Romance de la perroflauta y el kumbayá

Que por agosto era por agosto, / cuando hace la calor,
cuando miles de beatos, / con mochila bicolor,
toman Madrid al asalto, / en enorme botellón,
pagado por el gobierno, / por devolver un favor,
a un señor feudal teutónico, / que en Roma tiene su don,
Ratzinger era llamado, / por Benedicto mutó,
para ocultar su pasado / de fascista aterrador.

Fue en Sol, tal tarde que os digo, / tras una manifestación,
el kumbayá enarbolaba, / enhiesta provocación,
bandera de imperiales trazas, / propia de algún dictador.
La bella perroflauta llega, / cual hermosa aparición,
con su pancarta que grita / “con mis impuestos, no”,
Sus cabellos ondeando, / su falda hippie al albor,
el kumbayá que la mira, / siente en sí gran desazón.

Nada te turbe, se dice; nada te espante, suspira, / mas dentro de su corazón
la imagen de la perroflauta, / suave desgarro causó.
Uno de sus compañeros, / déle Dios mal galardón,
alzó contra ella su puño, / y él, sin más dilación,
alzó a su vez su rodilla, / y su hombría así aplastó.
Este gesto noble y puro, / inspirado del amor,
derribó todos los muros / que el Papado levantó.

Ella miróle a los ojos / y su espíritu absorbió,
pues es de todos bien sabido / que el amor, cuando es amor,
al Dios de los vaticanos / hace agachar el mentón.
Dejan banderas, mochilas, / huyen de la manifestación,
cógense ambos de una mano, / con la otra él busca un condón,
ella está hermosa, radiante, / deslumbrante el corazón,
él deja en las azucenas / el cuidado que forjó.

Días después nuestro Flanders, / a Cristo Rey abandonó,
dejó himnos y cilicios, / incluso hasta el confesor,
pues esa tarde de agosto / del caballo le tiró
luz enceguecedora, / luz que el velo le arrancó.
Va a asambleas buscando / a la chica que le dio
dulce prueba de que Dios, / si es que acaso existe Dios,
si a algo en el mundo asemeja, / es sin dudarlo al amor.

(con agradecimientos a mdl)

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Publicado el agosto 21, 2011 en Uncategorized y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. ja,ja,ja,ja,ja!!!!

  2. ¡¡Muy bueno!! 🙂 Podríamos convertirlo en salmo pastafarista. Me pregunto si habrá habido mucho sexo en las tiendas de campaña de Cuatro Vientos, o si les bastó con la lluvia subliminal para apagar los ardores veraniegos.

    Reconozco que tengo sensaciones ambivalentes con el “no con mis impuestos”. Cuando tomé conciencia de que era ateo, pasé muchos años pensando “a estos fanáticos ni agua”. Lo que más me cargaba de los religiosos era que discutir con ellos sobre cualquier aspecto de la vida (no sólo sobre Dios) era como discutir contra un muro: en determinado momento, aparecía el Libro, la Fe. Creo que podrían convencerme para dejar de ser ateo si me lo razonasen bien, pero a ellos no podría convencerles para hacerse ateos, pues el axioma primero es la Fe. Renunciar a la razón cuando algo choca con el Libro es una virtud. Poner el cerebro en off ante las contradicciones suma puntos para el cielo. Ahí acaba toda discusión.

    Sin embargo, ahora veo la religión de manera diferente. ¿Cuánta gente es feliz gracias a la religión, el fútbol, la lotería, el famoseo, etc? Hacer feliz a la gente con conceptos e ilusiones es más barato que hacerlo con sueldos dignos. Aun contando los gastos asociados que la religión conlleva (incluso con dinero de todos), estas cosas generan muchos más “felicines” (unidades de felicidad que me acabo de inventar) por euro gastado que si tuviéramos que invitar a todos los españoles a percebes.

    Llamadme cínico. Quizás me pasé demasiadas horas jugando al Civilization, construyendo templos y coliseos para que los ciudadanos de mis países de mentira no se rebelasen. Pero no me pidáis que eduquemos a la gente para que no disfrute con Dios, el fútbol o la Esteban. Ni siquiera repartiendo los recursos materiales bien nos daría para obtener el mismo número de felicines por cabeza. El que no sea feliz con algún concepto o ilusión, que tire la primera Biblia.

    Mientras no nos impongan su punto de vista y la religión no sea obligatoria, quizás tener más religión sea bueno (quiero decir, barato).

  3. Hola, NP-completo! En efecto, seguramente tengas razón en la relación calidad/precio de los “felicines”, pero tengo dos objeciones que hacerte. La primera es sobre la calidad de dichos felicines. Como decía Galeano: “Un anciano y un bebé. El primero es feliz porque perdió la memoria, el segundo es feliz porque no tiene ninguna”. Segundo, que quizás estemos hablando de un mínimo local. Quizá una reestructuración social haga que se obtenga una mayor relación felicines/euro estudiando gravitación cuántica o computabilidad, o leyendo a Catulo…!

