota a posteriori (12/9/11): Maravillosa entrevista de Stéphane Grueso a una profesora de educación secundaria.

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