    Además, no hay que menospreciar la cantidad de felicidad que ha impedido la religión. Hoy en día nos parece menor porque la masa de los católicos apostólicos y romanos es menor. ¿Pero a cuánta gente le ha impedido desarrollar sus capacidades, por ejemplo, su sexualidad? Del siglo V al XIII la Cristiandad estuvo en equilibrio. A partir de entonces la sociedad evolucionó y se desarrolló una tensión perpetua…

    Yo solía pensar que la Iglesia, que había sobrevivido a las persecuciones romanas, a las invasiones bárbaras, a los mongoles, al Renacimiento y a la máquina de vapor, sobreviviría a cualquier cosa. Pensaba que era una institución diseñada para la resistencia en el tiempo. Desde que Ratzinger está al mando, ya no estoy tan seguro. Quizás esté cercano el momento en que se convierta en una cuestión minoritaria de verdad.

  4. Respecto a la calidad de la felicidad: ¿No es magnífica la felicidad cuasi orgásmica de chavalitos y chavalitas ante un octogenario vestido de blanco (los orgasmos, si no se van por un sitio, se van por el otro)? ¿No es sublime la felicidad de los que, tras una victoria balompédica, se funden en un estallido de alegria tribal como que si su territorio hubiera sido liberado de Hitler (qué coño, más aún)? ¿No es inenarrable la felicidad de la verdulería cuando bufones públicos fingen insultarse en la tele, haciendo sentir que “esos son tan infelices como yo”? ¿Y la esperanza remota de escapar de las frustraciones laborales acertando unos números aleatorios? ¿Quién soy yo para decir que esta felicidad es de segunda, siendo tan intensa?

    Hay algo maravilloso en este tipo de felicidad: que no se gasta. Cuando lees un libro excelente, te queda un libro excelente menos que leer. Hay muchísimos más, pero el trabajo de meses de su autor ha quedado consumido, a efectos de poder volver a sorprenderte, en una semana de lectura. Pero mañana también hay fútbol. Y también pasado mañana. Es fácil, no hace falta guión. Y el domingo hay misa. También es fácil, el guión es siempre el mismo. La felicidad que puede producirse como las salchicas suele ser droga, pero la principal virtud de los gobernantes debe ser administrar la droga en dosis apropiadas. Poca droga provoca infelicidad. Demasiada droga hace que la convivencia degenere: aparecen heroinómanos, intransigentes religiosos y adictos al bingo. Ojo, también la lectura puede ser peligrosa. Igual que las cajetillas de tabaco advierten de sus propios peligros, los libros advierten de que leer demasiado puede llevar a confundir molinos con gigantes. Las personas cultas no son más felices que las que han practicado en exceso cualquier otro vicio, más bien al contrario. Saber te permite disfrutar de cosas más refinadas y escasas, pero sobre todo te impide disfrutar de cosas simples que te habrían hecho feliz antes de saber. Una sociedad más cultivada no es más feliz.

    Respecto a la infelicidad provocada por la religión: Al igual que los heroinómanos y los adictos al bingo no tienen influencia política, los fanáticos religiosos tienen, hoy en día, bastante poca. Subirá un poco cuando el PP gane las elecciones, pero cada vez hay más votantes del PP que pasan bastante, y ahí está la clave. Mientras la influencia de la religión en la política que nos afecta sea baja, creo que un poco de religión no será peligroso. Como todos los movimientos, la religión dará su mejor versión cuando sea marginal.

    Mientras no tengamos nuestro Tea Party, yo no me preocuparía. La FAES no es lo mismo. Por Dios, no hay color. Con el clima actual, creo que los políticos del Opus estarán atados corto.

  5. Me parece un debate filosófico de cierto nivel… 🙂 La cuestión es la pérdida de la inocencia que da la educación, que consigue que no podamos disfrutar de algo que antes considerábamos felicidad. Un ejemplo: imagina que te gusta el vino Terlado, y que eres feliz así, comiendo todos los días tu Terlado con Kasera. Un buen día alguien te da a probar un Ribera reserva que está de muerte. Se acabó tu felicidad enológica, ya sólo querrás cosas de calidad. En cuestión política, me parece que estamos al mismo nivel… Yo, en general, abogo por permitir que el concepto de felicidad evolucione, de la más simple a la más sofisticada. Pero entiendo que el debate no es para nada trivial…

    Voy a trabajar algo, luego seguramente vuelva a discutir sobre el tema… Ains, y yo que había escrito un post divertido!! Y está recibiendo los comentarios más esotéricos y filosóficos!!

  6. Tienes razón, javirl. Mi discusión pan-y-circense ha sido un poco off-topic. Como Tarzán, me he ido por las ramas y, como la derivada, me he ido por la tangente. Es casi como si hubieras colgado un link a “Con faldas y a lo loco” y yo me hubiera puesto a hablar de los derechos de los travestis. Máxime habiendo otros posts tuyos sobre religión donde hubiera pegado más (por ejemplo, el anterior).

    Como dije al principio, el romance es muy bueno. La provocadora e implícita referencia a San Pablo al final es tremenda. 🙂 Al acabar la historia, me imagino la siguiente continuación: la católica familia del protagonista trata de tentarle con 30 monedas de plata para que abandone y traicione a la perroflauta (o, en su defecto, con 30 euros de esos que editan en el Vaticano, con la cara del Papa). Pero el protagonista no abandona a su perroflauta, y dona los 30 euros al fondo para pagar la fianza de Barrabás, un indignado del 15M que está detenido en algún calabozo. 🙂

  7. LOL!!!!! Buenísima, la extensión!! 🙂 Y no te preocupes por la discusión off-topic, me ha encantado… este blog es (mira comentarios a las entradas precedentes) pelín caótico… y eso me gusta.

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